CONVERTÍOS, CAMBIAD

DOMINGO II DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 8 de Diciembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- En este Segundo Domingo de Adviento Juan el Bautista nos indica lo que hemos de hacer para prepararnos a la Navidad: “Convertíos!!!!”.

La palabra conversión significa cambio, pero en griego también significa cambar de dirección. Por eso debemos preguntarnos hoy en qué dirección está orientada nuestra vida:

++Tener un trabajo importante que nos permita ser ricos, tener prestigio y llevar una buena vida, sin incomodidades y con tranquilidad?.

++Tener gran prestigio profesional y que nos tengan como referencia por nuestros conocimientos y nuestro saber?.

++Ser muy conocido en las redes sociales, tener muchos seguidores, muchos admiradores, y que sean muchos los que copien nuestro estilo de vida, de vestir, de hablar?.

++Estar a la moda con nuestro modo de vestir, nuestros modales, la música que escuchamos, las palabras que decimos…?

          Juan el Bautista nos pide que cambiemos la dirección de nuestra vida, que la dirijamos hacia Dios para que Él sea el que dé sentido a nuestra vida y nos haga personas nuevas.

          2.- Una vez cambiada la orientación de nuestra vida, hemos de preparar el camino que hemos de recorrer para llegar al Señor o para que Él llegue a nosotros, y nos lo dice con imágenes muy gráficas: “Que se abajen las montañas y colinas y se levanten los valles; que se limpie lo escabroso y se allane lo tortuoso”.

++ Es necesario quitar las barreras y los muros del odio, la venganza, el egoísmo, el orgullo, la envidia, las ambiciones personales; muros y barreras que ponemos nosotros, que sólo nos llevan a pensar en nosotros mismos y nos impiden tener los ojos puestos en el Señor que quiere venir a nuestro encuentro y nosotros no le dejamos, que implican un esfuerzo grande para derribarlas.

++Nos encontramos con los barrancos del miedo, la cobardía, la comodidad, la pereza, la falta de esfuerzo, la desgana, la tristeza… Actitudes que nos mantienen quietos, encerrados en nosotros mismos, envueltos en oscuridad, incapaces de poner esfuerzo de nuestra parte para derribar las barreras y obstáculos que encontramos en el camino y así salir al encuentro del Señor que quiere venir a nuestra vida y transformar nuestro corazón.

          3.- Juan el Bautista es muy duro con los escribas y fariseos que sólo quieren aparentar, llamándoles raza de víboras y pidiéndoles que den frutos de conversión. A lo mejor también es muy duro con nosotros porque a veces nos conformamos con palabras bonitas, oraciones y cantos emotivos, con buenos propósitos y buenas palabras, pero que no afectan a nuestra vida y nuestro comportamiento. Hemos de dar frutos de conversión; esos frutos son:

++ En primer lugar reconocer lo que hacemos mal, las barreras que nos ponemos nosotros mismos y que nos cuesta derribar; la cobardía, la pereza y el egoísmo que hemos de superar, los miedos que hemos de vencer.

++ Transformar las palabras y los buenos propósitos en obras: el orgullo en humildad, la pereza en diligente actitud de esfuerzo, el egoísmo en compartir lo que somos y tenemos, tratar con bondad a quienes pasan por nuestra vida, ayudar a quien nos necesita y ser generosos en sonrisas, palabras amables abrazos, compromisos solidarios. Poner empeño en ayudar y hacer felices a los demás.

          Convirtamos en obras las palabras de Juan: CONVERTÍOS, CAMBIAD.

DESPIERTA

DOMINGO I DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 1 de Diciembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Con el tiempo de Adviento comenzamos el Año Litúrgico, ese período de 4 semanas a lo largo del cual los cristianos nos preparamos para celebrar el nacimiento de Jesús.

          Este año me ha molestado especialmente que a mitad de Noviembre, tanto los medios de comunicación como muchos comercios, especialmente las grandes superficies, se hayan empeñado en convencernos de que ya ha llegado la Navidad, que ya está entre nosotros el espíritu navideño, porque están instaladas las luces, los adornos, y están preparadas todas aquellas cosas que se empeñan en ofrecernos y vendernos, y digo vendernos, para que ese espíritu navideño entre en nuestra vida y seamos más felices. ¿Es eso ser felices?

          El enorme vicio consumista de nuestra sociedad nos empuja y nos arrastra a toda esta vorágine y nos hace olvidar cuál es el verdadero motivo de estas fiestas.

