AÑO NUEVO

STA. MARIA MADRE DE DIOS  CICLO A

Domingo 1 de Enero de 2017

REFLEXIÓN

         Tres acontecimientos confluyen en el día de hoy

         1.- El comienzo de un año nuevo.

         A/ Es una ocasión para mirar atrás contemplando cuanto ha ido aconteciendo en nuestra vida a lo largo del año y así:

*Dar gracias a Dios por tantas veces como ha estado a nuestro lado tanto en los momentos buenos compartiendo nuestra alegría, como en los momentos malos o difíciles siendo nuestro apoyo, nuestra fuerza, nuestra luz, nuestro consuelo.

*Para pedir perdón por las cosas que hemos hecho mal, por el daño que hemos podido hacer a los demás queriendo o sin querer, por lo que no hemos sabido aprovechar de los dones que el Señor ha puesto en nuestras manos.

         B/ Es también una ocasión para mirar hacia el futuro reconociendo que un año nuevo es un regalo del Señor que hemos de aprovechar para ser felices y hacer felices a los demás.

         Para ello es necesario que pongamos a Dios en el centro de nuestra vida dejándonos amar por El y esforzándonos en amar a los demás domo El nos ama.

         Es necesario esforzarnos para que convirtamos en obras nuestros buenos propósitos y nuestros buenos deseos.

         2.- Hoy es también la Jornada Mundial de Reflexión y Oración por la Paz.

         Quizá hoy más que nunca es necesario pedir a Dios el don de la paz, sin olvidar que hemos de convertirlo en obras porque igual que la falta de paz está provocada por nosotros, también somos nosotros los constructores de la paz.

Solemos buscar culpables, pero si nos miramos a nosotros mismos nos daremos cuenta de que

*Somos agresivos con nosotros destrozando nuestra vida y estropeando nuestro cuerpo; y también haciendo daño y estropeando la  vida de los demás.

*Es importante que seamos constructores de paz es nuestra familia, actuando siempre con bondad de corazón, buscando el bien y la felicidad de los demás, aceptando a cada uno como es y evitando cualquier palabra y cualquier comportamiento agresivo.

*Hemos de ser constructores de paz en nuestro trabajo, entre nuestros amigos, nuestros vecinos y en cualquier situación y con cualquier persona, estando siempre  dispuestos al perdón y  la misericordia.

         Sólo Dios puede cambiar nuestro corazón y por eso mismo hemos de ponerlo en el centro de nuestra vida, dejando que nos moldee y nos transforme a su imagen.

         Hemos de pedir al Señor que nos conceda la paz, pero también que nos ayude a comprometernos a ser constructores de paz.

         3.- También hoy celebramos la fiesta de Sta. María Madre de Dios.

         Jesús nos la regaló como Madre. Pongamos bajo su protección nuestra vida, nuestras familias y todas las necesidades del  mundo para que nos cuide y nos ayude siempre.

EMMANUEL

NOCHEBUENA – NAVIDAD CICLO A

Domingo 25 de  Diciembre de 2016

REFLEXIÓN

1.- La celebración del Nacimiento de Jesús nos invita a poner nuestros ojos en la cueva de Belén y contemplar el misterio de un  Dios que ha querido despojarse de toda su condición divina, hacerse uno de nosotros y mostrarnos la fragilidad y la ternura de su Amor y que dice a voces que nos necesita.

         Necesita ser acogido, ser arrullado en los brazos de su Madre que lo mira con infinita ternura y ser protegido por un sorprendido y emocionado José. Necesita ser acogido por nosotros.

         2.- Hoy Dios nos está pidiendo que le acojamos

*Que le acojamos en nuestro corazón para llenarnos de su vida, de su fortaleza, de su amor; quiere ser nuestro consuelo, nuestra alegría en los momentos de tristeza y nuestra luz en las horas de oscuridad.

