SEMBRADOR Y SEMILLA

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 12 de Julio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- A pesar de que la parábola que nos propone el Evangelio de hoy nos es muy conocida, es bueno que volvamos a reflexionar sobre su significado y su incidencia en nuestra vida cristiana.

++ El Sembrador es Jesús y la simiente es su Palabra. Una simiente que esparce a manos llenas en todos los rincones del mundo a través de los sembradores que le ayudan.

++ Una parte de esa semiente cae en la tierra dura y reseca de los corazones que cierran los oídos, no escuchan ni quieren escuchar, y la Palabra resbala como resbala el agua sobre la piedra y la tierra dura, sin dejar ninguna huella.

++ Otra parte de la simiente cae sobre el terreno pedregoso de quienes llevan una vida superficial, vacía de sentido, carente de proyectos y metas que valgan la pena. La pereza, la comodidad, el no prestar atención más que a lo inmediato y fácil, hacen que la semilla se seque pronto y no llegue a brotar

++ Hay una parte de la buena semilla que cae en esos corazones que la escuchan con atención y con interés, pero que las pasiones, los quehaceres de la vida, la personalidad débil, el dejarse arrastrar por el entorno, los malos ejemplos, el deseo de obtener resultados inmediatos, la falta de esfuerzo y la inconstancia, impiden que los brotes no lleguen a crecer lo suficiente para dar fruto, y los buenos deseos de un principio se conviertan en un quiero y no puedo.

++ Por último hay una parte de la semilla que cae en tierra buena, en esos corazones que constantemente se van preparando, como el labrador prepara la tierra, protegiéndola siempre de los enemigos que siembran mala semilla, de los vientos recios que la resecan, vigilando para que nadie la arranque a destiempo, hasta que en su momento dé el fruto debido.

          Unas veces dará el treinta, o el sesenta, o el ciento por uno, pero llenará de alegría el corazón de quien ha acogido la siembra como un regalo que va transformando su vida y dando un fruto del que también podrán disfrutar los demás.

          2.- Precisamente por eso, no podemos olvidar que también nosotros somos sembradores.

          Sembramos cuando los frutos que produce en nosotros la Palabra de Dios repercuten en nuestra relación con los demás y se van esparciendo como los granos de una buena semilla que cae en el corazón de quienes nos rodean.

          Son sembradores los padres de familia cristianos que van dejando con su palabra y su ejemplo la buena semilla en el corazón de sus hijos.

          Siembran los educadores cristianos, los catequistas que regalan su tiempo, su fe hecha experiencia, su formación y su sabiduría acumulada con el paso de los años, los sacerdotes y misioneros que cumplen con el encargo de garantizar que el Mensaje del Evangelio nutra la vida y fortalezca la fe de aquellos que se les ha encomendado y llegue a todos los rincones del mundo.

          3.- Preguntémonos hoy qué clase de tierra es nuestro corazón y qué clase de sembradores somos nosotros. No defraudemos la confianza que el Señor tiene puesta en nosotros.

CANSANCIO. AGOBIO

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 5 de Julio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Dios conoce lo más hondo de nuestro corazón y sabe que estamos cansados y agobiados por muchas cosas:

++Por situaciones y problemas del pasado que quizá no hemos acabado de resolver o han dejado heridas que no se han curado.

++Cargados y agobiados por problemas de salud, por problemas y dificultades en nuestro entorno familiar y laboral, por injusticias recibidas, humillaciones y desprecios.

++Por fracasos, desilusiones, cuestiones personales a las que no sabemos como hacer frente, como superar, como encauzar…

 

          2.- Cuando estamos así, no sabemos a quién acudir, a quien pedir consejo, ni con quien hablar para desahogarnos, por eso el Señor nos dice: “Venid a Mí, que Yo os aliviaré”.

          No nos dice que resolverá nuestros problemas, ni nos quitará las cruces pesadas, ni vaciará nuestras mochilas sobrecargadas de peso. Nos ofrece su ayuda y su apoyo para que los yugos que nos atan y los pesos que nos hacen vivir encorvados nos sean livianos y llevaderos.