          Por eso, ayudados especialmente por la segunda lectura, pensemos cuál es el momento en que nos encontramos y cuál nuestra situación personal y nuestro estado de ánimo respecto a la Navidad. Os leo una advertencia de S. Pablo que acabamos de escuchar:

++ “Dejemos las obras de las tinieblas: comilonas, borracheras, lujuria, desenfreno, riñas, envidias…” O quizá también podemos añadir otros intereses y preocupaciones: Las compras, las cenas, los regalos, las felicitaciones, con quién nos vamos a reunir, a quien vamos a invitar, cuánto dinero nos podemos gastar, o también quizá nos dejamos arrastrar por la tristeza, el mal humor, el desánimo… “Y vistámonos con las armas de la Luz”

Hagamos un parón y preguntémonos: ¿Dónde estoy? ¿En qué situación me encuentro respecto a la Navidad?

 

          2.- ¿Qué debemos hacer para prepararnos bien? Escuchemos también a S. Pablo:

++ “Despertemos del sueño. Andemos como en pleno día, con dignidad, porque la salvación está cada día más cerca.” Alejémonos de todo lo material que nos envuelve y nos arrastra, dejemos que la Luz llene nuestra vida y nos indique el camino a seguir.

++ Volvámonos a preguntar: “Qué debo hacer, ¿qué me tengo que proponer para que eso sea así?”.

++ Quizá corregir lo que no hago bien, evitar todo lo que puede ser un mal ejemplo o lo que puede ofender y hacer daño a los demás.

++ Quizá dedicar un poco más de tiempo a la reflexión y a la oración, a la lectura de la palabra de Dios, o aprovechar mejor la celebración de cada Eucaristía, o proponerme hacer regalos más sencillos y preparar las comidas con menos gastos, o preparar las reuniones familiares con más cariño, con más cuidado, porque lo importante es la relación amorosa y respetuosa entre todos.

++ Y quizá también pensar en todos aquellos que quizá sólo puedan celebrar una Navidad solos y un poco triste: los ancianos, los enfermos, los excluidos. Tenderles la mano, dedicarles tiempo, compartir algo de lo que tengo de sobra, regalarles una sonrisa o una palabra amable un abrazo.

 

          3.- Hagamos caso a Jesús; sus palabras en el Evangelio de hoy terminaban diciéndonos: Despertad, estad preparados, para no dejarnos arrastrar y para acoger a Jesús en nuestro corazón porque una vez más quiere nacer en nosotros.

REINADO DE DIOS

DOMINGO XXXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO

Domingo 24 de Noviembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Desde que comenzó su predicación Jesús no dejó de hablar del Reino de Dios. Su objetivo era anunciar y convencer que los hombres podemos vivir de otra manera, relacionarnos y construir un mundo en el que lo fundamental, la única ley, es el AMOR. Y para ello pedía constantemente: “Convertíos, cambiad el corazón, cambiad la forma de pensar y la forma de comportaros.”

          El Reino que Jesús propone no tiene nada que ver con la manera en que lo entendemos los hombres. Sólo es necesario AMAR y todo lo que desde el amor se deriva:

++No ser engreídos, soberbios, orgullosos, pensando únicamente en nosotros mismos, sino pensar en el bien de los demás, en el bien de todos.

++Buscar y trabajar por el respeto a cada persona porque todos somos imagen y semejanza de Dios.

++Evitar toda injusticia, todo desprecio, toda humillación.

++Tender la mano al que vive en las cunetas y en los rincones del camino de la vida para levantarlo, acogerlo, dedicarle tiempo, escuchar qué necesita y hacerle sentir que no está solo y que merece ser amado. Ser servidor de todos y siempre.

++Evitar toda violencia, estar en contra de la guerra del terrorismo, del maltrato a cualquier persona de cualquier género y de cualquier edad, de la esclavitud y el sometimiento de nadie.

++Estar siempre dispuesto al diálogo a la misericordia, al perdón, a reconstruir lo que se ha roto en la convivencia y todos los ámbitos de las relaciones humanas.

          2.- Cuando le preguntaban a Jesús: “¿Dónde está ese Reino? ¿Cuándo llegará? “. La respuesta de Jesús era contundente y quizá no la acabaron de entender: El Reino está dentro de vosotros, está entre vosotros”. O lo que es lo mismo:

++El Reino empieza cuando Dios ocupa el centro de nuestro corazón y es el Señor de nuestras vidas.

