VIVIR EN LA VERDAD

DOMINGO VI DEL TIEMPO DE PASCUA CICLO A

Domingo 17 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Desde Jesús hasta hoy la Iglesia, los cristianos, sufrimos persecución y rechazo de muchas maneras.

¿Por qué Jesús fue perseguido hasta el punto de ser crucificado? Porque pasó haciendo el bien, porque hablaba y vivía amando, curando toda enfermedad y dolencia, porque se preocupaba y acudía en ayuda de los más débiles, excluidos y rechazados, porque se compadecía de cuantos veía sufriendo, porque practicó el perdón misericordia.

          Por todo eso tenía un montón de discípulos y de gente que le seguía porque su proyecto de vida y se mundo (hablaba del Reino) era revolucionario.

Pero también sacaba a la luz las vergüenzas de cuantos vivían en la mentira y no dudaban de hacer el mal y daño a quienes denunciaban su egoísmo y su maldad. Y porque algunos, quizá muchos, tenían miedo de perder sus privilegios y su poder.

          Por eso fue perseguido hasta la muerte y por eso seguimos siendo perseguidos si somos coherentes y vivimos según lo que creemos sin miedo a decir la verdad.

          2.- “Estad siempre dispuestos a dar razón de vuestra esperanza a quien os lo pida, con dulzura, delicadeza, respeto, sin imponer, pero con valentía”.

          Es lo que pedía y nos sigue pidiendo S. Pedro a los cristianos, creyendo firmemente en la promesa de Jesús: “No os dejaré solos. O enviaré el Espíritu de la Verdad, el Defensor. Él estará siempre a vuestro lado”, con la única condición de que le amemos, que cumplamos sus mandatos. Y sus mandatos se resumen en el único importante: “Que os améis unos a otros”. Que améis a todos.

          3.- Si cumplimos los mandatos de Jesús viviendo unidos por la verdad y el amor, también seguiremos recibiendo rechazos, desprecios, denuncias calumniosas, porque nuestro modo de vivir y de comportarnos sacará los colores y dejará en ridículo a quienes nos denuncian, se presentan como salvadores, pero engañan a todos porque sólo buscan sus propios beneficios y seguiremos siendo revolucionarios al proponer una manera nueva de organizar nuestra vida y nuestra sociedad ya que el amor tiene como frutos la verdad, la justicia y la paz.

          4.- No pretendamos imponer nuestro modo de pensar, sino que propongamos el proyecto de Jesús sin miedo, con valentía, tal como hizo Él, viviéndolo primero nosotros, pero sin excluir a nadie, llenando nuestro entorno de alegría porque nuestras obras serán signos de salvación.

Quien lo escuche y no lo acepte se autoexcluye y se queda al margen de construir y disfrutar de un mundo nuevo que es lo que Jesús quería al hablar del Reino de Dios.

Abramos nuestro corazón a la presencia del Espíritu Defensor, de la Verdad y de la Vida.

¿CUAL ES EL CAMINO?

DOMINGO V DEL TIEMPO DE PASCUA

Domingo 10 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- “En la Casa de Mi Padre hay muchas estancias. Voy a prepararos sitio para que estéis conmigo.”

          Ese es el sentido y la meta de nuestra vida: ir a la Casa del Padre para gozar de la plenitud de la salvación, de su Amor, de su Vida, y vivir en plenitud todo lo que hemos esperado y buscado durante el tiempo de nuestro paso en la tierra. Nunca deberíamos olvidar ni perder de vista que esa es la dirección en la que hemos de caminar en nuestra vida.

          2.- Al igual que Felipe nosotros también deseamos ver el rostro del Padre, conocer al Padre, encontrarnos con Él, hablar con Él… La respuesta de Jesús no puede ser más clara: “Felipe, tanto tiempo que estoy con vosotros… y no te has dado cuenta. Quien me ha visto a Mi ha visto al Padre”.

          Jesús es el rostro visible del Dios invisible. Hace visible el corazón de Dios que es un Padre Bueno, que nos conoce y se preocupa del bien de cada uno de nosotros, que nos espera con los brazos abiertos cuando regresamos a Él después de habernos separado pensando que podemos ser autosuficientes.

          Jesús nos habla y nos manifiesta el rostro del Dios del Amor, de la Vida. El Dios que salva, que desea que seamos felices, que disfrutemos de todo lo que ha creado, que miremos con esperanza y alegría el cielo, que pensemos en los demás y nos ayudemos unos a otros y que sepamos perdonar como Él nos perdona.