          Nos pide que nos fijemos en Él que es humilde y paciente, que le dejemos entrar en nuestra vida para que encontremos en Él y junto a Él paz en nuestro corazón, alivio y descanso.

 

          3.- Tal vez nos gustaría encontrar en Jesús soluciones inmediatas, prácticas, palpables, pero el Señor no hace las cosas así. Sólo los que son pequeños y de corazón sencillo y confiado como el de un niño pueden entender las palabras de Jesús.

          Ante los miedos y las inseguridades los niños acuden siempre a sus padres porque, aunque no los vean, saben que están ahí, que si llaman acudirán en su ayuda, que sus brazos y sus manos fuertes no les dejaran caer y su amor no les dejara solos.

          Los niños saben, aunque no lo sepan formular, que sus padres, si es necesario, harán todo lo que puedan, incluso arriesgarán sus vidas para protegerles, cuidarles y ayudarles.

 

          4.- Eso es lo que quiere Jesús que creamos y lo que quiere que hagamos: Que confiemos en Él sin ninguna duda, que acudamos a Él y le abramos nuestro corazón.

          Corramos el riesgo de dar un salto en el vacío acudiendo a Él lanzándonos a sus brazos y comprobaremos que su palabra es verdad y siempre cumple lo que nos promete.

PEDRO Y PABLO

FESTIVIDAD DE S. PEDRO Y S. PABLO

Lunes 29 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- La Iglesia, al celebrar hoy la fiesta de S. Pedro y S. Pablo quiere reconocerlos como los dos pilares fundamentales de la Iglesia.

++ Reconoce en S. Pedro al Apóstol a quien Jesús confió el cuidado de todos los discípulos, manteniéndolos unidos en la verdad, la fe y el amor.

          Era un hombre sencillo, de poca cultura, rudo, de carácter fuerte y apasionado, pero débil, inseguro, lleno de miedos y dudas, cobarde hasta el punto de negar con juramentos que era discípulo y amigo de Jesús.

          Era también el discípulo que amaba a Jesús apasionadamente, capaz de reconocer su debilidad y llorar amargamente su traición, arrepentido y comprometido a ser fiel a Jesús hasta la muerte, dando la vida por Él.

          Fue ese amor apasionado y esa fidelidad inquebrantable el motivo por el que Jesús se fio de Él poniendo en sus manos la vida de la Iglesia.

 

++ Pablo, hombre culto, de carácter fuerte y apasionado como Pedro, fue elegido por Jesús para predicar el Evangelio a todos los pueblos paganos, a los pueblos que no eran judíos.

          Pasó de ser el perseguidor más cruel de los cristianos a ser el más perseguido por amar a Jesús, identificándose con Él hasta el punto de decir: “No soy yo, es Cristo que vive en mi”, y afirmar con rotundidad que nada ni nadie le podría apartar del amor a Jesús.

          Sufrió toda calce de persecuciones, fue encarcelado, azotado, condenado, dispuesto a enfrentarse a todos y dedicar su vida a predicar el Evangelio a los pueblos paganos, iniciando así la gran extensión del cristianismo en todos los pueblos del mundo.

 

          2.-Hoy es un día en el que hemos de agradecer esa enorme tarea de Pablo que ha hecho posible que nosotros, que no somos del pueblo judío, conozcamos a Jesús y llevemos el nombre de cristianos.

          También hoy hemos de reconocer que el Papa es el sucesor de Pedro y rezar por él para que el Espíritu le conceda la sabiduría y la fortaleza necearías para cumplir su misión de confirmar en la fe a todos los cristianos, manteniendo a la Iglesia unida en la Verdad, el Amor y en la fidelidad al Evangelio.

 

          3.- Pidamos también al Señor que aprendamos de los dos a amarle apasionadamente, a esforzarnos en permanecer unidos entre nosotros, y aprovechar cualquier ocasión para hablar de Jesús y anunciar el Evangelio, haciéndolo, como decía S. Pablo, a tiempo y a destiempo.

