PALABRA Y MISIÓN

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 20 de Octubre de 209

REFLEXIÓN

          1.- Os propongo no sólo escuchar, sino leer con atención la segunda lectura y reflexionarla detenidamente para poder preguntarnos qué lugar ocupa la Palabra de Dios en nuestra vida.

          Si hace dos domingos las lecturas nos invitaban a reflexionar y preguntarnos si tenemos fe, hoy nos proponen recordar que nuestra fe nace, crece y se fortalece si la alimentamos con la oración y con la Palabra de Dios.

 

          2.- La oración, que es un encuentro personal con el Señor en el que hablamos con Él haciéndole partícipe de todas las situaciones de nuestra vida poniendo en sus manos nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras preocupaciones, nuestros proyectos, debe ser también, como nos dice Jesús, una oración constante, insistente, confiada, porque si Dios es un Padre bueno y quiere lo mejor para nosotros, ¿cómo no nos va a escuchar?

 

          3.- Pero también en la oración debe estar presente la Palabra de Dios dándole la importancia que tiene, porque es lo que Él quiere decirnos en ese momento hablándonos directamente al corazón y nuestra actitud debe ser la de una escucha atenta e interesada.

          Fijémonos lo que nos dice S. Pablo:

++ Las Sagradas Escrituras son las que nos dan la sabiduría que nos conduce a la salvación. Una sabiduría que nos debe guiar y en la que hemos de permanecer.

++ Porque la Sagrada Escritura es la que es útil y sirve para enseñar, para aprender, para corregir, para educar en la justicia, para fortalecer nuestra fe, para ensanchar el corazón llenándolo del Amor de Dios, la que nos indica el camino que hemos de seguir y la que nos mantiene firmes en la alegría y la esperanza.

 

          4.- Hoy es el DOMUND, el Día de las Misiones. Todos somos misioneros. Todos somos enviados a anunciar el Evangelio con nuestras palabras y nuestras obras. Hagamos pues nuestro el mandato de S. Pablo a Timoteo:

          “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda generosidad ofreciendo buena doctrina”.

          Revisemos, pues, nuestro compromiso misionero con el ejemplo de nuestra vida y con nuestra palabra, y no escondiendo nuestra condición de cristianos.

          Recemos por todos los misioneros que en lugares especialmente difíciles y con grandes dificultades están llevando el mensaje de Jesús y haciendo presente el amor de Dios.

          Y pidamos también al Señor que nos ayude a no olvidar que debemos dejar que su Palabra ocupe un lugar importante en nuestra vida y en nuestra oración.

HACER EL BIEN Y AGRADECER

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 13 de Octubre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Como ya sabéis, en tiempos de Jesús la lepra era considerada una grave enfermedad consecuencia de enormes pecados, contagiosa y propia de personas impuras. Por eso los leprosos debían vivir alejados, excluidos de la sociedad y llevando una campanilla que anunciara su presencia.

          Diez leprosos oyen que se acerca Jesús y gritando suplican que tenga compasión de ellos. Jesús les envía a que se presenten a los sacerdotes -eran los sacerdotes los encargados de afirmar su curación- y mientras van de camino quedan curados.

          De los diez, sólo uno, que era extranjero (los samaritanos no pertenecían al pueblo judío y por tanto no tenían derecho a la salvación de Dios), regresa para alabar, bendecir y dar gracias a Dios por su curación.

          Jesús manifiesta su asombro y de alguna manera su decepción por la falta de gratitud de los otros nueve que también habían sido curados.

 

          2.- Este acontecimiento de la vida de Jesús nos hace pensar en varias cosas:

++ Si nos damos cuenta de cuantas heridas de nuestro cuerpo y nuestra alma ha curado el Señor. Si reconocemos que esas curaciones son la manifestación de su amor por nosotros. Si nosotros, asombrados por tanto amor, alabamos, bendecimos y agradecemos a Dios tanto bien que recibimos de sus manos, muchas veces sin haberlo pedido.

++ Hemos de darnos cuenta de que este relato es una llamada a que nosotros hagamos el bien a manos llenas sin fijarnos a quien se lo hacemos y sin poner condiciones. Y hacerlo siempre, aunque en algún momento nos sintamos decepcionados porque no lo han aprovechado ni nos lo han agradecido.