++El Dios al que amamos sobre todas las cosas y del que nos sentimos amados,

++El Señor a quien queremos obedecer para vivir pensando y obrando como Jesús lo hizo,

++El Señor al que queremos servir colaborando con Él construyendo un mundo mejor, un mundo en el que prevalezca sobre todo y sobre todos la ley del amor, un mundo en el que reine Verdad, la Vida, la Libertad, la Justicia, el Amor y la Paz.

          3.- A lo largo del año hemos ido recorriendo los momentos más importantes de la vida de Jesús, escuchando y reflexionando todas sus enseñanzas para ir convirtiéndolas en comportamientos y en vida.

          Hoy terminamos ese recorrido y por eso proclamamos que Jesús es el Rey y Señor del universo porque con su resurrección venció el pecado y la muerte, venció a sus enemigos y a toda clase de mal, y con Él comenzó a hacerse realidad el Reino que predicó y que sus discípulos hemos de ir haciéndolo realidad a lo largo de la historia.

          Pidámosle que Él sea siempre Nuestro Señor y nosotros cumplamos fielmente la misión que nos encomienda.

MUNDO NUEVO

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 17 de Noviembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Da la impresión que este relato del Evangelio está describiendo la situación de nuestro mundo, como si todo lo que ocurre estuviese planificado por Dios desde el infinito. Sin embargo, conviene que miremos cuanto nos rodea para reconocer de cuantas cosas somos responsables.

++Abusamos y maltratamos la naturaleza siendo conscientes de ello: Contaminación excesiva del aire, el mar, las aguas, la tierra.

          Deforestación agresiva por motivos económicos y por intereses sucios y egoístas. Manipulación y contaminación de productos de la tierra, de la leche, la carne.

          Y aunque hay desastres naturales fruto de las propias leyes de la naturaleza, otros muchos son consecuencia de nuestra falta de cuidado y de responsabilidad.

++La violencia en todas sus manifestaciones: la guerra, el terrorismo, la violencia de género, los malos tratos a los niños y a los menores, el uso de las personas como esclavos sometiéndolos al agotamiento de duros trabajos con sueldos insultantes, la falta de respeto a la dignidad de los ancianos y de cada persona a pesar de que todos somos iguales y merecemos el mismo respeto. La falta de cuidado de nuestra propia vida, de nuestro cuerpo, de nuestra salud.

++La falta de respeto a la dignidad de las personas y a nuestra propia dignidad es consecuencia de que olvidamos que todos, sin ninguna diferencia ni distinción, somos imagen y semejanza de Dios.

          Cuando Dios nos mira se reconoce a sí mismo porque reflejamos su imagen, somos un espejo en el que Él se ve, y esa es la razón de que nos ame siempre y sin límites, con un amor infinito y eterno. Y nosotros no somos capaces de mirar a los demás de tal manera que, al menos, les reconozcamos como nuestros iguales, con los mismos derechos y merecedores del mismo respeto.

          2.- Si nosotros tomamos en serio el mensaje de Jesús, si cuidamos la naturaleza y toda la creación como nuestra casa común, si tratamos a los demás como hermanos, y si nos reconocemos a nosotros mismos como portadores de la imagen de Dios y actuamos como tales,

++Recibiremos el rechazo de cuantos, dejándose llevar por su ego, siguen provocando la destrucción de lo creado, provocando guerras, violencia y asesinatos sin sentido, y negando la necesidad de la presencia de Dios, que nos cuida como un Padre Bueno, que quiere lo mejor para nosotros y que nosotros nos empeñamos en no dejarle entrar en nuestra vida.

++Pero también experimentaremos la fuerza y la presencia de Dios en nosotros, que pondrá en nuestra boca palabras y sabiduría a las que nadie podrá hacer frente ni contradecir.

++Y tendremos ocasión de dar testimonio de nuestra fe y de intentar que Dios ocupe en la sociedad y en el mundo el lugar que le corresponde como creador y cuidador de todo lo creado, hasta el punto que ni un cabello de nuestra cabeza caerá si su permiso.