*Quiere que le acojamos en nuestra vida para hacernos capaces de reflejar su ternura, su bondad, su amor, su misericordia. Para ser imagen y semejanza suya en todas las situaciones de la vida.

*Quiere ser acogido en nuestras casas para que nuestra familia sea una escuela de amor, sea siempre una casa abierta de modo que cualquiera se sienta bienvenido y tratado con cariño y respeto, y sea aceptado como es.

         3.- Jesús nació en un establo rodeado de suciedad y de animales, como  a tantos niños les ocurre hoy. Al contemplar su nacimiento quiere que nos demos cuenta de todos los que  como El no son acogidos por nadie, no tienen sitio en nuestra sociedad. Que nos fijemos

+En los sin techo, condenados a vivir en un cajero, a dormir en un banco, a ser invisibles para todos. Los que huyen de las guerras buscando refugio y un poco de paz, llaman con angustia a nuestra puerta y encuentran oídos sordos, fronteras cerradas y sufren la tristeza del rechazo.

+Los niños no queridos y abandonados, hambrientos, maltratados, utilizados como escudos humanos o como portadores de bombas y de muerte.

+Los perseguidos y asesinados por sus creencias religiosas, las víctimas de las guerras, el terrorismo, la violencia gratuita y sin sentido. Las víctimas de odio y la venganza.

+Los que pasan hambre y sólo pueden comer lo que reciben de los demás como  le ocurrió a la familia de Jesús en aquella cueva de Belén.

         4.- No podemos celebrar como cristianos la Navidad si no  nos sentimos emocionados por el amor de Dios que se hace tan pequeño para poder habitar en nuestro corazón y que nos pide nos fijemos en todos los que como El no encuentran sitio entre nosotros.

         Cantemos el himno de los ángeles llenos de alegría por tanto amor recibido y pidamos que como El seamos capaces de hacernos pequeños y amar y hacer sonreír a los que más necesitan ser amados.

         A todos y para todos FELIZ NAVIDAD

ACOGER

DOMINGO IV DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 18 de Diciembre de 2016

REFLEXIÓN

         1.-En esta última semana de Adviento, la Palabra de Dios pone ante nosotros la figura de S. José. Le vemos totalmente desconcertado:

+No entiende nada de lo que está ocurriendo. Está hecho un lío. No sabe qué pensar ni cómo actuar.

+Cuando Dios le habla y le dice lo que quiere de él, se asusta aún más porque piensa en las complicaciones y en las situaciones difíciles en las que se puede encontrar atrapado.

+Su vida cambia totalmente. No puede llevar a cabo sus planes y sus proyectos. Ha de estar dispuesto a dejarse llevar y colaborar en los planes y proyectos de Dios que no conoce.

+La palabra que resume todo lo que ha de hacer es ACOGER. Acoger a María y a su Hijo  y cuidarlos, porque todo lo que está ocurriendo es cosa de Dios. Acogerles pase lo que pase.

 

         2.-  José es un hombre de fe, humilde y de una confianza ciega en Dios. Siempre a la escucha. Siempre dispuesto a decir SI como María.

A  José la fe le lleva:

*A entrar de lleno en el misterio de Dios y dejarse atrapar por El.

*Caminar en la dirección que Dios le indica sin saber a dónde le llevará.

*Pensar en María y en Jesús, olvidándose de sí mismo, siempre dispuesto a cuidarlos y ayudarles en lo que Dios les va pidiendo.

*No pedir explicaciones y decir siempre SI sin esperar nada a cambio y con la alegría de que su gran premio es saber que Dios cuenta con él y se fía de él.

 

         3.- Nosotros nos parecemos a José porque muchas veces nos sentimos confundidos y desorientados al no saber qué quiere Dios de nosotros y cómo hemos de actuar. Por eso hemos de aprender de él:

*A confiar siempre en Dios con la seguridad de que lo que nos pide es lo mejor para nosotros y para los demás.

*A aceptar que el Señor sea lo más importante de nuestra vida.