          El Dios que está pendiente de nosotros, que nos deja caminar en libertad pero que nos levanta cuando caemos y cura nuestras heridas, dejándonos de nuevo caminar por nosotros mismos.

  1. Le preguntamos a Jesús lo mismo que Tomás:” ¿Dónde está la Casa del Padre? ¿Cuál es el camino por el que ir?” Y también la respuesta de Jesús nos sirve a nosotros: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”.

          Has de ser como Yo, hacer lo que hago, pensar como Yo pienso, actuar del mismo modo que Yo, seguirme pisando las huellas que dejan mis pies mientras caminas por la vida.

La persona, la vida y las enseñanzas de Jesús son el Camino a seguir. Y son un Camino seguro porque es el camino del bien y del amor. Porque amando construimos un mundo justo y en paz.

          Jesús es la Vedad, no engaña, no traiciona. Seguirle no es un camino fácil porque vivimos en tensión con nosotros mismos ya que deseamos el bien, pero a la vez estamos inclinados al mal; hemos de esforzarnos en no dejarnos arrastrar por el entorno que no acepta Jesús y sus enseñanzas.

          Jesús es el Camino de la Vida, el que nos hace participar de su misma Vida, el que conduce a la Casa del Padre para vivir su Vida en plenitud. Es el Camino que llena de fortaleza, de serenidad y de paz, el que nos ofrece la Luz con la que ver la bondad, la belleza y sabiduría de Dios en todo lo creado; el camino que nos llena de alegría, de esperanza y por el que podemos ofrecer vida a cuantos nos rodean.

          Jesús nos recuerda que hemos de cuidar y proteger todo lo que ha creado el Dios de la Vida. Proteger y cuidar nuestra Casa Común que es la Naturaleza, nuestra vida y la vida de los demás especialmente de los más frágiles.

          4.- ¿Es esta nuestra fe? ¿Es este nuestro modo de vivir como cristianos? Pidamos al Señor Luz, Sabiduría y Fortaleza para fijarnos en Él, confiar en Él y procurar hacer siempre lo que debemos y como debemos, porque también nosotros hacemos visible el rostro del Dios invisible.

PASTOR BUENO

DOMINGO IV DEL TIEMPO DE PASCUA CICLO A

Domingo 3 de Mayo de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Israel era un pueblo de pastores que entendió muy bien la parábola del Buen Pastor que les propone Jesús con el que Él se quiere identificar.

++El Buen Pastor es el que entra por la puerta, conoce sus ovejas, las llama por su nombre y las reúne junto a él, camina delante de ellas para conducirlas a buenos pastos, preocupándose del bienestar de cada una.

++Así es Jesús. Nos conoce a cada uno, nos llama por nuestro nombre, quiere reunirnos junto a Él para guiarnos por un camino seguro, procurarnos buenos pastos, preocupándose de cada uno de nosotros.

          2.- Nosotros hemos de aprender a escuchar la voz de Jesús.

++Nos conoce, sabe cómo somos, qué necesitamos, cuáles son nuestras debilidades y qué alimentos nos hacen falta, cuáles son las heridas que necesitan ser curadas, en qué momentos necesitamos más apoyos porque nos sentimos tristes, agobiados, desanimados.

++Necesitamos reconocer su voz. Nos llama para reunirnos junto a Él cuando escuchamos su Palabra y nos dice lo que quiere y lo que espera de cada uno de nosotros. Nos habla en nuestra conciencia iluminándonos para que descubramos lo que hacemos bien y lo que hemos de corregir y mejorar.

++Nos habla a través de cada acontecimiento de nuestra vida cuando ante ellos nos preguntamos no por qué nos ocurren, sino qué podemos aprender de ellos.

++Puesto que es un Pastor Bueno hemos de confiar en que siempre nos guía por el mejor camino, que en los momentos difíciles y de oscuridad es nuestro guía y el cayado seguro en el que nos podemos apoyar.

++Jesús camina delante de nosotros guiándonos, camina entre nosotros acompañándonos y ayudándonos, haciendo que no nos sintamos nunca solos. Y camina detrás de nosotros para recogernos si nos caemos, buscándonos si nos perdemos, ayudándonos así a volver al buen camino y con el rebaño.

          3.- Jesús es la Puerta que se abre y nos muestra el camino que nos conduce al encuentro con Dios y a la casa del Padre. Un camino seguro, lleno de Luz y de Esperanza.