          3.- Por todo ello, estas palabras de Jesús no pretenden asustar ni llenar nuestro corazón de angustia por nuestra responsabilidad, sino que son una llamada a vivir con coherencia, a fortalecer nuestra fe y a no perder la esperanza siendo perseverantes, porque con esa perseverancia salvaremos nuestras almas y estaremos colaborando a que la salvación llegue a todos los hombres y a todos los rincones de la tierra. Pidamos al Señor en la Eucaristía que sus palabras llenen de Luz nuestra vida y nos ayuden a cambiar y mejorar nuestro modo de vivir y de comportarnos.

RESUCITAR

DOMINGO XXXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 10 de Noviembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Las lecturas de hoy nos recuerdan que nosotros creemos en la resurrección y que por eso rezamos por los difuntos y pedimos la intercesión y la protección de quienes creemos que están en el cielo. Sin embargo, ¿Por qué tenemos miedo a la muerte?

 ¿Por el miedo al sufrimiento que la acompaña con frecuencia? ¿Por miedo a lo desconocido?

          Hemos perdido la costumbre de pensar en el Cielo. Hemos olvidado la dimensión trascendente de nuestra vida: porque hemos sido creados para ser eternos. Nuestra vida ha tenido un principio, pero no tendrá fin, somos eternos.

Por lo tanto, la muerte no es el final sino el principio porque con la muerte la vida no termina, se transforma. Ha finalizado la etapa de nuestro paso por la tierra, pero comienza una etapa nueva: nuestra vida en el Cielo, nuestra vida en la Casa del Padre en donde tenemos preparada nuestra morada, tal como lo dijo Jesús, para poseer en plenitud esa participación en la Vida de Dios que se nos regaló en el Bautismo.

 

          2.- Cabe preguntarnos también: ¿Cómo llegar a la Casa del Padre? ¿Cómo llegar a donde está Jesús? La respuesta nos la dio Él mismo: Jesús es el camino. O lo que es lo mismo, vivir como Él vivió, hacer lo que Él hizo, Amar como Él amó, poner en práctica sus enseñanzas.

          Esa es nuestra fe, es lo que da sentido a nuestra vida, lo que nos indica el camino que hemos de recorrer y la senda por la que hemos de caminar.

          Es ver hecha realidad nuestra esperanza. Es entender y vivir lo que es Dios: la plenitud del Amor, de poder amar y de ser amados.

 

          3.- Nuestra fe debe encauzar toda nuestra forma de vivir y hoy quiero subrayar tres aspectos:

++Esforzarnos en ser ricos en bienes eternos, esos bienes que brotan del Amor, que nadie nos podrá quitar y que llevamos siempre en nuestra mochila. Y a la vez no estar tan preocupados por los bienes temporales y caducos que sólo sirven para poder vivir con dignidad durante nuestro paso por la tierra pero que no tienen un valor eterno.

++Vivir mirando al Cielo de forma que vayamos haciendo crecer nuestro deseo de vivir en plenitud la Vida Nueva de Jesús Resucitado.

++Mirar la muerte con otros ojos y, aunque duele separarnos por un tiempo de las personas que nos aman y a las que amamos, pensar en la muerte sin miedo, sino con serenidad e incluso con alegría porque es el comienzo de nuestra vida nueva en la eternidad de Dios, porque se puede llorar de dolor y a la vez sonreír de esperanza.

Una vida nueva en la que nos encontraremos con todos aquellos con los que hemos compartido nuestro paso por la tierra, a los que hemos estado unidos por lazos de sangre de amistad y de fe, pero sobre todo con lazos de Amor.

          Eso es lo que refuerza nuestra fe y nuestra esperanza porque creemos en un Dios de vivos, en el Dios de la vida. Esa fe es la que nos empuja a rezar por nuestros difuntos y pidiendo a los santos y a quienes queremos y nos quieren que nos cuiden desde el Cielo y que intercedan por nosotros ante el Señor.

ZAQUEO

DOMINGO XXXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 3 de Noviembre de 2019
REFLEXIÓN
    1.- El pasaje del Evangelio de hoy nos propone fijar la atención en Zaqueo.
++Es un hombre pequeño de estatura en todos los aspectos: en lo físico, en su poca categoría humana y espiritual.
++Es un hombre rico porque ha robado cuanto ha podido a la vez que cobraba los impuestos. Por eso era considerado ladrón y pecador, y era despreciado por todo el mundo.
++Tiene curiosidad por ver a Jesús, ese personaje del que todos hablan, y pone todo su empeño para conseguirlo, subiéndose a una higuera porque, al ser bajito, la gente no se lo permitía.