++ Valorar a tantas personas que cerca de nosotros hacen el bien y que, quizá nos sorprenderemos de que muchas de ellas no son creyentes o no practicantes pero que manifiestan más sensibilidad que nosotros ante el sufrimiento y las necesidades de los demás.

++ También hoy es una ocasión de darnos cuenta de las ayudas que recibimos de las personas que nos rodean, que nos acompañan en nuestro caminar por la vida, que nos dan ejemplo de buen corazón y sincera generosidad, y a las que quizá se nos olvida darles las gracias. De ellas tal vez tendríamos que aprender.

 

          3.- Pidamos al Señor en esta Eucaristía, que nos ilumine para revisar nuestro corazón, descubrir si somos agradecidos, si hacemos el bien a manos llenas y nos ayude a ser generosos como El lo es con nosotros.

TENER FE

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 6 de Octubre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Para el Pueblo Judío tener fe era creer que Dios, sin mérito de ellos y por puro Amor, los liberó de la esclavitud de Egipto, hizo de ellos un Pueblo grande y era siempre su protector, y a la vez, el Pueblo debía cumplir los mandamientos de la Alianza del Sinaí que se resumían en Amar a Dios con todas sus fuerzas, darle gracias, bendecirle, y Amar al prójimo como a sí mismos, como forma de corresponder a su Amor.

          Dios siempre fue fiel a su Pueblo, pero el Pueblo se olvidó con mucha frecuencia de lo que debía hacer o lo cumplía a medias. Por eso los discípulos le pidieron a Jesús: “Auméntanos la fe”.

          2.- ¿Qué es para nosotros tener fe?

          Cada uno podemos definirlo de manera diferente según nuestro modo de entender. Pero pienso que debemos fijarnos en como lo entendía el Pueblo de Israel.

          La fe es reconocer que Dios nos ama por pura iniciativa suya, que nos cuida, nos protege, nos acompaña, está siempre pendiente de nosotros. Que nos pregunta: ¿Me amas?  Y nuestra respuesta es: SI, Señor. Te amo y quiero amarte cada día más.

          ¿Qué repercusiones tiene esto en nuestra vida?

1.- Cuidar esa relación de amor entre Dios y nosotros, confiar en que El siempre es fiel a su amor, dejarnos amar por Él sin miedo y sin condiciones. Dedicar tiempo a esa relación para que cada día se consolide, sea más auténtica, más profunda. Que cada día demos un paso adelante en intentar amarle más y mejor.

Por lo tanto, que la oración, la Eucaristía, la lectura y reflexión de su Palabra… ocupen en nuestra vida el lugar importante que deben ocupar.

2.- Poner en práctica las enseñanzas que hemos recibido a través de la Palabra y la vida de Jesús. Que nuestra forma de pensar y nuestros criterios sean los de Jesús, y que nuestro modo de comportarnos y de vivir sea también el de Jesús, como expresión de nuestro amor a Dios.

          Eso supone conocer profundamente los Evangelios, preocuparnos de nuestra formación, revisar cada día si hemos intentado hacer las cosas como Jesús las haría para poder corregir y mejorar lo que sea necesario.

          3.- No siempre es así nuestra vida. Nosotros no somos perfectos. Nuestra fe es débil y Dios no ocupa el lugar que debe ocupar ni nuestra relación con Él es la de dos personas que se aman.

          Cuando nuestra fe es débil nos conformamos con lo mínimo y pensamos que así es suficiente, de modo que, cuando hacemos algo especialmente bien pensamos que hemos hecho méritos, que Dios nos debe premiar porque nos hemos esforzado, y nos olvidamos que simplemente hemos hecho lo que deberíamos hacer.

          4.- Dejemos que este pasaje del Evangelio ilumine nuestra vida.

+Pidamos al Señor que seamos humildes, que reconozcamos nuestra falta de coherencia y que no le pidamos premios, sino que nos pongamos ante Él reconociendo que sólo hemos hecho lo que debemos hacer.