*A estar al servicio de los demás aunque nos tengamos que olvidar de nosotros mismos, con la alegría de saber que el Señor cuenta con nosotros y se fía de nosotros.

*Y a ser tan humildes como él: Estar en segundo plano dejando que el Señor sea el verdadero protagonista y el centro de atención de todo y de todos.

 

         En el silencio dela oración y en presencia del Señor pidámosle que hagamos lo posible para que sea Él el centro de atención de todo y de todos siempre pero especialmente en estas fiestas.

COHERENTES

DOMINGO III DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 11 de Diciembre de 2016

REFLEXIÓN

         1.- Este pasaje del Evangelio nos sorprende presentándonos a Juan Bautista preso en la cárcel y con un montón de dudas respecto a Jesús. Los judíos esperaban un mesías enérgico que se enfrentara a los romanos y a todas las autoridades judías, y se encuentran con Jesús que es humilde, bondadoso, que cura a los enfermos, que tiene misericordia con los pecadores, que consuela a los tristes…

         Por eso Juan envía a dos de sus discípulos a preguntarle: ¿Eres Tú el que ha de venir o hemos de esperar a otro?

         La respuesta de Jesús es muy sencilla: Contadle lo que estáis viendo y oyendo, y se dará cuenta de que mis obras son las que anunciaron los profetas.

 

         2.- Como en tiempo de Jesús también hoy el  mundo está lleno de cosas feas: guerras, injusticias, abuso de autoridad, comportamientos egoístas, abandono de los más pobres y necesitados.

         También como entonces hay mucha gente que está llena de dudas y se pregunta: ¿Dónde está Dios? ¿Dónde está la salvación prometida? Y también nos preguntan a nosotros si Jesús es el verdadero salvador.

         Como Jesús deberíamos estar en condiciones de responder: Fijaos en nuestras obras, porque vivimos con coherencia y en nuestra vida manifestamos el rostro amoroso y misericordioso de Dios. Pero no siempre es así. Más bien nuestras obras hacen que haya mucha gente que se sienta decepcionada de Jesús y de los cristianos porque no nos parecemos a Jesús ni vivimos como Él espera de nosotros.

 

         3.- S. Francisco de Asís decía a sus frailes y novicios: “Tened mucho cuidado con lo que hacéis porque hay muchas personas que el único Evangelio que leerán y entenderán será nuestra vida”.

         A nuestro mundo le falta alegría y esperanza. ¿Será por causa nuestra?

         Es bueno, ahora que estamos a medio camino, que revisemos como estamos aprovechando este tiempo de Adviento; si estamos dejando que el Señor venga a nosotros, cambie nuestro corazón y nuestra vida; si estamos en una actitud permanente de conversión y de esfuerzo por mejorar para poder vivir la Navidad como una fiesta cristiana y si es nuestra alegría lo mejor que podemos regalar a los demás.

         Pensemos en un momento de silencio si nuestra vida es la propia de un cristiano.

CONVERTIOS

DOMINGO II DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 4 de Diciembre de 2016

REFLEXIÓN

         1.- En este segundo domingo de Adviento la Palabra de Dios nos pide con urgencia que nos convirtamos:¡Convertíos porque está cerca de vosotros el reino de los cielos! ¡Preparad el camino al Señor! ¡Allanad sus senderos!

         La conversión es tomar la decisión de cambiar de vida, hacer las cosas de otra manera, y para eso es necesario tener en cuenta varias cosas:

*Es imprescindible la humildad, reconocer con sinceridad y valentía todas las cosas que hacemos mal, todo aquello que está pegado en nuestro corazón que hace difícil la presencia de Dios en nosotros, todo lo que hacemos que hace daño a los demás.

         Sólo cuando somos capaces de ver todo lo que en nosotros no es bueno  es cuando nos damos cuenta de que necesitamos cambiar.

