TRABAJAR

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARO CICLO A

Domingo 20 de Septiembre de 2020

REFLEXIÓN

          1.- En nuestra manera de pensar y organizarnos consideramos importante para presentar un buen currículo tener un buen expediente académico, una buena colección de cursos especializados, una larga lista de méritos personales y profesionales… y así poder estar en los primeros puestos para acceder a un buen puesto de trabajo, tener un cago importante, percibir un buen sueldo…

          Cuando no es así, fácilmente nos podemos sentir arrinconados, olvidaos, desplazados respecto a lo que nuestra sociedad considera valioso e importante.

          Pero en los criterios de Dios las cosas no son así.

 

          2.- La viña del Señor es el mundo, el trabajo es sembrar la semilla del Amor, cuidarla y protegerla para que dé frutos abundantes. En ese negocio siempre hay trabajo, hay sitio para todos y tareas tan diversas que todos pueden encontrar su lugar.

          La llamada a trabajar es escuchada en diversos momentos de la vida, unos a la primera hora, otros avanzada la jornada, otros quizá al caer la tarde. La sorpresa es que a todos se les pagará el mismo salario.

          Para Dios no importan los méritos, ni la lista de diplomas que cada uno acumule en el expediente de su vida. Al Señor le basta la dedicación, la entrega, la generosidad, la ilusión y el entusiasmo con el que se trabaja.

          La paga es la misma para todos: la alegría de formar parte del equipo de trabajo del Señor, la satisfacción de participar en la apasionante tarea de construir un mundo mejor, de hacer felices a los demás, de atender y acompañar a los que sufren y se sienten solos, de hacer sonreír a los tristes y llenar de esperanza el corazón de los desanimados, de que todos sepan que son afortunados porque forman parte de la Familia de Dios.

 

          3.- Que triste es contemplar un mundo en el que las cosas no son así, en el que tiene prioridad el egoísmo, el propio interés, el deseo de estar por encima de los más en cualquier aspecto, aunque todo eso genere envidias, injusticias, violencia, sufrimiento.

          Este no es el mundo que Dios soñó cuando lo creó ni es la tarea que nos encomienda. En los planes de Dios no caben la envidia, la crítica, la injusticia, el desprecio.

 

          4.- Escuchemos la Voz que nos dice: ¿Qué hacéis ahí parados? Pensemos qué tarea podemos realizar, en qué podemos colaborar, qué podemos aportar para sembrar las semillas del mensaje del Evangelio, para que sean cada día más los que conozcan, amen y sigan a Jesús, y se incorporen a trabajar en esta Viña que el Señor tanto ama y que ha puesto en nuestras manos.

          Pensemos qué podemos hacer en el entorno en que se desarrolla nuestra vida para hacer posible que nuestro mundo sea mejor, sembrando semillas de Amor y procurando que den fruto.

PERDONAR SIEMPRE

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 13 de Septiembre de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Los discípulos estaban inquietos al escuchar a Jesús hablar muchas veces del perdón, por eso Pedro le pregunta: ¿Cuántas veces tengo que perdonar al que me ofende, una, tres, cuatro, hasta siete veces…? Porque al final uno se cansa de que le ofendan con frecuencia… La respuesta de Jesús les asombrosa: Hay que perdonar siempre, sin poner límites.

          2.- Para ayudarles a entender su respuesta Jesús les propone la parábola del señor rico que perdona a un empleado una deuda grandísima (lo que hoy podríamos considerar cientos de miles o tal vez un millón de euros) manifestando así su compasión, su misericordia y generosidad, contraponiendo su actitud a la del mismo empleado que no está dispuesto a perdonar una deuda pequeña (podríamos decir como 50 o 100 euros) poniendo así de manifiesto el egoísmo, la cólera, la falta de compasión y misericordia de quien ha recibido un enorme perdón.

          3.- ¡Qué difícil es y cuánto nos cuesta a nosotros perdonar!