AMOR INCONDICIONAL

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 28 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Las exigencias que pone Jesús a quienes quieren seguirle nos parecen excesivas y casi imposibles de cumplir. Os propongo dos situaciones de nuestra vida que nos pueden ayudar a entenderlo.

++Todos hemos estado enamorados alguna vez, y en algún momento ese enamoramiento nos hace estar dispuestos a dejarlo todo y sacrificarlo todo con tal de no perder a la persona amada.

          Quizá nosotros mismos, pero seguro que conocemos a otras personas que han dejado familia, amigos, han cambiado de lugar de residencia, de país, de trabajo, dispuestas a cualquier sacrificio por defender su amor y compartir su vida con la persona amada porque esa es la razón de la felicidad.

++ Otra situación es cuando nos preguntan: ¿A quién quieres más a tu esposo/a o a tus hijos, a tus padres…? La respuesta es: A todos, porque son amores distintos. La persona de la que estoy enamorada ocupa el centro de mi vida, pero no por eso dejo a de amar a mis padres, hermanos, hijos… Son formas diferentes de amar. Todos caben en mi corazón.

 

          2.- Eso mismo es lo que nos pide Jesús. Él quiere ser el centro de nuestra vida, que estemos enamorados de Él, que nada ni nadie nos aparte de Él, que estemos dispuestos a renunciar a todo y a sacrificar todo lo que nos aparte de Él porque no queremos perderlo. Ese esfuerzo y ese sacrificio es a lo que Jesús se refiere cuando habla de cargar con nuestra cruz de cada día.

          No por eso dejaremos de amar a los demás, sino que lo haremos con un amor enriquecido porque estaremos llenos del Amor de Dios.

 

          3.- Así pues, preguntémonos:

+¿Qué lugar ocupa el Señor en nuestra vida?

+¿Qué personas, que cosas… nos apartan de Él porque están ocupando demasiado espacio en nuestro corazón?

          Para que el Señor sea nuestro amor primero, hemos de procurar tener un trato frecuente con Él mediante la oración, la meditación de la su Palabra, de la práctica de los Sacramentos.

+¿Qué voy a hacer, que estoy dispuesto a renunciar o sacrificar para que el Señor sea siempre mi amor primero y ocupe el centro de mi corazón?

TENER MIEDO

DOMINGO XII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 21 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Tres veces repite hoy Jesús: “No tengáis miedo”.

          ¿De qué tenemos miedo?

++Al contagio del virus, a la enfermedad, a quedarnos sin trabajo y tener dificultades económicas, a los conflictos familiares…

++A nosotros mismos, a no tener fuerzas para enfrentarnos a las dificultades y no saber cómo superarlas, a estar solo, a que nadie me ayude, al dolor, al sufrimiento…

++Miedo a la injusticia, la violencia, las promesas no cumplidas, a la mentira y la traición…

          2.- Tenemos miedo a las dificultades que podemos encontrar si vivimos como cristianos y tener que ir contra corriente por nuestro modo de pensar y de actuar en un mundo lleno de conflictos y que vive apoyado en valores contrarios al Evangelio.

          Jesús ya nos advirtió que no sería fácil gritar desde las azoteas el mensaje de Amor que nos enseñó. El quiere que seamos fieles al Amor construyendo un mundo de libertad, de respeto, de fraternidad, de justicia, de paz, respetando la dignidad de todas las personas, practicando la misericordia.

          3.- Y nos vuelve a decir: “No tengáis miedo.”

          El que esté de mi parte, el que no se avergüence de Mi ante los hombres, Yo también estaré de su parte y seré su fuerte defensor.

          No tengamos miedo. El Señor es el que más nos quiere. Si Él se preocupa de los gorriones y de que no perdamos ni un cabello sin su consentimiento, ¿no va cuidar siempre de nosotros que valemos más que los gorriones? Si nosotros somos imagen y semejanza suya ¿cómo no nos va a cuidar?