+Y con la misma confianza y sinceridad de los discípulos, digámosle hoy: ¡Señor,  auméntanos la fe.! Para que así Le amemos más y confiemos más en Él.

ADVERTENCIA

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 29 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- El Evangelio de hoy es una advertencia con la que el Señor quiere que estemos atentos a cómo es nuestra vida.

          Sólo hay dos personajes, pero especialmente significativos.

++El hombre rico que vive encerrado en sí mismo, banqueteando cada día, disfrutando de sus riquezas, ciego a lo que ocurre fuera de su casa. Su vida es superficial, inútil e indiferente para todos. Es una vida inútil.

 Sus riquezas y su egoísmo han cerrado las puertas de su corazón a lo que ocurre fuera de su casa, al Amor de Dios y lo han ido distanciando de Él, hasta el punto de que, al llegar el final de su vida, la distancia es infinita y para siempre.

         

++El pobre Lázaro (el rico no tiene nombre). Tiene hambre, está sólo, enfermo, llagado, ignorado por todos. Sólo los perros se acercan a lamerle las llagas (quizá tenía lepra). Quizá él no lo sabe, pero para Dios su vida no es indiferente.

 

          2.- Quien tiene abiertas las puertas del corazón y se deja interpelar por todo el dolor y el sufrimiento que hay en su entorno, su vida no es inútil ni indiferente para todos.

          Es una vida dedicada al servicio de los demás, aliviando todo dolor y sufrimiento, contribuyendo al bienestar de su entorno.

          Quien tiene abiertas las puertas del corazón, también está dispuesto a acoger a Dios para poder Amar y comportarse como Él, y el final de su vida será un estar permanente inundado por el Amor Infinito de Dios.

 

          3.- Esta parábola, además de ser una advertencia es también una llamada a la conversión.

          El hombre rico, desde el sufrimiento de estar distanciado de Dios para siempre y no tener ninguna nueva oportunidad de cambiar, pide un milagro: Que Lázaro vaya a sus hermanos para advertirles de cuán grande es el sufrimiento porque si un muerto resucita le harán caso.

          La respuesta del Señor es también una advertencia: “Tienen a los profetas; que los escuchen”. Tenemos a tantas personas que nos advierten de la necesidad de cambiar, de mejorar nuestra vida, de no alejarnos de Dios. Hemos tenido y seguimos teniendo tantas oportunidades que no podemos desaprovecharlas. No podemos perder el tiempo ni consentir que nuestra vida sea inútil e indiferente.

 

          4.- Pensemos cómo es nuestra vida y no dejemos de aprovechar todas las oportunidades de cambiar, de no ser indiferentes al sufrimiento de quienes están en el umbral de nuestras vidas esperando un gesto de compasión y solidaridad y tener abierto el corazón al Amor de Dios.

ADMINISTRAR MAL

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 22 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Derrochar los bienes es la primera afirmación del Evangelio de hoy para calificar el comportamiento de un administrador irresponsable. Se ha considerado dueño de unos bienes que no son suyos, se ha aprovechado y beneficiado de ellos con un comportamiento egoísta y avaricioso.

          Cuando le piden cuentas de su gestión no duda de hacer trampas ni de falsificar la contabilidad. Sin escrúpulos traiciona la confianza que el dueño había depositado en él.

          2.- Quizá nosotros hacemos o hemos hecho lo mismo, aunque sea en pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana:

+Pagar salarios bajos, vender a un precio superior de lo que vale, gastar caprichosamente y de manera irresponsable, beneficiarnos de bienes que no son nuestros, hacer trampas en los pesos, las medidas, la calidad de los productos, en las facturas o llevar doble contabilidad, estafar y no pagar impuestos…

+Todo eso lo hacemos con la conciencia tranquila y sin reconocer que lo hacemos mal.

          3.- Ese comportamiento también lo tenemos en nuestra relación con Dios.

          El Señor ha puesto en nuestras manos todos sus bienes y con demasiada frecuencia los derrochamos y hacemos trampas.