          Cuando nos ofenden reaccionamos con enfado, con ira, con una cólera que no controlamos y con deseos de venganza, de pagar con la misma moneda a quien nos ha ofendido.

          No justificamos diciendo que sí, que vamos a perdonar, pero que no podemos olvidar.

          Es cierto que las heridas que hemos recibido nos duelen y que tal vez nos dolerán siempre que las recordemos, pero hemos de aprender que el perdón no es un gesto puntual, sino una actitud del corazón que nos lleva a tener un comportamiento compasivo, misericordioso y generoso con quien nos ha ofendido y que a pesar del dolor de las heridas estamos dispuestos a ayudar, a tender la mano, a escuchar.

          Hemos de aprender a comportarnos como Jesús que en la cruz, a pesar de la inmensidad de su sufrimiento, es capaz de decir: ¡Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen!

          4.- Sólo llegaremos a tener un corazón misericordioso y compasivo cuando nos hayamos sentido perdonados por Dios. Por ese Dios que es un Padre Bueno, que nos espera con los brazos abiertos, que siempre nos perdona, nos escucha y nos ayuda, que nunca nos juzga ni nos condena. Quizá necesitamos una confesión bien hecha.

          Dios sólo pone un límite a su perdón: Que nosotros perdonemos como Él nos perdona. Lo repetimos constantemente cuando rezamos el Padre nuestro: “Perdónanos como nosotros perdonamos”, pero lo repetimos con tanta rutina que no terminamos de darnos cuenta de lo que le decimos al Señor.

          El Señor nos puede decir lo que el amo de la parábola: ¡Tanta misericordia como tengo contigo, tantas veces que te perdono siempre que me lo pides, y tú ¿no eres capaz de tener misericordia con tu hermano?

          Pensemos hoy si decimos de corazón y con sinceridad al Señor que nos perdone como nosotros perdonamos.

CORREGIR

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 6 de Septiembre de 2020

REFLEXIÓN

          1.- “A nadie debáis nada más que Amor”.

 Esta afirmación de S. Pablo es el resumen de cómo hemos de vivir los cristianos y cómo ha de ser la vida de la Iglesia y la de cualquier comunidad cristiana, cualquier parroquia. Si vivimos así hemos de procurar ayudarnos unos a otros a ser mejores y evitar todo aquello que haga daño a los demás.

          Sin embargo, tenemos una especial facilidad de fijarnos en lo feo, en lo que hacen mal los demás y comentarlo, publicarlo, criticarlo, sobre todo a sus espaldas. Cuando actuamos así no sólo no ayudamos a nadie, sino que hacemos daño porque juzgamos, condenamos, humillamos, destrozando su imagen y su buen nombre. Y también, quizá, hundiéndole y desanimándole.

          2.- ¿Por qué nos comportamos de esa manera?

++Porque somos orgullos y engreídos. Porque pensamos que todo lo hacemos bien, que somos mejores, que podemos dar lecciones a los demás y corregir a todos.

++Porque nos falta humildad. No somos capaces de examinarnos a nosotros mismos con sinceridad y valentía reconociendo nuestros errores, nuestras equivocaciones, nuestros defectos, nuestras imperfecciones.

          Cuando nos falta humildad no nos dejamos corregir, cualquier observación y corrección nos parece un insulto, un desprecio y una humillación. No dejamos que nos ayuden a cambiar, a ser mejores, y así estamos cerrando la puerta a ser comprensivos, pacientes y tolerantes con los errores y defectos de los demás.

++Porque nos falta el Amor.

          +No nos amamos a nosotros mismos, no queremos cambiar, no sabemos perdonarnos, ni aceptar con paciencia nuestras limitaciones y equivocaciones. No reconocemos que no lo sabemos todo y que nos hace falta el consejo y la opinión de alguien que, mirándonos desde fuera, corrija nuestro modo de ser y comportarnos y nos oriente para rectificar nuestra forma de pensar y de actuar.