     2.- Jesús, al pasar, se le queda mirando y le pide alojarse en su casa, manifestando así que Dios no deja de amar nada de lo que ha creado, como hemos escuchado en la primera lectura.
Zaqueo se alegra porque así queda muy bien ante todos los que le critican, y no duda en abrir su casa y sentarlo a su mesa manifestando así que acepta su amistad.
Jesús no entra sólo en su casa, sino que quiere también entrar en su corazón, y ese encuentro con Jesús cambia completamente la vida de Zaqueo convirtiéndolo en un hombre arrepentido de sus pecados, comprometido a devolver lo que había robado y a entregar a los pobres la mitad de sus bienes.
Jesús quiere ofrecer la salvación y la vida nueva a todos los que le aceptan y le acogen a pesar de las críticas de sus enemigos.

    3.- Nosotros tenemos muchas ocasiones en las que Jesús nos mira a los ojos: cada vez que escuchamos su palabra, que tenemos un momento serio de oración, o en el sacramento de la Confesión, o en algún acontecimiento importante de nuestra vida, nos mira a los ojos transmitiéndonos su amor y nos pide alojarnos en nuestra casa, esperando nuestra respuesta.
Seguramente le hemos respondido que sí. Pero podemos hacernos una pregunta: ¿Esos encuentros con Jesús han cambiado nuestra vida tanto como cambió la vida de Zaqueo? Quizá sí en alguna ocasión, pero lo habitual es que sigamos igual, que si cambiamos algo lo hacemos tan despacio que casi ni se nota. O que hayan servido de empujón en alguna pequeña temporada y luego nos hayamos olvidado y estemos como siempre.

    4.- Nos ayudaría bastante releer de vez en cuando este pasaje del Evangelio para animarnos a abrir nuestro corazón a la presencia de Jesús, recordar que nos ama y nos ofrece su amistad y dejar que vaya cambiando profundamente nuestra vida.

FARISEO Y PUBLICANO

DOMINGO XXX EL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 27 de Octubre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- ¿A quién va dirigida esta parábola? El mismo S. Lucas nos lo dice al comienzo de este relato: “A todos aquellos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás”.

          EL FARISEO es un hombre extraordinariamente orgulloso y egoísta. Erguido y presuntuoso:

++Presenta ante Dios todos sus méritos y sus obras buenas: Sus ayunos, limosnas, buen comportamiento…

++Su palabra favorita es YO.

++Juzga y desprecia a los demás, especialmente al publicano: los considera injustos, ladrones, adúlteros…No sólo juzga, sino que además humilla, desprecia… incluso condena.

          EL PUBLICANO, en cambio, arrodillado, mirando el suelo, avergonzado…

++Se presenta ante Dios como pecador, con vergüenza de su mal comportamiento.

++Suplica a Dios misericordia y perdón porque confía en el corazón bondadoso de Dios.

          2.- ¿A cuál de los dos personajes nos parecemos nosotros?

          A veces somos como el Fariseo:

++¿Cuántas veces utilizamos la palabra YO y es esta nuestra palabra favorita?

++¿Cuántas veces nos presentamos ante Dios diciéndole que somos buenos?: No he hecho nada malo, ¿por qué no me escuchas y no me concedes lo que te pido? ¿Qué he hecho de malo para merecer esto (enfermedades, fracasos, problemas…)? No sé de qué me tengo que confesar. No tengo pecados. No hago nada mal.

++Juzgamos a los demás fijándonos sólo en lo que hacen mal. Les consideramos pecadores, que dan mal ejemplo. No son de fiar.

++Despreciamos, humillamos, arrinconamos, olvidamos y no contamos con ellos.

 3.- Deberíamos ser como el Publicano:

++Fijarnos en cuantas cosas hacemos que desagradan al Señor, cosas que hacemos mal, que somos pecadores y que hemos de pedir perdón.

++Revisar qué palabras y comportamientos han humillado y ofendido a los demás.

++Arrodillarnos ante el Señor avergonzados de nuestro comportamiento, de nuestros pecados, sin atrevernos a levantar la cabeza y utilizar la palabra TU.

          *Tu me conoces y miras el fondo de mi corazón.

          *Tu eres bueno y misericordioso. Perdona mis pecados y limpia mi corazón.

++Y como rezamos en el Padre Nuestro, pedir un corazón misericordioso para también perdonar nosotros a quienes nos han ofendido.