+No aprovechamos todas las oportunidades que nos ofrece el Señor para hacer las cosas bien: Ser honrados y limpios de corazón, tratar a los demás con respeto, tender la mano para ayudar compartiendo nuestros bienes, regalando nuestro tiempo, ayudando sin pedir nada a cambio.

          No hemos puesto empeño en construir un mundo mejor, trabajando por el respeto y cuidado de la naturaleza, por la justicia, haciendo posible la paz en nuestro entorno…

+Hacemos trampas acudiendo al Señor cuando necesitamos su ayuda recordándole una lista de cosas buenas que hemos hecho, y haciendo trampas justificando lo que no hemos hecho bien: Cuando nos hemos olvidado de Él, no hemos rezado, ni participando en la Eucaristía, hemos dado más importancia al dinero y a los bienes materiales que a tenerle a Él como el centro de nuestra vida….

+No hemos sido responsables, ni agradecidos, ni hemos estado a la altura de la confianza que Dios ha depositado en nosotros y le hemos decepcionado.

+Hemos de pararnos un momento y darnos cuenta de que no podemos servir a dos señores. No podemos servir a la vez a Dios y al dinero, y pedir al Señor que nos ayude para que seamos fieles administradores de tantos bienes que ha depositado en nuestras manos.

ALEGRÍA

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 15 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- En el pasaje del Éxodo que hemos escuchado en primer lugar, la Palabra de Dios nos presenta a un Dios enfadado con su pueblo porque se han alejado de Él; se han hecho un becerro de oro y se han apartado del buen camino, y por ello los quiere castigar.

          Es un pueblo de dura cerviz, un pueblo cabezota, que siempre comete los mismos errores.

          La oración suplicante de Moisés hace prevalecer el corazón misericordioso de Dios que por encima de todo ama a su pueblo.

          Esa imagen de Dios Bueno y Misericordioso en su relación con los hombres, es la que quiere subrayar Jesús y la que quiere que quede grabada en el corazón de todos los que le escuchan, especialmente los escribas y los fariseos que sólo quieren criticar y acusar. Y lo hace con las parábolas que hemos escuchado en el Evangelio.

          2.- Nosotros nos podemos reconocer en esa oveja que se aleja del pastor y del rebaño, que se pierde, que anda desorientada y rodeada de peligros, y en esa moneda valiosa que pierde la mujer y que para ella es un gran disgusto.

          En ocasiones nos apartamos del rebaño, de la comunidad parroquial, buscando otros caminos en los que encontrar el sentido de nuestra vida, o buscando otros dioses pensando que nos harán más felices, sin darnos cuenta de que estamos rodeados de peligros, de malas influencias, de malos ambientes, de malos amigos.

          Al final terminamos sintiéndonos vacíos, desorientados, sin saber qué hacer, por donde caminar, con fiestas y comportamientos que nos dejan un sabor amargo porque no es ahí donde nos sentimos a gusto con nosotros mismos.

          Y justificamos nuestro comportamiento con razones y escusas que nosotros sabemos muy bien que no valen porque son falsas y artificiales.

          2.- Dios, en cambio, es un padre Bueno. Para Él somos muy valiosos como la oveja para el pastor o la moneda para la mujer. Le apena que nos apartemos de Él y por eso no deja de buscarnos, de utilizar todos los medios a su alcance para recuperarnos: Con Su Palabra cuando la escuchamos con atención en cada celebración, con la voz de nuestra conciencia que nos recuerda constantemente lo que estamos haciendo mal, con los amigos que ven que estamos estropeando nuestra vida y constantemente nos hablan, nos cogen de la mano, se esfuerzan por atraernos hacia el camino que hemos abandonado y al encuentro con el Señor.

          3.- Dios no busca al pecador para castigarle. Dios no regaña, no pide explicaciones, no castiga, no juzga, no condena.

          Dios es el Pastor Bueno que sale a nuestro encuentro, que nos carga sobre sus hombros, que se alegra porque nos ha encontrado y quiere devolvernos nuestra dignidad de hijos suyos y la alegría de estar de nuevo en el rebaño con la compañía, la ayuda, el apoyo y el cariño de todos.