          +Tampoco sabemos amar a los demás porque nuestro corazón no es bondadoso, paciente, humilde, comprensivo, misericordioso, dispuesto al perdón y a ofrecer siempre una nueva oportunidad.

Porque queremos ser jueces y nos justificamos diciendo que son críticas constructivas y juicios ejemplarizantes, cuando sabemos que no es verdad, sino que estamos descargando contra los demás la ira y el rencor que tenemos guardado en algún rincón del corazón.

          3.- El Señor quiere que nos ayudemos a ser mejores. Que nuestras críticas sean a la cara, incluso acompañados y ayudados por alguien para que podamos ser objetivos, corregir con amor, bondad y comprensión.

          Si hemos de vivir como hermanos y ayudarnos no podemos olvidar que somos responsables unos de otros, que no somos islas, y eso nos lo recuerda el profeta Ezequiel en la primera lectura:

Si alguien hace algo mal y no le corriges por miedo, por cobardía, por no crearte problemas, tú eres responsable de lo que está haciendo mal y el Señor te pedirá cuentas.

Si le corriges con bondad y con valentía y te hace caso, a ti también te corresponde la alegría de haberle ayudado a ser mejor y el Señor lo recordará.

ATRAPADOS

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 30 e Agosto de 2020

REFLEXIÓN

  1. A los discípulos les costaba entender que para seguir a Jesús era necesario cargar con la cruz y pasar por el sufrimiento. Por eso, cuando Jesús les hablaba de que era Él el primero que iba a sufrir y que iba a ser crucificado, se resistían a aceptarlo incluso protestando con energía como lo hizo Pedro.

          Jesús le recrimina con dureza, incluso llamándole Satanás, porque piensa con criterios humanos y no como Dios.

 

          2.- También a nosotros nos cuesta aceptar que seguir a Jesús lleva consigo cargar con la cruz y renunciar a muchas cosas, incluso estar dispuesto a perder la vida.

          Nos cuesta aceptarlo porque en la escala de valores de nuestro mundo se evita por todos los medios incluir y hablar del sufrimiento y se pondera sobre todo y a cualquier precio el bienestar y la felicidad. Y ese bienestar y felicidad no se entienden con los criterios de Dios.

          Es necesario que entendamos que vivir poniendo en práctica las enseñanzas de Jesús implica muchas veces renunciar a lo cómodo y lo fácil, ir contra corriente, tener que aceptar críticas, desprecios y humillaciones, y eso es a lo que Jesús se refiere cuando habla de cargar con la cruz y perder la vida.

 

          3.- Así hemos de entender la primera lectura: Jeremías no quiere pasar su vida denunciando el pecado, la corrupción, la maldad que se ha instalado en el Pueblo de Dios; se resiste a estar recibiendo constantemente denuncias, desprecios y amenazas, pero a la vez se siente seducido por Dios, atrapado por el Amor de Dios hasta lo más profundo de su ser y no pue dejar de proclamar lo que Dios le pide por medio de esa Palabra de Dios que arde en su corazón como fuego, con una fuerza a la que no se puede resistir.

          Por eso mismo hemos de entender a la luz de la experiencia de Jeremías, que nosotros tampoco podemos seguir a Jesús con fidelidad, renunciar a muchas cosas y aceptar muchos sufrimientos, si no estamos atrapados y seducidos por el Amor de Dios, si no estamos apasionadamente enamorados de Jesús y no queremos apartarnos de Él de ninguna de las maneras.

 

          4.- Hagamos de esta reflexión de la Palabra Dios un motivo de oración, reconociendo ante el Señor que es débil nuestra fe, que nos cuestan mucho esas renuncias que a veces hemos de hacer, que nos sentimos sin fuerzas para llevar la cruz de las injurias y los desprecios que a veces hemos de padecer.