          4.-No olvidemos que el que se humilla quedará enaltecido por el perdón y la misericordia de Dios y el que se enaltece quedará humillado porque Dios conoce cada corazón.

PALABRA Y MISIÓN

DOMINGO XXIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 20 de Octubre de 209

REFLEXIÓN

          1.- Os propongo no sólo escuchar, sino leer con atención la segunda lectura y reflexionarla detenidamente para poder preguntarnos qué lugar ocupa la Palabra de Dios en nuestra vida.

          Si hace dos domingos las lecturas nos invitaban a reflexionar y preguntarnos si tenemos fe, hoy nos proponen recordar que nuestra fe nace, crece y se fortalece si la alimentamos con la oración y con la Palabra de Dios.

 

          2.- La oración, que es un encuentro personal con el Señor en el que hablamos con Él haciéndole partícipe de todas las situaciones de nuestra vida poniendo en sus manos nuestras alegrías y nuestras penas, nuestras preocupaciones, nuestros proyectos, debe ser también, como nos dice Jesús, una oración constante, insistente, confiada, porque si Dios es un Padre bueno y quiere lo mejor para nosotros, ¿cómo no nos va a escuchar?

 

          3.- Pero también en la oración debe estar presente la Palabra de Dios dándole la importancia que tiene, porque es lo que Él quiere decirnos en ese momento hablándonos directamente al corazón y nuestra actitud debe ser la de una escucha atenta e interesada.

          Fijémonos lo que nos dice S. Pablo:

++ Las Sagradas Escrituras son las que nos dan la sabiduría que nos conduce a la salvación. Una sabiduría que nos debe guiar y en la que hemos de permanecer.

++ Porque la Sagrada Escritura es la que es útil y sirve para enseñar, para aprender, para corregir, para educar en la justicia, para fortalecer nuestra fe, para ensanchar el corazón llenándolo del Amor de Dios, la que nos indica el camino que hemos de seguir y la que nos mantiene firmes en la alegría y la esperanza.

 

          4.- Hoy es el DOMUND, el Día de las Misiones. Todos somos misioneros. Todos somos enviados a anunciar el Evangelio con nuestras palabras y nuestras obras. Hagamos pues nuestro el mandato de S. Pablo a Timoteo:

          “Proclama la Palabra, insiste a tiempo y a destiempo, arguye, reprocha, exhorta con toda generosidad ofreciendo buena doctrina”.

          Revisemos, pues, nuestro compromiso misionero con el ejemplo de nuestra vida y con nuestra palabra, y no escondiendo nuestra condición de cristianos.

          Recemos por todos los misioneros que en lugares especialmente difíciles y con grandes dificultades están llevando el mensaje de Jesús y haciendo presente el amor de Dios.

          Y pidamos también al Señor que nos ayude a no olvidar que debemos dejar que su Palabra ocupe un lugar importante en nuestra vida y en nuestra oración.

HACER EL BIEN Y AGRADECER

DOMINGO XXVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 13 de Octubre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Como ya sabéis, en tiempos de Jesús la lepra era considerada una grave enfermedad consecuencia de enormes pecados, contagiosa y propia de personas impuras. Por eso los leprosos debían vivir alejados, excluidos de la sociedad y llevando una campanilla que anunciara su presencia.

          Diez leprosos oyen que se acerca Jesús y gritando suplican que tenga compasión de ellos. Jesús les envía a que se presenten a los sacerdotes -eran los sacerdotes los encargados de afirmar su curación- y mientras van de camino quedan curados.

          De los diez, sólo uno, que era extranjero (los samaritanos no pertenecían al pueblo judío y por tanto no tenían derecho a la salvación de Dios), regresa para alabar, bendecir y dar gracias a Dios por su curación.

          Jesús manifiesta su asombro y de alguna manera su decepción por la falta de gratitud de los otros nueve que también habían sido curados.

 

          2.- Este acontecimiento de la vida de Jesús nos hace pensar en varias cosas:

++ Si nos damos cuenta de cuantas heridas de nuestro cuerpo y nuestra alma ha curado el Señor. Si reconocemos que esas curaciones son la manifestación de su amor por nosotros. Si nosotros, asombrados por tanto amor, alabamos, bendecimos y agradecemos a Dios tanto bien que recibimos de sus manos, muchas veces sin haberlo pedido.