*Es necesario el esfuerzo para allanar el camino que haga posible que el Señor llegue a nuestro corazón iluminando nuestra vida, haciéndonos descubrir que de esa manera vivimos con más alegría y somos más felices.

         A ese esfuerzo por cambiar la llamamos penitencia. Una penitencia que comienza con la escucha de la Palabra que nos invita al cambio, llega a nuestro corazón y del corazón a la vida entera.

*También es necesaria la constancia porque la conversión no es sólo el cambio puntual propio de la preparación a celebrar el Nacimiento de Jesús, sino que es una actitud permanente de esfuerzo que dura toda nuestra vida para que no perdamos la orientación en nuestro caminar al encuentro del Señor y tampoco nos descuidemos de forma que dejemos que vayan de nuevo apareciendo obstáculos.

 

         2.- La conversión requiere una actitud de vigilancia permanente, para apartar tantas cosas que la publicidad y la ansiedad consumista nos hacen olvidar que necesitamos una renovada presencia del Señor en nosotros, un nuevo nacimiento de Jesús en nuestra vida, de modo que su lugar no sea ocupado por múltiples manifestaciones del pecado (fiestas, comilonas, borracheras, enfados, peleas, mentiras, agresividad…) que convierten la Navidad en una fiesta pagana haciéndonos olvidar su verdadero sentido.

Reflexionemos pues un momento:

+¿Qué hemos de quitar de nuestro corazón?

+¿Qué hemos de apartar para que nuestra celebración sea verdaderamente una fiesta cristiana?

+¿Qué camino hemos de recorrer para que el Señor nazca de nuevo en nuestro corazón?

VIGILAD

DOMINGO I DEL TIEMPO DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 27 de Noviembre de 2016

REFLEXIÓN

         1.- La presencia de Jesús entre nosotros, que comienza con su nacimiento, es el inicio de que la promesa de salvación que Dios hizo a los hombres, llegue a su plenitud y por eso lo celebramos como un acontecimiento importante.

         Por esa razón decimos que con el Adviento comienza un nuevo año litúrgico a lo largo del cual iremos celebrando los acontecimientos más importantes de nuestra salvación.

         Para aprovechar bien este tiempo conviene que tengamos en cuenta varias cosas:

A/ Preguntarnos ¿qué lugar ocupa Dios en nuestra vida? ¿Qué importancia tiene Dios para nosotros? Necesitamos pararnos para darnos cuenta de que el ambiente que nos rodea favorece que en nuestra vida estén demasiado presentes lo que S. Pablo llama las actividades de las tinieblas: “Comilonas, borracheras, lujuria, desenfreno, riñas, pendencias…”

         Quizá estamos más alejados de Dios de lo que nosotros creemos porque nos conformamos con pensar que ya somos bastante buenos. Quizá estamos muy rodeados de tinieblas y necesitados de Luz. Por eso hemos de hacer caso a las advertencias de las lecturas de hoy: ”Estad en vela!! Estad despiertos!! Vuestra salvación está cada vez más cerca y vosotros cada vez más descuidados”.

B/ Cuando estamos descuidados, el ladrón puede abrir un boquete. Tal vez en nuestra vida hay muchos boquetes que nos han desorientado, que nos han conducido por caminos equivocados y nos hemos metido en laberintos de los que no sabemos salir. Necesitamos estar atentos, vigilantes. El Señor quiere cogernos de la mano y ayudarnos a cambiar de camino y conducirnos por el camino recto, el camino de la verdadera felicidad y alegría.

         Estemos atentos, no sea que venga, no nos demos cuenta y no le hagamos caso.

C/Para aprovechar este tiempo de Adviento hemos de reconocer nuestra pobreza espiritual, descubrir que tenemos hambre de Dios, que necesitamos de El, que necesitamos cambiar.

 

         2.- Hemos de recuperar la esperanza de que nuestra vida puede ser diferente si nos dejamos guiar por el Señor y dejamos que nos coja de la mano.