          Pero sobre todo pidámosle que cada día nuestro Amor a Él sea más grande y nos sintamos atrapados y seducidos por esa fuerza de su presencia en nosotros hasta el punto de no estar tranquilos y no vivir con alegría si no estamos con Él y haciendo lo que Él nos pide.

¿QUÉ PENSÁIS DE MI?

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 23 d Agosto de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Es como si Jesús quisiera hacer una encuesta.

++Primero pregunta qué piensa la gente de Él.

          +Había mucha gente que le conocía y que podía decir muchas cosas: sus padres, su familia, sus amigos de infancia, la gente de Nazaret donde Él había estado viviendo. También los que le seguían para escuchar sus palabras, ver sus milagros…

          +También había opiniones diversas de las autoridades religiosas y políticas: es Juan el Bautista que ha resucitado, es Elías, Jeremías o alguno de los grandes profetas. Opiniones que le reconocen como un profeta, pero también como un provocador, un revolucionario…

++Luego pregunta a sus discípulos: ¿Y vosotros, ¿qué pensáis de Mí, quién decís que soy?

          Jesús quiere una respuesta más personal, una respuesta que salga del corazón y de la experiencia de seguirle, de haber estado con Él, escucharle, ver sus obras.

          Sólo Pedro se atreve a responder de una manera que Jesús le hace caer en la cuenta de que esa respuesta no es fruto de su inteligencia, sino que se la ha sugerido el Padre.

          2.- Las mismas preguntas nos las hace hoy a nosotros.

++ ¿Qué dice la gente de Jesús, que opina de Él?

          +Y como entonces hay opiniones muy diversas: es un personaje famoso y conocido, ha fundado una religión, fue un profeta, ofrece un mensaje que es bueno para todos porque enseña valores que sirven a todo el mundo, su vida y sus enseñanzas son revolucionarias…

++También nos pregunta a nosotros: ¿Qué pensáis de Mí? ¿Quién soy Yo para vosotros?

          +Nosotros también sabemos muchas cosas de Jesús que hemos ido aprendiendo a lo largo de nuestra vida: en el catecismo, en las clases de religión, en las charlas y grupos de formación, en la lectura de los Evangelios…

          + Pero esa no es la respuesta que desea Jesús. Quiere una respuesta que salga del corazón:

*Quiere saber qué significa para nosotros creer en Dios, seguir a Jesús

*Quiere saber qué lugar ocupa en nuestra vida y en nuestro corazón

*Quiere saber en qué afecta a nuestra vida ser sus discípulos, seguirle siempre

*Cuál es la imagen de Dios que tenemos porque la hemos aprendido de Él, y de qué modo nos relacionamos con Él

*Si sólo acudimos a Él cuando tenemos problemas o si e verdad necesitamos estar con Él porque le amamos sobre todas las cosas y es nuestro Amor Primero, nuestro Mayor Amor

          3.- El Señor nos está pidiendo que miremos el fondo de nuestro corazón y busquemos la verdad de quién es Jesús para nosotros

*Si es el Amor de nuestra vida y si nos falta Él nos sentimos solos, no sabemos vivir, ni qué hacer, ni cómo actuar.

*Si con Él nos sentimos acompañados, protegidos, fuertes ante las dificultades, ilusionados en construir un mundo mejor

GRITEMOS

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 16 de Agosto de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Una mujer cananea, los cananeos eran considerados por los judíos paganos y herejes, constante en sus gritos y su petición de ayuda dirigidos a Jesús, provoca primero el silencio de Jesús y poco después arranca de Él no sólo la curación de su hija sino también un gran elogio a su fe tan grande.

          Es una ocasión más en la que Jesús manifiesta que la salvación no es exclusiva del Pueblo de Israel, sino también es para todos los pueblos que, aunque son considerados paganos por los “fieles creyentes” judíos, se dirigen a Dios con una fe y confianza mayor que la de ellos.