          Cuando nos detenemos un poco a reflexionar y pensar qué estamos haciendo con nuestra vida, estas parábolas nos recuerdan no sólo la pena y tristeza de Dios por habernos perdido, sino también la que sentimos cuando nos damos cuenta que estamos desaprovechando la vida. Y nos recuerdan también que tenemos la posibilidad de dejarnos encontrar por Dios y recuperar la alegría de volver al buen camino, la alegría de sentir el abrazo de Dios porque para Él somos valiosos e importantes y no quiere que nos vayamos de su lado.

         Pensemos un poco si queremos dejarnos encontrar por Dios y sentir su abrazo de Padre en el Sacramento de la Confesión.

COMPROMISO

Llamamos COMPROMISO al grupo de quienes ya han recibido la Confirmación y que desean seguir vinculados a la Parroquia tanto para continuar su formación,como para rezar juntos, preparar y participar en alguna actividad parroquial o extra-parroquial que pueda ser de interés, y colaborar en la parroquia en cualquier actividad en la  que se le pida ayuda o le interese.

Así mismo es un  grupo abierto al mundo universitario, de forma que puede incorporarse a él cualquiera que en ese momento esté estudiando,sea o no de la parroquia o venga a Valencia desde otra ciudad, que esté interesado en tener  un grupo cristiano de referencia.

Las reuniones son también los domingos a las 20,30h, después de la Misa de las 19,30.

DESAFÍO

Llamamos DESAFÍO a la catequesis de preparación a la  Confirmación, que consiste en tres cursos (3º y 4º de Secundaria y 1º de Bachiller). La catequesis es los Domingos a las 17,30h. para el primero y segundo curso y termina asistiendo a la Misa de las 17,30h. Los de tercer curso participan en la Misa de las 19,30h. y se reúnen  cuando termina (a las 20,30h.)

Quienes desean comenzar estas catequesis deben pasar por el despacho parroquial para inscribirse, aunque hayan estado viniendo habitualmente a la catequesis los años anteriores, ya que todos no se quieren Confirmar.

Creemos que recibir la Confirmación es una ocasión de decidir por ellos mismos que quieren vivir siempre como cristianos y por lo tanto deben asumir de forma personal el compromiso que eso supone. Por eso les pedimos seriedad y responsabilidad tanto en la asistencia como en la participación en todas las actividades que se preparan en la Parroquia especialmente pensadas para ellos.

 

ENAMORADOS

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 8 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Creo no equivocarme si afirmo que todos, alguna vez, hemos estado enamorados. Quizá no recordamos como fue, si fue un flechazo, si fue poco a poco, ni en qué momento me di cuenta… pero es una experiencia y un momento que recordamos con especial agrado. Sea como fuere, confluyeron diferentes factores que lo hicieron posible, pero de todos ellos hay dos especialmente importantes que son necesarios.

++CONOCER A LA PERSONA, saber cómo es, cuáles son sus cualidades y sus defectos, cuál es su carácter, sus gustos, sus aficiones, sus sentimientos, sus reacciones. Sus actitudes ante problemas y situaciones especialmente importantes…

++DEDICARLE TIEMPO para poder compartir momentos de intimidad, tener tiempo para hablar y escuchar, expresar sentimientos y afectos, ir conociendo su vida, su historia, sus circunstancias personales, ir descubriendo si es para mi una persona importante, si necesito su compañía, su apoyo, sus opiniones y consejos. Que poco a poco ese conocimiento se vaya convirtiendo en amistad profunda, en confianza absoluta, y así llegar a descubrir y estar seguro de que es la persona con la que quiero compartir mi vida.

          Con todo eso podré llegar a afirmar que esa persona es para mi imprescindible, que sin ella ni sé ni puedo vivir porque estoy absolutamente enamorado, hasta el punto de que estoy dispuesto a dejarlo todo: familia, amigos, trabajo, ciudad o país en el que vivo, aficiones, gustos… con tal de no perderla, porque es el centro de mi vida.

 

          2.- Justamente eso es lo que quiso decir Jesús cuando afirmó: “El que ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí. El que ama a su hermano, a su amigo, a su mujer, a sus hijos, a sus propios proyectos… más que a Mí, no puede ser mi discípulo”.