++Nosotros también hemos de ser pequeñas puertas que ayuden a los demás a encontrarse con el Señor y conocer el camino que conduce a la Casa del Padre.

++Hemos de ser pastores para los que se nos han encomendado: Los sacerdotes en las comunidades parroquiales, los misioneros, los catequistas, los educadores, los padres de familia… Hablar de Jesús, enseñar su Mensaje.

++Como buenos pastores hemos de conocer a cada uno, saber lo que necesitan, caminar delante de ellos para guiarles, pero también caminar junto a ellos para acompañarles y caminar tras ellos para que nadie se pierda ni se retrase.

          4.- Este domingo es la Jornada Mundial de Oración por las vocaciones. Pidamos al Señor que haya en la Iglesia los Pastores Buenos que el mundo de hoy necesita, pero también que cada uno cumplamos la misión de ser buenos pastores y cuidemos con el corazón y con ternura de cada uno de los que el Señor nos ha encomendado a lo largo de nuestra vida.

EMAUS

DOMINGO III DEL TIEMPO DE PASCUA CICLO A

Domingo 26 de Abril de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Recordemos unas preguntas básicas del Catecismo: ¿Qué es ser cristiano? –Ser cristiano es ser discípulo de Cristo. – ¿Qué es ser discípulo de Cristo? – Es conocer, amar y seguir a Cristo.

          Por lo tanto, ser cristiano no es cumplir unas normas, creer en unas enseñanzas, cumplir unas prácticas piadosas… Es creer en Jesús, creer que Jesús es la manifestación visible del Amor de Dios a los hombres, es creer que Dios es un Padre Bueno que nos ama con un Amor infinito que se hace concreto en todas las situaciones de nuestra vida para que aprendamos a amar como Él nos ama.

          2.- Todo esto es lo que nos enseña el pasaje del Evangelio de hoy.

++Unos discípulos desengañados, tristes, desesperanzados, considerando un fracaso el proyecto de Jesús, huyen de la comunidad como queriendo olvidar todo lo que han vivido junto a Jesús.

++Jesús les sale al encuentro y a lo largo del camino, Él mismo les explica como la Sagrada Escritura nos relata y enseña que Dios Ama a los hombres liberándoles de la esclavitud, iluminando su camino, defendiéndoles de los enemigos, protegiéndoles de todos los males, enseñándoles a vivir en paz y unidos como una Gran Familia, como Pueblo elegido por Dios.

++Que Dios ama y perdona siempre, aunque los hombres se aparten de El repetidamente y se olviden de que sólo Él es su Salvador, protector, defensor…

++Sentados a la mesa con Él, le reconocen al partir y repartir el Pan y vuelven corriendo a encontrarse con el resto de discípulos, con la comunidad, para compartir la experiencia de su encuentro con Jesús Resucitado y así entre todos reforzar su fe en Él.

          3.- Así ocurre en nuestra vida.

++Jesús sale a nuestro encuentro en el camino de la vida y le reconocemos cuando, iluminados por su Palabra, que hemos de escuchar atentamente, recordamos tantas ocasiones en las que hemos experimentado el Amor sin límites de Dios que, aunque nos apartemos de Él, cuando volvemos siempre está dispuesto al perdón, a la misericordia, porque nos conoce, nos comprende y nos ama como somos.

++Le reconocemos en la Eucaristía cuando Jesús se convierte en Pan, se parte y se reparte para que lo comamos y nos convirtamos en Él, se hace una misma cosa con nosotros, nos hace partícipes de su misma Vida con la exigencia de vivir y amar como Él vivó y amó.

++Compartir y celebrar nuestra fe con la Comunidad nos fortalece, nos anima, aumenta nuestra alegría y nos empuja con fuerza a vivir como discípulos de Jesús deseosos de anunciar su mensaje de amor y de esperanza a toda la humanidad porque estamos convencidos de que esa es la manera de construir un mundo nuevo en el que el Reinado de Dios sea la garantía de la libertad, la justicia y la paz permanentes.

          3.- Procuremos aprovechar todas las ocasiones de encontrarnos con Jesús para sentir que nos ama con amor infinito, para que iluminados por su Palabra y alimentados con su Pan nuestra fe en Él se haga más fuerte y nuestro compromiso de amar y construir el Reino sea cada día más exigente. Somos enviados, somos misioneros.

          Tengamos la seguridad de que no estamos solos. Jesús se comprometió a acompañarnos y estar con nosotros todos los días de nuestra vida.