 

          2.- Si dejamos que este pasaje del Evangelio sea nuestro espejo, podemos preguntarnos:

++ Si nuestra fe y nuestra confianza en el Señor es tan grande como la de esta mujer cananea, pagana.

++ Como entonces con la cananea, a veces, Dios guarda silencio. Un silencio que nos pesa mucho, que nos resulta difícil de entender y de sobrellevar. Nos pesa tanto que perdemos la esperanza de ser escuchados y dejamos de pedir con gritos y súplicas.

++ ¿Será que somos poco constantes en la oración y nos cansamos de acudir al Señor?

++ ¿Será que nos falta tanta fe y confianza que dudamos de que el Señor nos escucha?

 

          3.- Tal vez no nos damos cuenta de que ese silencio lo mantiene Dios para que crezcamos en la fe, para que se fortalezca nuestra confianza, para que nos mantengamos firmes en la esperanza a pesar de todo.

          En medio de tantas dificultades, y de ese silencio que a veces pesa tanto, vayamos detrás del Señor, como aquella mujer, continuando con nuestros gritos y súplicas, con la seguridad de que llegará un momento de que también escucharemos que nos dice: ¡Que se haga lo que deseas, lo que tanto necesitas!

 

          4.- Otra pequeña advertencia: No digamos a cualquiera que no es cristiano o que no consideramos tan bueno como nosotros, que se calle, deje de gritar y suplicar a Dios, porque tal vez su confianza y su esperanza es más grande que la nuestra.

          Hagamos lo que los discípulos: Pidamos al Señor que atienda a los que le gritan en medio de su angustia, recemos por los demás intercediendo por ellos.

 

          Pidamos también para nosotros esa constancia en la oración y es confianza en Él que tanto necesitamos.

DIOS TE SALVE!

FIESTA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA AL CIELO

Sábado 15 de Agosto de 2020

REFLEXIÓN

          1.- La Asunción de María al cielo es la fiesta en la que reconocemos y celebramos que María está viviendo en plenitud la esperanza de toda la humanidad: la Salvación prometida por Dios a los hombres después del primer pecado.

          Libre de todo pecado María es llevada al cielo en cuerpo y alma, y en Ella contemplamos la meta final de nuestra vida. Por eso la invocamos dirigiéndonos a Ella como

+Madre de Misericordia y Esperanza nuestra

+Como intercesora nuestra nos dirigimos a Ella gimiendo y llorando mientras estamos en este valle de lágrimas que es nuestra vida.

+Le suplicamos que nos mire con ojos de misericordia, que sea nuestra Abogada ante su Hijo Jesús, porque son muchas nuestras debilidades y pecados.

+Y que nos muestre a Jesús aquí en la tierra para que sigamos sus pasos, y nos acompañe para que con Su ayuda lleguemos a la Casa del Padre donde Le contemplaremos cara a cara en toda la grandeza de su gloria.

 

          2.- Todas estas invocaciones y súplicas las repetimos de forma rutinaria sin casi darnos cuenta de lo que decimos cada vez que rezamos la Salve.

          Quizá hoy debemos proponernos rezar de otra manera esta oración, y buscar un momento en el que nos dirijamos a María recitando despacio y poniendo atención en cada una de las invocaciones que le dirigimos.

          Santa María, Madre de misericordia, esperanza y abogada nuestra, ruega por nosotros. Amen.

 

SOY YO

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 9 de Agosto de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Si nos fijamos en la 1ªlectura nos damos cuenta de que el Señor había enviado al profeta Elías al monte Horeb porque huía de la persecución que sufría cuando llamaba a la conversión y acusaba al Pueblo de no obedecer a Dios. Estaba refugiado en una cueva. El Señor le despierta y le dice que salga porque Él va a pasar.