          Cuando oímos esta afirmación de Jesús solemos pensar y decir que eso que pide Jesús es imposible. Pero si somos capaces de hacerlo por la persona de quien estamos enamorados, ¿por qué no podemos hacerlo por Jesús?

          La respuesta es bien sencilla: Porque no estamos enamorados de Él.

          No hemos llegado a enamorarnos de Jesús porque

++NO LE CONOCEMOS LO SUFICIENTE. Sólo conocemos algunos pasajes de los Evangelios, pero quizá no los hemos leído enteros con atención, con interés, sabiendo al detalle sus enseñanzas y todo lo que forma parte de su vida.

++NO TENEMOS TIEMPO para Él. Tenemos tantas cosas que hacer que sólo le dedicamos unos pocos minutos al final del día, cuando ya estamos cansados, y quizá lo hacemos por cumplir, porque es nuestra obligación. No tenemos tiempo para ir a Misa porque estamos ocupados, estamos de viaje… No es un tiempo que deseamos estar con Él como dos amigos que se quieren, se cuentan sus cosas, comparten sus intimidades, se apoyan mutuamente, se necesitan.

          Así no estaremos nunca enamorados de Él, no será nuestro Amor primero ni el centro de nuestra vida. No podremos ser de vedad discípulos suyos.

 

          3.- Ahora que estamos empezado el curso con nuevos proyectos y actividades, puede ser un buen momento para organizar nuestro tiempo y así poder conocer mas y mejor a Jesús y dedicarle el tiempo que a Él le gustaría y que nosotros necesitamos.

          Reflexionémoslo estos días y pidamos al Señor que nos ayude a hacerlo bien.

HUMILDAD

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 1 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Haciendo caso a las enseñanzas de S. Pablo, la caridad es la más grande de todas las virtudes. Sin embargo, a mí siempre me ha parecido que conviene añadir que la humildad es la más importante, la más necesaria.

Podemos reflexionar un poco sobre por qué es así.

++La humildad nos hace reconocer nuestras carencias: Somos incompletos, somos imperfectos, y a reconocer las cosas buenas y las cualidades de los demás que nos enriquecen y nos complementan.

++Nos ayuda a reconocer lo que hacemos mal, el daño que, queriendo o sin querer, hemos podido hacer a los demás, lo que no somos capaces de hacer porque no sabemos o no tenemos cualidades para ello.

++Así estamos mejor predispuestos a pedir ayuda y a pedir perdón.

++El orgulloso y engreído, porque se considera perfecto, no necesita pedir perdón porque todo lo hace bien, no necesita ayuda porque todo lo sabe hacer, no necesita nada ni de nadie, ni siquiera de Dios.

++Sin humildad está bloqueada nuestra relación con Dios y con los demás. Porque el orgulloso se considera el mejor, cree que merece todos los premios, todas las distinciones, todos los privilegios… y cosecha el rechazo y el desprecio de los demás porque se sienten ninguneados, arrinconados, tratados como inútiles e ignorantes.

          Sin humildad no se es capaz de amar ni tampoco capaz de ser amado.

 

          2.- Jesús propone otra virtud importante que tal vez deberíamos hacer el esfuerzo de recuperar: la generosidad.

          La generosidad es un plus que podemos añadir al amor a los demás porque va más allá del amor.

++El generoso está dispuesto a desprenderse de algo propio no porque el otro lo necesite, sino porque yo no lo necesito y el otro se sentirá más feliz, o tendrá una nueva oportunidad.

++El generoso es espléndido cuando ofrece trabajo, cuando paga un sueldo, cuando da su tiempo sin poner límite, cuando hace un regalo como expresión de amistad o cariño.

++El generoso no impone obligaciones ni condiciones absurdas; valora y agradece el trabajo bien hecho sin detenerse en minucias que se podrían mejorar.

++El generoso es humilde porque sabe renunciar al primer puesto para que sea otro quien lo pueda disfrutar.

++El generoso da sin límite y sin pedir nadada a cambio. Es el que ama con algo más que amor. Eso es lo que hizo Jesús y de quien hemos intentar aprender.

 

          3.- Por todo eso hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.