++ Hemos de darnos cuenta de que este relato es una llamada a que nosotros hagamos el bien a manos llenas sin fijarnos a quien se lo hacemos y sin poner condiciones. Y hacerlo siempre, aunque en algún momento nos sintamos decepcionados porque no lo han aprovechado ni nos lo han agradecido.

++ Valorar a tantas personas que cerca de nosotros hacen el bien y que, quizá nos sorprenderemos de que muchas de ellas no son creyentes o no practicantes pero que manifiestan más sensibilidad que nosotros ante el sufrimiento y las necesidades de los demás.

++ También hoy es una ocasión de darnos cuenta de las ayudas que recibimos de las personas que nos rodean, que nos acompañan en nuestro caminar por la vida, que nos dan ejemplo de buen corazón y sincera generosidad, y a las que quizá se nos olvida darles las gracias. De ellas tal vez tendríamos que aprender.

 

          3.- Pidamos al Señor en esta Eucaristía, que nos ilumine para revisar nuestro corazón, descubrir si somos agradecidos, si hacemos el bien a manos llenas y nos ayude a ser generosos como El lo es con nosotros.

TENER FE

DOMINGO XXVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 6 de Octubre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Para el Pueblo Judío tener fe era creer que Dios, sin mérito de ellos y por puro Amor, los liberó de la esclavitud de Egipto, hizo de ellos un Pueblo grande y era siempre su protector, y a la vez, el Pueblo debía cumplir los mandamientos de la Alianza del Sinaí que se resumían en Amar a Dios con todas sus fuerzas, darle gracias, bendecirle, y Amar al prójimo como a sí mismos, como forma de corresponder a su Amor.

          Dios siempre fue fiel a su Pueblo, pero el Pueblo se olvidó con mucha frecuencia de lo que debía hacer o lo cumplía a medias. Por eso los discípulos le pidieron a Jesús: “Auméntanos la fe”.

          2.- ¿Qué es para nosotros tener fe?

          Cada uno podemos definirlo de manera diferente según nuestro modo de entender. Pero pienso que debemos fijarnos en como lo entendía el Pueblo de Israel.

          La fe es reconocer que Dios nos ama por pura iniciativa suya, que nos cuida, nos protege, nos acompaña, está siempre pendiente de nosotros. Que nos pregunta: ¿Me amas?  Y nuestra respuesta es: SI, Señor. Te amo y quiero amarte cada día más.

          ¿Qué repercusiones tiene esto en nuestra vida?

1.- Cuidar esa relación de amor entre Dios y nosotros, confiar en que El siempre es fiel a su amor, dejarnos amar por Él sin miedo y sin condiciones. Dedicar tiempo a esa relación para que cada día se consolide, sea más auténtica, más profunda. Que cada día demos un paso adelante en intentar amarle más y mejor.

Por lo tanto, que la oración, la Eucaristía, la lectura y reflexión de su Palabra… ocupen en nuestra vida el lugar importante que deben ocupar.

2.- Poner en práctica las enseñanzas que hemos recibido a través de la Palabra y la vida de Jesús. Que nuestra forma de pensar y nuestros criterios sean los de Jesús, y que nuestro modo de comportarnos y de vivir sea también el de Jesús, como expresión de nuestro amor a Dios.

          Eso supone conocer profundamente los Evangelios, preocuparnos de nuestra formación, revisar cada día si hemos intentado hacer las cosas como Jesús las haría para poder corregir y mejorar lo que sea necesario.

          3.- No siempre es así nuestra vida. Nosotros no somos perfectos. Nuestra fe es débil y Dios no ocupa el lugar que debe ocupar ni nuestra relación con Él es la de dos personas que se aman.

          Cuando nuestra fe es débil nos conformamos con lo mínimo y pensamos que así es suficiente, de modo que, cuando hacemos algo especialmente bien pensamos que hemos hecho méritos, que Dios nos debe premiar porque nos hemos esforzado, y nos olvidamos que simplemente hemos hecho lo que deberíamos hacer.

          4.- Dejemos que este pasaje del Evangelio ilumine nuestra vida.

+Pidamos al Señor que seamos humildes, que reconozcamos nuestra falta de coherencia y que no le pidamos premios, sino que nos pongamos ante Él reconociendo que sólo hemos hecho lo que debemos hacer.

+Y con la misma confianza y sinceridad de los discípulos, digámosle hoy: ¡Señor,  auméntanos la fe.! Para que así Le amemos más y confiemos más en Él.