ENCUENTROS

DOMINGO II DE PASCUA CICLO A

Domingo 19 d Abril de 2020

REFLEXIÓN

          1.- La fe de los discípulos en Jesús Resucitado era muy débil. Tenían miedo, dudas, prejuicios. Estaban anclados en sus ideas distintas sobre el Reino del que hablaba Jesús. Necesitaron muchos encuentros con Jesús resucitado para que su fe se fuera fortaleciendo y se fueran convenciendo de que era verdad que Jesús estaba vivo, estaba con ellos, podían hablar con Él, tocarlo y siempre les regalaba paz y alegría.

          Poco a poco esos encuentros con Jesús les fueron abriendo la inteligencia y el corazón para que entendieran las Escrituras, para ser conscientes de que ellos eran los que podían hablar con autoridad de lo que sabían de Jesús porque habían sido testigos de todo: de su vida, de su muerte, de su resurrección. Y que ser testigos y contar a todo el mundo lo que sabían y habían vivido era el encargo que Jesús les hacía.

          Tomás es el ejemplo más claro de lo que sentían todos los discípulos y sobre todo el más tozudo, hasta que cayó derrodillas ante Jesús y le reconoció Resucitado, como su Dios y Señor.

          2.- Nosotros somos como aquellos primeros discípulos. Nuestra fe es débil y necesitamos muchos encuentros con Jesús, tanto personales como junto con la comunidad.

++Encuentros personales con Jesús a través de la oración, la escucha de la Palabra, la celebración de los Sacramentos especialmente la Eucaristía y la Confesión.

++Encuentros con Jesús cuando nos reunimos con nuestra comunidad para orar juntos y compartir lo que la Palabra nos ha dicho a cada uno, celebrar la Eucaristía como una Fiesta en la que el Señor fortalece nuestra fe y ensancha nuestro corazón al convertirse en Pan para que lo comamos y hacerse una misma cosa con nosotros y hacernos capaces de Amar como Él amó.

++Cuando unidos por la fe y el Amor de Jesús nos sabemos hermanos y nos comportamos como tales ayudándonos, compartiendo lo que somos y tenemos, ayudando a quienes más necesitan poyo y compañía, y lo sentimos presente entre nosotros porque estrecha nuestros lazos y nos anima a un mayor compromiso.

          Necesitamos que estos encuentros sean frecuentes y no sólo de vez en cuando. Nuestra fe es tan débil como la de Tomás porque deseamos ver y tocar por nosotros mismos y no sólo porque nos lo cuentan, aunque sabemos que no es posible, por eso Jesús le dijo a Tomás: “Dichosos los que crean sin haber viso

          3.- Sólo cundo nuestros encuentros con Jesús sean frecuentes y nuestra fe se vaya fortaleciendo podremos acoger y disfrutar los dos regalos más grandes que hace Jesús Resucitado a sus discípulos: La Paz y la Alegría. Dos regalos de los que los discípulos se sintieron llenos y con el corazón desbordado después de cada encuentro con Él, tal como siempre lo destacan al contarlo, y que harán que en nosotros se prolongue de forma permanente la fiesta de la Resurrección de Jesús.

          Sólo entonces sentiremos la necesidad de ser testigos y contar lo que hace Jesús en nosotros y a través de nosotros, cumpliendo así el encargo que, como discípulos, también nos hace a nosotros.

          Con nuestra fe fortalecida y compartida podremos escuchar que Jesús nos llama dichosos porque creemos sin haber visto.

          FELIZ PASCUA

JESÚS VIVE!!!!!

DOMINGO DE RESURRECCIÓN CICLO A

Domingo 12 de Abril 2020

REFLEXIÓN

          1.- ¡¡¡JESÚS VIVEEEE!!!! ¡¡¡HA RESCUCITADO!!!

          Ese es el grito de todos los cristianos en este día de Resurrección porque queremos proclamar al mundo nuestra Fe y nuestra alegría. Creemos que todo cuanto dijo Jesús es verdad y se cumple en su Resurrección: Ha vencido la muerte, ha vencido el pecado y ha vencido a sus enemigos; ha llenado el mundo de Vida.

          Su Resurrección es el comienzo de una Vida Nueva que hemos recibido en el Bautismo como un regalo de Amor con el que Dios ha querido hacernos participar de su propia Vida. Un regalo que es una semilla que debemos cuidar para que crezca cada día por medio de nuestra relación con Él en la Oración, la escucha y la reflexión de su Palabra, la participación frecuente de los Sacramentos.