          4.-Tengamos miedo a perder lo que vale la pena:

++A perder Su amistad, a apartarnos de Él, olvidarnos de Él.

++Tengamos miedo a quienes pueden matar la Vida de Dios en nosotros, a los malos amigos que nos dan mal ejemplo y nos aconsejan mal.

++A los que nos empujan y nos llevan por caminos equivocados.

++Miedo a nuestro egoísmo, orgullo, engreimiento, que se apoderan de nosotros y nos convencen de que somo dioses que podemos resolverlo todo por nosotros mismos y con sólo nuestras fuerzas.

          5.- Hoy el Señor quiere llenarnos de ánimo y de esperanza para que siempre confiemos en El y seamos sus testigos a pesar de las dificultades porque hemos de estar seguros de que Él es nuestra fuerza y nuestra salvación.

 

CORPUS

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CICLO A

(EL CUERPO Y LA SANGRE DEL SEÑOR)

Domingo 14 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Esta celebración es como volver a celebrar y revivir al Jueves Santo, ofreciéndonos para nuestra reflexión y oración varias cosas importantes:

++ La Eucaristía es el regalo de la presencia permanente de Dios entre nosotros, cumpliendo así Jesús su promesa de no dejarnos solos y estar a nuestro lado todos los días hasta el fin del mundo.

          Jesús presente en el Sagrario nos espera con los brazos abiertos para acogernos, escucharnos, aliviar nuestros sufrimientos, consolarnos en nuestras penas, iluminarnos en los momentos de oscuridad y de incertidumbre, regalarnos siempre el abrazo amoroso del Amigo Fiel que nunca defrauda aunque nosotros nos olvidemos de Él con frecuencia.

++ Recordamos y revivimos la Última Cena de Jesús con sus discípulos en la que Él, y también para nosotros, se hace pan que se parte y se reparte, para alimentarnos y hacerse una misma cosa con nosotros.

          Dice Jesús: “Quien come mi Carne y bebe mi Sangre habita en Mi y Yo en él”. Cada vez que comulgamos nuestra compenetración con Jesús es tan intensa que, al hacernos una misma cosa con Él, toda nuestra vida es ser presencia suya allí donde estemos. Por eso mismo somos distribuidores de su Amor a todos los que se acercan a nosotros, sean o no conocidos, amigos o enemigos, y especialmente regalar su Amor y su Presencia a todos los que más necesitan ser amados: los excluidos, los marginados, los olvidados, los que encontramos a la vera del camino de la vida solos y desatendidos.

Esa es la razón de que hoy sea el Dia Nacional de Caridad, de modo que todos los que nos llamamos cristianos, todos los que nos alimentamos de Jesús hecho Pan, debemos unir nuestras fuerzas y nuestros corazones haciendo llegar el Amor de Jesús lo más lejos y lo más concreto que podamos y seamos capaces.

++ Tampoco podemos olvidar, y por lo tanto convertirlo en tarea permanente, que igual que el pan formado por muchos granos de trigo es sólo uno y el cuerpo, formado por muchos miembros, es sólo un cuerpo, así nosotros hemos de crear unidad, vivir unidos en al Amor y en la Paz.

          Los cristianos no podemos estar divididos, ni crear división, ni generar desamor. Hemos de ser constructores de puentes, favorecedores de diálogo, buscadores de lo que es verdadero y justo, misericordiosos, solidarios, generosos. Hemos de regalar gratis lo que hemos recibido gratis y agradecer lo que cada día recibimos como un regalo del Señor venga de donde venga.

 

          2.- Agradezcamos siempre, pero especialmente hoy, el inmenso regalo de la Eucaristía.

Busquemos con frecuencia el alimento de ese Pan que nos configura con Jesús.

Seamos conscientes que la celebración de la Eucaristía no es un acto de piedad cualquiera, sino que nos compromete a vivir siempre como vivió Jesús y a ser como Él tanto en las palabras y en las obras, todos los días y en todos los momentos de nuestra vida.