          Elías, recordando los grandes acontecimientos en los que Dios se ha hecho presente a lo largo de la historia de Israel, espera que ahora también se haga presente en algo grande:

+En un huracán, en un gran terremoto, en un fuego abrasador, pero en ninguno de esos acontecimientos estaba el Señor.

          De repente sopla una suave y tenue brisa, y allí estaba el Señor.

++A nosotros nos pasa algo parecido:

+Como Elías también hay momentos de nuestra vida en que necesitamos del Señor. Pensamos que se nos va a hacer presente a través de acontecimientos o situaciones especialmente llamativas. Pero no es así.

+ Señor se nos hace presente en esos momentos de silencio y soledad en los que tenemos los ojos abiertos y los oídos atentos para descubrirle en los pequeños acontecimientos de cada día.

+Es necesario que busquemos esos momentos de silencio y soledad para darnos cuenta de que el Señor está y ha estado muy cerca de nosotros a lo largo del día y que ha sido entonces cuando nos ha hablado al corazón y nos ha llenado de su presencia.

 

          2.- Si nos fijamos en el Evangelio Jesús nos hace pensar en tantos momentos de nuestra vida en que estamos zarandeados por el viento contrario de muchas dificultades, problemas y sufrimiento, tenemos la sensación de que nos hundimos, nos ahogamos, porque no tenemos fuerzas suficientes para hacer frente a todo y no podemos más.

          El Señor viene a nuestro encuentro, viene en  nuestra ayuda, caminando por encima de tanto agobio y angustia, no le reconocemos, incluso nos puede parecer que es un fantasma, que somos nosotros quienes nos imaginamos que el Señor se nos acerca.

          Sin embargo, como entonces a los discípulos, nos dice con voz potente:

+No tengas miedo, Soy yo, ven y camina sobre tanta zozobra. Basta con que te fies, que confies en Mi.

          Jesús nos está pidiendo que nos fiemos de Él, que confiemos en Él plenamente. Si nos hundimos, siempre está atento a lo que necesitamos, nos tiende la mano, nos levanta, y también nos dice: ¡Qué poca fe!

          En esos momentos de silencio y soledad que hemos de encontrar para estar con el Señor, pidámosle constantemente: ¡Señor, auméntame la Fe!

DADLES VOSOTROS DE COMER

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 2 de Agosto de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Aunque este pasaje del Evangelio nos resulta conocido, conviene que nos fijemos en él detenidamente.

++La multitud buscaba a Jesús y, al bajar del monte, Jesús los contempla dejando que se conmueva su corazón ante el montón de necesidades de aquella gente. Se deja llevar por su compasión y actúa curando a los enfermos y aliviando sus sufrimientos.

++Los discípulos también contemplan aquella multitud necesitada y, cuando va cayendo el día, le piden a Jesús que les envíe a comprar comida porque ya se hace tarde.

++Jesús quiere implicar a sus discípulos en lo que Él está haciendo y les pide: “Dadles vosotros de comer”.

++Es tan grande lo que Jesús les pide que se sienten pequeños y manifiestan su incapacidad: “Sólo tenemos cinco panes y dos peces.”

++Pide que aporten lo que tienen y, aquello que es poco para alimentar a tanta gente, Jesús lo multiplica de manera mucho más abundante de lo que podían imaginar.

          2.- Jesús quiere que hagamos nosotros lo mismo.

++Hemos de tener los ojos abiertos y contemplar sin miedo a tanta gente que sufre y pasa necesidad. Que tiene hambre de pan, pero también tiene hambre de justicia, de que se les respete como personas y se les trate con dignidad, tiene hambre de Dios. Necesitan ayuda material, humana, espiritual.

++Quizá nosotros alguna vez le hemos dicho al Señor: ¡Haz algo! Y su respuesta es la misma de entonces: Dadles vosotros de comer, atended a sus necesidades, haced que sientan cercano vuestro amor que es también el Amor de Dios.