         Hemos de tener paciencia y constancia porque el camino hacia el encuentro con el Señor lo hemos de recorrer poco a poco y hemos de confiar en su ayuda.

         Pidamos al Señor que vayamos recorriendo este camino del Adviento con constancia y con esperanza para dejar que el Señor nazca en nuestro corazón y renovemos y mejoremos nuestra vida.

 

EL REINO

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Domingo 20 de Noviembre de 2016

REFLEXIÓN

         1.- Con la fiesta de este domingo terminamos el año litúrgico; un año que comenzó el 1º Domingo de Adviento y a lo largo del cual hemos ido recorriendo los acontecimientos más importantes de la  ida de Jesús y de nuestra salvación.

         Jesús hablaba constantemente del Reino de los cielos, pero de un reino, como dijo ante Pilato, que no es de este mundo.

         2.- Los reinos de este mundo están envueltos por la presencia del mal y organizados con unas leyes que muchas veces son injustas porque benefician a los más ricos y poderosos y dejan al margen a los más pobres y más débiles.

         El orden, el bienestar, la justicia, la paz… se imponen caprichosamente y  con frecuencia por la fuerza y con violencia y en beneficio de unos pocos.

         El Reino del que habla Jesús sólo tiene una ley: EL AMOR, y cumpliendo esa Ley todas las cosas funcionan bien:

*Se respeta la dignidad de todas las personas sin distinción de razas, culturas, creencias, situación económica… porque todos somos imagen y semejanza de Dios y merecemos el mismo respeto.

*Todas las leyes son justas porque se establecen para mejorar el orden, la convivencia y el bienestar de todos.

*Los conflictos se resuelven con el diálogo. La búsqueda del bien común y el perdón.

*Nadie pasa necesidad ni se siente explotado y excluido porque nadie acumula con avaricia y egoísmo y hay un reparto justo de las riquezas y los bienes de la tierra.

*Todos se sienten aceptados como son. Las diferentes formas de ser y las distintas cualidades de cada uno, no son motivo de envidias y peleas porque puestas al servicio de los demás sirven para enriquecerse mutuamente.

         3.- Los discípulos le preguntaban a Jesús: Dónde está ese Reino? ¿Cuándo llegará? Y la respuesta de Jesús era: Está dentro de vosotros.

         Es nuestro corazón el que debe estar lleno del Amor y de la presencia de Dios; es el Señor quien debe ser el centro de nuestra vida, al que hemos de obedecer y con quien hemos de colaborar para que su Reino se vaya haciendo presente en toda la tierra.

         Sólo Jesús puede cambiar los corazones y darnos un corazón nuevo semejante al Suyo.

         4.- Eso es lo que nosotros creemos. Ese es nuestro compromiso de cristianos. En eso hemos de gastar y desgastar nuestra vida sin desanimarnos porque aunque parezca que es poco lo que podemos hacer, somos como el grano de mostaza que va creciendo poco a poco.

         Piamos al Señor que sea siempre el centro de nuestra vida y que no nos cansemos de colaborar en la construcción del Reino: Un reino de verdad y de vida; de amor, de libertad, de justicia y de paz.

SOLO DIOS

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CCLO C

Domingo 13 de Noviembre de 2016

REFLEXIÓN

1.- Lo que acabamos de escuchar en el Evangelio parece una descripción de lo que está ocurriendo en nuestro mundo: Desastres naturales, guerras y enfrentamientos entre pueblos, cristianos perseguidos y asesinados…

En medio de esa enormidad de sufrimiento y de situaciones adversas, Jesús quiere transmitir una palabra  de esperanza  y de ánimo: NO TENGÁIS PÁNICO.

*Yo pondré en vuestra boca palabras adecuadas para vuestra defensa.

*Seré Yo quien os cuide, os proteja, os defienda. No perecerá ni un pelo de vuestra cabeza.

