CARITAS CON LOS REFUGIADOS

Publicado: 30 Noviembre 2015
Mateo 25, 31–46
“Era forastero, y me acogisteis”
Después de los últimos acontecimientos, se han puesto en marcha en nuestra Diócesis varias acciones, entre ellas la creación de una Comisión diocesana de ayuda a refugiados y cristianos perseguidos. Queremos dar cuenta de la situación actual y del posicionamiento y acciones que Cáritas junto con las entidades de Iglesia está planteándose.

  • Informar sobre las acciones y reflexiones sobre esta cuestión que vamos a ir haciendo en los próximos días.
  • Nuestra mirada a este drama humanitario tiene que ser a largo plazo, no podemos nidebemos quedarnos sólo en una respuesta de emergencia a todas esas personas que, efectivamente, necesitan de nuestra protección.
  • En estos momentos aún está por concretar donde y cuando llegarán las familias procedentes del este de Europa, la prioridad ahora está en el apoyo y ayuda a los países de la zona este de Europa.
  • Os proponemos que os acerquéis a esta realidad en vuestra oración diaria.
  • Toda la comunidad parroquial debemos reflexionar conjuntamente sobre qué es lo que podemos hacer y como: ofrecimiento de viviendas, acogimiento por parte de la comunidad parroquial de alguna familia, apoyo económico, etc.. En estos momentos no estamos todavía en la fase de acogida de las familias, por eso nuestros mayores esfuerzos deben ir encaminados a prepararnos para ese momento.

* Esta propuesta tomará en consideración los generosos ofrecimientos que nos hagáis llegar al despacho parroquial. Os invitamos, para que el proceso de acogida a los refugiados sea de forma tranquila y garantizar una respuesta coordinada y común.

  • Creación de un pequeño equipo de voluntarios que puedan encargarse en un futuro del acompañamiento de estas familias y de la atención más especializada que puedan necesitar, coordinados por Cáritas Diocesana.

Nuestras entidades: Cáritas diocesana, parroquiales, centro de atención y acogida a refugiados que huyen de todo tipo de conflictos políticos y violentos, cuentan con una larga experiencia de trabajo sobre la realidad de la migración y el refugio, tanto en las regiones de origen como en los países de tránsito y de acogida.
Conocemos tanto sus causas como las necesidades de acompañamiento y protección de cada una de las personas que abandonan sus hogares en busca de justicia, libertad y dignidad.
Queremos recordar que el origen de esta situación se encuentra en las situaciones de violencia y conflicto en Siria e Irak, en Oriente Medio, África y desgraciadamente en muchos otros lugares del planeta. Las Cáritas de estos lugares y de los países de tránsito están respondiendo en la medida de sus posibilidades con ayuda humanitaria y proyectos de refugio, alimentación, sanitarios, educativos, etc.
Podemos acercarnos a estas realidades y aproximarnos a sus causas. Es necesario apelar a las partes en conflicto para que superen la confrontación violenta. Es necesario apelar también a la Comunidad Internacional para que promueva iniciativas decididas a favor de la paz en aquellos lugares.
Y podemos llevar también estas situaciones a nuestra vida de oración personal y comunitaria, y por todos los que buscan una vida digna sin conflictos y en paz.
La cultura de la acogida, del encuentro, del diálogo; éste es el único camino para la paz.
“En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis.”

CAMPAÑA PERSONAS SIN HOGAR

Publicado: 12 Enero 2015
Yo tenía una casa… y fui feliz mientras viví en ella.
Mi casa fue siempre mi lugar de referencia, donde me sentía seguro, acompañado y podía ser yo mismo, allí me sentía persona y formaba parte de la sociedad.
Luego la vida se complicó, empezaron a aparecer los problemas, todos encadenados, algunos por responsabilidad mía y otros iban surgiendo por el contexto en el que me hallaba y las relaciones que iba consolidando con personas que no me convenían. En muy poco tiempo me encontré solo, sin recursos en los que poder apoyarme, ayudarme y que me acompañasen.
Todo mi mundo y mi vida se vinieron abajo cuando me vi fuera de mi casa, en la calle. Es en ese momento cuando eres consciente y te das cuenta de lo que pierdes y lo que significa tener una casa, un hogar.
Un par de sillones en mitad de la calle.
Cuando llegas a la calle es porque no tienes un apoyo; porque los que tenías no te readmiten. Sientes ansiedad, frustración, la autoestima baja, y ante todo, soledad; mucha soledad.
Cuando llegas a la calle caminas mucho, terminas con los pies destrozados; no puedes realizarte curas o tener la higiene que querrías, llegando a ser tu única preocupación el no caer enfermo.
Cuando llegas a la calle y ves a otras personas con sus hijos y su familia, tiendes a comparar con lo que tenías antes, siendo inevitable el sentimiento de pérdidas y desprotección.
Cuando llegas a la calle el aspecto psicológico hace que estés al límite; no tienes comida, no descansas, sientes miedo a robos o agresiones… tardas en darte cuenta de que has tocado fondo, que vives en una fragilidad constante.
Volver a la familia es difícil cuando estás en situación de calle, sientes la pérdida de su amor, que nada te sostiene, que no tienes eso que llaman “red social” que te apoye y no te deje caer.
La sociedad nos convierte en “no seres humanos”. Se comportan así porque no comprenden; huyen, tienden a abandonarte. Algunos te llegan incluso a decir “te lo has ganado a pulso”. No han de tener ese egoísmo, esa autodefensa de su alrededor, ese miedo… somos personas; un día tuvimos nuestra casa, nuestro trabajo, nuestra familia… como el resto; nadie está exento de poder pasar por esto. Un problema de salud, una depresión… te puede llevar a la calle. No elegimos vivir en la calle, sin derechos.
Como queremos ser uno más, queremos que se nos escuche; tener una casa no se trata de un privilegio, es un derecho a todas luces. Tener acceso a ella no debería ser algo que nos tuviésemos que ganar, sino algo que esta sociedad no se puede permitir.
Tener un sitio donde volver, donde alguien pueda estar esperándonos, donde poder sentarnos cómodamente; un lugar en el que tengamos una mesa para comer, una ducha que utilizar, una cama para dormir… en definitiva, un hogar al que llegar, y en el que poder estar. ¿Acaso es esto pedir demasiado?
Somos muchos los que llevamos viajando durante mucho tiempo a ninguna parte. No hay conciencia del cansancio físico y mental que eso supone… por ello es tan importante tener un destino. Siempre hay un destino al que las personas llegan. ¿Qué hay del nuestro? ¿Dónde está ese descanso y esa seguridad necesarios?
“Tu casa puede sustituir al mundo; el mundo jamás sustituirá a tu casa.”
(Proverbio alemán)

PROYECTO SIMÓN

Publicado: 08 Noviembre 2014
Te has preguntado alguna vez:

  • ¿Hay que DAR LIMOSNA a las personas que piden en la CALLE?
  • ¿Cómo se siente y vive una persona sin Hogar?
  • ¿Cómo puedes acercarte a estas personas?
  • ¿Cómo devolverles su DIGNIDAD?

Si es así, te proponemos una charla coloquio, dirigida por el responsable del Proyecto Simón del Programa de Personas sin Hogar de Cáritas Diocesana de Valencia.

Para más información, pregunta en el despacho parroquial