TRINIDAD

SOLEMNIDAD DE LA SANTÍSIMA TRINIDAD CICLO A

Domingo 7 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- La mejor definición de Dios nos la ha dado S. Juan: DIOS ES AMOR. Ese Dios Amor se ha ido manifestando a lo largo de la historia de distintas maneras:

+Como Dios Padre, Creador y Dador de Vida

+Como Hijo Amado del Padre que se hizo Hombre para que los hombres pudiéramos conocer mejor al Dios Amor que quiere nuestra felicidad y nuestro bien, que quiere liberarnos de la esclavitud del pecado y hacernos recuperar lo que perdimos por el primer pecado de la humanidad

+Un Dios que es Plenitud de Amor y que está presente en lo más profundo de nuestros corazones como el Espíritu de Dios, el Amor Infinito por el que participamos de la misma vida de Dios.

 

  1. Dios no es un Ser solitario. Es un misterio de Amor, de Comunión y de Relación del que quiere hacernos participar porque nos ha creado a su imagen y semejanza.

          Creer en ese Dios nos urge a que seamos creadores de comunión tratando a todos como hermanos, a tender puentes con los que superar las distancias, cruzar los barrancos del egoísmo, la división, el rencor, el desencuentro, romper los muros que nos separan y en lugar de ellos potenciar el encuentro y la unión.

          Crear encuentros es potenciar lo que nos une, respetar lo que tenemos de distinto y enriquecernos con lo que tenemos de diferente.

          Dios quiere de nosotros que vivamos inmersos en ese misterio de amor y comunión siendo una Gran Familia, siendo como El portadores, creadores y defensores de la vida, de toda vida, puesto que la Vida nace del corazón de Dios, siendo así verdadero reflejo del Dios en quien creemos.

 

          3.- Esa es nuestra fe, la fe que proclamamos continuamente, casi sin darnos cuenta, cuando hacemos la señal de la cruz diciendo: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, cuando terminamos nuestras oraciones diciendo gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, cuando empezamos una reunión en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

          Cada vez que lo nombramos le hacemos presente, nos comprometemos a actuar como El, y nos hemos de sentir lanzados con urgencia a construir su Reino, a crear un mundo nuevo.

 

          4.- Pidamos al Señor que aumente nuestra fe, que cada vez que pronunciamos su triple nombre seamos conscientes de lo que decimos, y que todas nuestras palabras y nuestras obras sean para su gloria y alabanza.

TERREMOTO

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTÉS CICLO A

Domingo 31 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles fue un terremoto que lo cambió todo, lo trasformó todo y nada volvió a ser como antes, porque fue el regalo de la plenitud del Amor de Dios en cada uno de ellos.

          Arrancó de ellos el miedo y los transformó en personas valientes y decididas, iluminó sus mentes y les hizo entender todo lo que habían visto, oído y aprendido, reconocieron que el encargo de Jesús de ser sus testigos era una tarea urgente que no podía esperar, les mantuvo unidos en el Amor y les hizo constructores de paz y de unidad.

          2.- La presencia del Espíritu produjo en todos frutos abundantes que hacían brillar la inmensidad del Amor que Dios quería regalar a los hombres: la bondad, la alegría, la generosidad, la solidaridad, la justicia, el perdón, la misericordia, la fortaleza, la templanza…

          Y para poder llevar a cabo la misión de Evangelizar repartió entre todos diversidad de funciones: la sabiduría para poder discernir lo bueno y lo recto, el don de profecía, la responsabilidad de presidir y cuidar de la comunidad, de perdonar y reconciliar, de predicar y hacer discípulos, la de cuidar y sanar enfermos, el cuidado de los más pobres y desamparados…

          Y tanto los dones y las funciones eran para que sirvieran al bien común, para ponerlos a disposición de los demás para crear comunidad.

          3.- Hoy Jesús está presente en el mundo a través de nosotros. Nosotros somos esos discípulos que en el Bautismo y la Confirmación hemos recibido el Espíritu Santo con la plenitud de sus dones y el encargo a cada uno de funciones distintas. Hemos recibido la misión de anunciar el Evangelio en todos los rincones de la tierra, de hacer discípulos, de bautizar, de enseñar, de anunciar el perdón de los pecados.