*Tendréis ocasión de dar testimonio, de anunciar con vuestra vida que sólo Dios nos salva y sólo Él  puede transformar nuestras vidas y cambiarlo todo.

*Y para que se convierta en realidad todo lo que promete Jesús, sólo hace falta una cosa: Confiar en Él y ser constantes  y perseverantes  en nuestra fe y nuestro testimonio.

Lo descrito en este pasaje del Evangelio nos lleva a una conclusión: Todo es pasajero incluso nuestra propia vida; todo llega a su fin. Sólo Dios permanece. Él es quien da sentido a nuestra vida y es la razón de nuestra alegría y nuestra esperanza.

 

2.- La máxima preocupación de S. Leandro era ofrecer a los cristianos la formación necesaria para que el conocimiento profundo del mensaje de Jesús haga que todos los cristianos permanezcamos unidos en la verdad y en el amor, apoyándonos unos a otros, perseverando en la fe y dando testimonio y construyendo el Reino. A ello dedicó toda su vida fundando en Sevilla un Centro de estudios especialmente de teología, y consiguiendo en el Concilio de Toledo la conversión de Recaredo y la unión de todos los cristianos.

Ese debe ser también el objetivo de nuestra vida personal y parroquial, para que la coherencia de nuestra vida, la perseverancia y el apoyo mutuo demos fiel testimonio en medio de las calamidades y las persecuciones que nos rodean.

 

3.- En esta misión de hacer que nuestro mundo sea mejor, no estamos solos, no somos islas. Al celebrar hoy  el día de la Iglesia Diocesana recordamos que somos más de 600 parroquias y que todos juntos nos esforzamos en dar testimonio, en construir un mundo mejor y hacer visible el amor salvador de Dios, y de esa manera superar los momentos de desánimo y cualquier dificultad.

Acudamos siempre a las enseñanzas y a la protección de S. Leandro. Recemos por nuestra parroquia para que sigamos empeñados en ser una gran familia. Recemos por nuestra Diócesis y por todas las parroquias. Y recemos para que toda la Iglesia, con la fuerza el Espíritu Santo, sea portadora de luz y de esperanza en todos los rincones de la tierra.

EL DIOS DE LA VIDA

DOMINGO  XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 6 de Noviembre de 2016

REFLEXIÓN

Me llama especialmente la atención la última afirmación de este pasaje del Evangelio: “Nuestro Dios no es un Dios de muertos sino de vivos, porque para El todos están vivos”

1.- Si Dios es un Dios de vivos, nuestra vida es un regalo de Dios. Un reglo único y exclusivo que hemos recibido para disfrutarlo y aprovecharlo, para desarrollar todas las cualidades que tenemos, para poner al servicio de los demás todo lo que somos y así contribuir al bienestar y a la felicidad de los demás.

No podemos ni tenemos derecho a decir que la vida es mía y hago con ella lo que quiero, como tampoco soy el dueño de la vida de los demás ni tengo derecho a decidir sobre ella. No puedo atentar contra mi salud cometiendo toda clase de excesos; no puedo ser agresivo ni violento, ni malgastar las cualidades que me han sido dadas, ni destrozar todo lo que he recibido; no puedo atentar contra mi dignidad ni contra la dignidad de los demás.

Mi obligación es administrar la vida responsablemente y ser feliz, y respetar y cuidar la vida de los demás.

2.- Cuando fuimos bautizados recibimos la misma vida de Dios y también es nuestra obligación cuidar con responsabilidad la imagen de Dios que hay en nosotros de modo que con nuestras palabras, nuestros sentimientos, nuestros deseos y nuestras obras seamos una manifestación del rostro de Dios que es un Padre amoroso.

No podemos ni debemos ofrecer una imagen de Dios distorsionada, borrosa y confusa hasta el punto que sirva más para alejar de Dios que para acercarse a Él. Cada uno hemos de ser un lugar de encuentro entre los hombres y Dios, de modo que quienes nos ven se sientan atraídos a vivir como vivimos por nuestra capacidad de amar y sonreír.