++Ante nuestra impotencia para aliviar tanta necesidad quizá ponemos escusas: Sólo tenemos unos pocos panes… ¡¡¡Es muy poco lo que podemos hacer para problemas tan grandes!!!

++Y Jesús nos pide de nuevo que pongamos en sus manos lo que tengamos y Él hará aquello a lo que nosotros no llegamos.

          3.- El Señor quiere que seamos compasivos, que nos dejemos interpelar por las necesidades y el sufrimiento de los demás y que seamos solidarios, que no pongamos escusas porque somos egoístas.

          Durante esta cuarentena, también en la parroquia hemos tenido ocasión de comprobar las necesidades urgentes de mucha gente que ha acudido a nosotros y que gracias a vuestra colaboración hemos podido atender.

          Gracias a todos una vez más por vuestra generosidad, y un ruego: No dejemos de escuchar la voz y las lágrimas de quienes esperan que les hagamos sentir cerca el amor y la misericordia del Señor.

TENGO UN TESORO

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 26 de Julio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Podemos detenernos en los detalles de lo que ocurre en estas parábolas que Jesús nos propone hoy.

++Buscadores de tesoros que encuentran, cada uno, un tesoro valioso.

++Lo esconden para que nadie se lo quite mientras van a vender TODO lo que tienen para comprarlo.

          Es tan valioso ese tesoro, es tal su brillo y su atractivo, que son capaces de hipotecar toda su vida para poseerlo, cuidarlo, protegerlo y disfrutar al máximo de él en todos los aspectos.

          2.- Jesús dice: Así debe ser para vosotros el Reino de los cielos.

          El Amor infinito de Dios que se hace presente y visible en Jesús, tanto en su palabra como en sus obras, y el proyecto de construir un mundo de fraternidad, libertad, justicia y paz, debe ser para nosotros tan atractivo como un tesoro por el que vale la pena dejarlo todo, venderlo todo y hacerlo realidad.

Ese tesoro debe ser la razón de nuestro modo de pensar y de vivir, lo que debe orientar y determinar toda nuestra vida, aunque eso suponga que hemos de dejar a un lado y tal vez renunciar a todo lo que es contrario a ese proyecto y ese modo de vivir que nos propone Jesús, aunque nos suponga esfuerzo y sacrificio.

          ¿Es así nuestra vida de cristianos?

          3.- Puede ser bueno que revisemos nuestra vida y nos preguntemos cuál es o cuáles son nuestros tesoros. Tesoros que ocupan el lugar de Dios.

++La familia, la pareja, los amigos, el bienestar personal.

++El trabajo, el dinero, tener una casa, una segunda residencia, un coche, un cargo importante, poder mandar.

++Ser admirado, envidiado, imitado, convertirse en protagonista y en punto de referencia de muchas personas por ir a la moda, por mis aficiones, por mis hábitos pocos saludables.

++Puede ser mi tesoro divertirme, gastar sin control, mis vicios, el tabaco, el alcohol, la droga, el sexo, el juego… Mi pereza, mi egoísmo.

          ¡¡¡Cuántas cosas o personas pueden ser mi tesoro o mis tesoros…!!! Todos ellos ¿dan sentido a mi vida, me hacen feliz?

          4.- La propuesta de Jesús es inequívoca. Si queremos seguirle, ser sus discípulos, llamarnos y sentirnos cristianos de verdad, hemos de elegir, buscar y apropiarnos de ese tesoro que nos llenará de su Luz, dará sentido a nuestra vida, nos hará felices y podremos hacer felices a los demás.

          Si hemos encontrado a Jesús, si le conocemos y sabemos que nos ama, ¿qué nos falta? para decidir que Él sea nuestro tesoro? ¿Qué sobra en nuestra vida para que Jesús llene nuestro corazón? ¿Qué estamos dispuestos a hacer, a sacrificar o renunciar para que tengamos tiempo y espacio para Él?

          Nuestra respuesta es lo que espera hoy de nosotros.