          Es necesario que hagamos una doble reflexión:

++Necesitamos descubrir cuáles son los dones, las cualidades que el Señor nos ha dado, cuidándolos, haciéndolos crecer para ponerlos al servicio de los demás, para el bien de todos los que formamos la Iglesia y en nuestro caso para el bien de la Gran Familia que somos la parroquia.

++Necesitamos también descubrir para qué servimos, qué tarea podemos hacer bien, para poder colaborar asumiendo las responsabilidades que sean necesarias, de modo que la comunidad parroquial haga visible la presencia de Jesús en nuestro barrio llevando a cabo su triple misión:

+Anunciar el Evangelio por medio de las homilías, las catequesis, las charlas de formación, los grupos de reflexión y de oración, por nuestra coherencia y nuestro buen ejemplo.

+Celebrar los Sacramentos con alegría, con intensidad, con un deseo profundo de encontrarnos con el Señor tanto personal como de forma comunitaria, y así robustecer nuestra fe, crecer en el Amor a Dios y a los demás, viviendo con esperanza y alegría en medio de los trabajos y dificultades que podamos encontrar.

+Vivir unidos en el Amor como una Gran Familia, ayudándonos unos a otros, preocupándonos por el bienestar de todos, atendiendo sobre todo a los más necesitados sin excluir a nadie porque el Señor quiere estar especialmente presente en quienes más necesitan ser amados, tratados con cariño y respeto. Y porque lo que hagamos por cada uno de ellos se lo estamos haciendo a Él.

          4.-Pidamos que el Espíritu Santo provoque un terremoto en nuestra vida porque ahora nos toca a nosotros hacer presente a Jesús en el mundo.

SOMOS TESTIGOS

FIESTA DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR

Domingo 24 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- A los discípulos les costó mucho entender el mensaje de Jesús y creer en su Resurrección. Necesitaron muchos encuentros personales con Él y a pesar de eso no le reconocían, pensaban que era un fantasma, dudaban y vacilaban ante su presencia, aunque veían y tocaban sus manos llagadas y su costado abierto.

          Jesús los conocía, los había elegido Él y fue precisamente a esos hombres que le abandonaron, le negaron, estaban llenos de miedo, de dudas, a quienes les encargó repetidamente que tenían que ser sus testigos en todos los rincones de la tierra, contando lo que sabían, lo que habían visto y vivido.

          Les prometió no dejares solos, enviarles el Espíritu que les abriría la mente y el corazón para que entendieran la Verdad y tuvieran la fortaleza necesaria para contarla y proclamarla incluso en medio de las dificultades y persecuciones que sufrirían.

          Cuando Ascendió al cielo les recordó su encargo y su promesa, se quedaron embobados mirando al cielo viendo cómo se marchaba y fueron dos ángeles quienes les despertaron: ¿Qué hacéis mirando al cielo? Despertad y poneos en marcha.

          2.- Somos nosotros esos discípulos llenos de dudas, con una fe débil, con miedo y con inseguridades, a los que Jesús hace el mismo encargo: Tenéis que ser Mis Testigos.

          Nuestra fe débil y nuestras inseguridades y miedos se irán reforzando:

++Escuchando con atención su Palabra para que, a la Luz del Espíritu, entendamos sus enseñanzas y descubramos su voluntad, lo que quiere de nosotros en cada momento.

++Necesitamos frecuentes e intensos encuentros personales con Jesús resucitado en tiempos largos de oración, en la participación frecuente en la Eucaristía, en la revisión diaria de nuestra vida descubriendo si hemos hecho lo que le agrada al Señor o nos hemos equivocado haciendo lo que está mal.

++Necesitamos pedir y confiar en la presencia del Espíritu Santo que nos enseñará la Verdad, nos indicará el camino, nos fortalecerá y nos acompañará siempre cumpliendo así la promesa de Jesús de no dejarnos nunca solos.