3.- Todo lo que nos rodea es una manifestación del Dios de la vida que debe al contemplarlo suscitar en nosotros el deseo de alabar, bendecir y glorificar a Dios como lo hizo S. Francisco de Asís.

Tampoco debemos comportarnos como dueños de todo lo creado. Dios puso en manos del hombre la creación para que la cuidara y la hiciera producir. Por eso no tenemos derecho a destruir y explotar la creación en beneficio propio con una actitud egoísta e irresponsable sin tener en cuenta a quienes no pueden acceder y beneficiarse de los bienes de la tierra para su sustento y desarrollo por falta de medios.

4.- Creemos en el Dios de la Vida.

Cuidemos, protejamos y defendamos la vida de todo y de todos, especialmente de los seres más indefensos.

Que esta Eucaristía sea un canto de alabanza y acción de gracias a Dios por el enorme regalo de la vida y una oración y súplica por todos los que sufren porque su vida está amenazada y rota por la maldad que hay en el corazón de muchos hombres.

BAJITOS

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 30 de Octubre de 2016

REFLEXIÓN

         1.- El Evangelio define a Zaqueo como un hombre bajito, rico  y jefe de publicanos.

         Los publicanos eran judíos que colaboraban con los romanos cobrando los impuestos, a los que podían añadir lo que quisieran para quedárselo ellos; por eso eran considerados traidores y ladrones, y eran odiados por todos.

         Para subrayar hasta dónde Zaqueo era despreciado, el Evangelio añade que era bajito de estatura y jefe de publicanos.

         Deseaba ver a Jesús, corrió para encontrar un sitio donde pudiera verle y al final se subió a una higuera. Cuando pasa por allí, Jesús se para, le mira a los ojos y le dice: Baja enseguida porque que hoy tengo que alojarme en tu casa.

         También nosotros deseamos ver a Jesús, pero al igual que Zaqueo somos bajitos de estatura espiritual porque nos dejamos llevar por nuestra pereza, nuestra comodidad, nuestra facilidad de hacer lo que nos apetece… y nos conformamos con lo que hacemos como cristianos ya que pensamos que hacemos bastante. Pero

*¿Tenemos la misma inquietud que Zaqueo y los mismos deseos de ver a Jesús?

*¿Ponemos de nuestra parte el esfuerzo necesario para vencer y superar los obstáculos y las dificultades con que nos encontramos?

*¿Reflexionamos y nos damos cuenta de por qué somos enanos espirituales? De cuáles son los obstáculos con que nos encontramos para acercarnos a  Jesús?

         2.- Jesús no sólo llama a Zaqueo, sino que además quiere alojarse en su casa, quiere entrar hasta lo más íntimo de su vida. Zaqueo, ilusionado y contento, le abre de par en par las puertas de su casa compartiendo esa alegría con sus amigos.

         El encuentro con Jesús cambia completamente la vida de Zaqueo. Hace de él un hombre nuevo, capaz de reconocer sus pecados, pedir perdón, corregir su comportamiento y devolver multiplicado por cuatro lo que ha robado.

         Jesús recibe críticas, pero esas críticas no frenan el amor misericordioso de Jesús que ha venido a salvar lo que estaba perdido.

         Jesús también nos llama a nosotros por nuestro nombre y como a Zaqueo nos dice: Quiero alojarme en tu casa.

*¿Escuchamos la llamada de  Jesús?

*¿Tenemos en cuenta lo que Él quiere de nosotros?

*¿Le abrimos de par en par las puertas de nuestro corazón, le dejamos que entre en nuestra casa, que transforme nuestra vida y haga de nosotros hombres nuevos?

         Pidamos hoy al Señor que nos ayude a buscarlo de todo el corazón y que no tengamos miedo de que cambie completamente nuestra vida.