          3.- Hemos de tener siempre presente el encargo, el mandato de Jesús de ser Sus Testigos en el lugar donde estemos, pero también en todos los rincones de la tierra. Un encargo que hemos de cumplir con alegría, valentía y con la seguridad de que será el Espíritu quien pondrá en nuestra boca las palabras adecuadas, la sabiduría necesaria.

          No nos quedemos quietos, encerrados en nosotros mismos dejándonos llevar por lo más cómodo y lo más fácil.  El Señor nos dice hoy: No os quedéis quietos, embobados, mirando al cielo. Tened los pies en la tierra, poneos en camino. Comenzad la tarea: “Id y haced discípulos, bautizad, enseñad… Yo estaré con vosotros todos los días”

Haced lo que os he encomendado conscientes de que lo que vosotros no hagáis siempre se quedará por hacer. Todos sois necesarios, imprescindibles colaboradores en esta tarea evangelizadora.

A pesar de nuestras dudas, nuestras debilidades, nuestras infidelidades… el Señor confía en nosotros. Siempre es un buen momento para comenzar.

VIVIR EN LA VERDAD

DOMINGO VI DEL TIEMPO DE PASCUA CICLO A

Domingo 17 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Desde Jesús hasta hoy la Iglesia, los cristianos, sufrimos persecución y rechazo de muchas maneras.

¿Por qué Jesús fue perseguido hasta el punto de ser crucificado? Porque pasó haciendo el bien, porque hablaba y vivía amando, curando toda enfermedad y dolencia, porque se preocupaba y acudía en ayuda de los más débiles, excluidos y rechazados, porque se compadecía de cuantos veía sufriendo, porque practicó el perdón misericordia.

          Por todo eso tenía un montón de discípulos y de gente que le seguía porque su proyecto de vida y se mundo (hablaba del Reino) era revolucionario.

Pero también sacaba a la luz las vergüenzas de cuantos vivían en la mentira y no dudaban de hacer el mal y daño a quienes denunciaban su egoísmo y su maldad. Y porque algunos, quizá muchos, tenían miedo de perder sus privilegios y su poder.

          Por eso fue perseguido hasta la muerte y por eso seguimos siendo perseguidos si somos coherentes y vivimos según lo que creemos sin miedo a decir la verdad.

          2.- “Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a quien os lo pida, con dulzura, delicadeza, respeto, sin imponer, pero con valentía”.

          Es lo que pedía y nos sigue pidiendo S. Pedro a los cristianos, creyendo firmemente en la promesa de Jesús: “No os dejaré solos. O enviaré el Espíritu de la Verdad, el Defensor. Él estará siempre a vuestro lado”, con la única condición de que le amemos, que cumplamos sus mandatos. Y sus mandatos se resumen en el único importante: “Que os améis unos a otros”. Que améis a todos.

          3.- Si cumplimos los mandatos de Jesús viviendo unidos por la verdad y el amor, también seguiremos recibiendo rechazos, desprecios, denuncias calumniosas, porque nuestro modo de vivir y de comportarnos sacará los colores y dejará en ridículo a quienes nos denuncian, se presentan como salvadores, pero engañan a todos porque sólo buscan sus propios beneficios y seguiremos siendo revolucionarios al proponer una manera nueva de organizar nuestra vida y nuestra sociedad ya que el amor tiene como frutos la verdad, la justicia y la paz.

          4.- No pretendamos imponer nuestro modo de pensar, sino que propongamos el proyecto de Jesús sin miedo, con valentía, tal como hizo Él, viviéndolo primero nosotros, pero sin excluir a nadie, llenando nuestro entorno de alegría porque nuestras obras serán signos de salvación.

Quien lo escuche y no lo acepte se autoexcluye y se queda al margen de construir y disfrutar de un mundo nuevo que es lo que Jesús quería al hablar del Reino de Dios.

Abramos nuestro corazón a la presencia del Espíritu Defensor, de la Verdad y de la Vida.