          Una Vida Nueva que debemos proteger de todo mal, de todo peligro y de todo pecado, apartándonos de todo lo que nos aleja de Dios y nos hace comportarnos como al Señor no le gusta.

Que se tiene que manifestar en nuestras palabras y nuestras obras porque vivir el Bautismo es renunciar a cuanto nos aparta de Dios y hacer presente su Amor y su Bondad en todo momento y en todo lugar.

          Una Vida Nueva que nos ha de mantener llenos de Alegría porque somos hombres nuevos llenos de fuerza y esperanza. Porque un cristiano triste es un triste cristiano que no contagia nada.

          2.- Creer en la Resurrección es también aceptar la Misión de Evangelizar, de hacer discípulos de Jesús en todos los rincones de la tierra, de Enseñar todo lo que Él nos ha enseñado, de llenar el mundo de Esperanza porque si somos Hombres Nuevos con nuestras obras podemos construir un Mundo Nuevo, un mundo de amor, de libertad, de respeto a la vida, de justicia, de paz.

          Creer en la Resurrección nos compromete a ser como los primeros discípulos: Salir a las calles sin avergonzarnos de que somos cristianos, hablando sin miedo de Jesús, de lo que creemos y de lo que hacemos por el bien de los demás, de contar a los demás lo importante que es Dios para nosotros y lo mucho que aporta a nuestras vidas. Y a quien nos quiera escuchar animarle a que se una a nosotros a hacer realidad el Proyecto del Reino, que es el proyecto de Jesús.

          3.- Si a lo largo de la Cuaresma hemos vivido con actitud de conversión, si hemos ido resucitando un poco avivando nuestra fe y nuestro deseo de ser mejores, si con nuestros pequeños o grandes compromisos y sacrificios hemos dejado a un lado lo malo y hemos crecido en lo bueno, aprovechando la oportunidad que nos ofrece el confinamiento  mejorando la vida familiar, la convivencia, la generosidad, la colaboración, la solidaridad, y la necesidad de Dios porque nosotros solos no podemos hacer nada, alegrémonos de estar participando de la Resurrección de Jesús. Y si no ha sido así no olvidemos que siempre es tiempo de gracia y de salvación, porque camina a nuestro lado todos los días de nuestra vida.

          FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

SÁBADO SANTO

SÁBADO SANTO CICLO A

Sábado 11 de Abril de 2020

REFLEXIÓN

          1.- PESA SOBRE EL MUNDO EL SILENCIO DE DIOS.

+Dios ha muerto, los hombres lo han matado, y ese silencio pesa sobre la conciencia del mundo como una enorme losa que llena de oscuridad y desasosiego en quienes, alejados de Dios, no escuchan su Voz ni creen en sus Promesas.

+Hay situaciones en nuestra vida en las que experimentamos ese silencio y oscuridad, pero, a pesar de todo, es un día abierto a la esperanza de la Resurrección.

+Es un día de Templos cerrados, de Ausencia de Celebraciones, y de espera a que llegue la hora anunciada.

+Jesús resucitado ilumina la oscuridad del sepulcro y llena de alegría a los discípulos que le ven y le tocan resucitado. Esa Luz y esa Alegría es el motivo de nuestra esperanza.

+Hagamos revisión de cómo hemos vivido la Cuaresma; si ha sido un camino de purificación, desprendimiento, conversión, esfuerzo sacrificado para alejar de nuestras vidas cuanto nos aparta de Dios, y en la misma medida si hemos ido revitalizando poco a poco la Vida de Resucitados que recibimos en el Bautismo y nos hemos ido preparando a la celebración de la Pascua compartiendo con Jesús su misma Resurrección.

          2.- EL SILENCIO DE MARÍA, que es un silencio distinto al de Jesús.

+De Ella tenemos muy pocas palabras en los Evangelios; tan sólo para decir:” Aquí está la esclava del Señor; que se haga en Mí Tu Palabra” y en otra ocasión para escuchar que nos dice:” Haced lo que Él os diga”.

+María escucha en silencio, sufre en silencio, obedece en silencio, acompaña en silencio… conservando y meditando en su corazón tantas cosas que no entiende, tanta preocupación y angustia en su corazón de Madre, tanta fidelidad a la Voluntad de Dios.

+María espera en silencio la Resurrección segura de que Jesús siempre hace lo que dice y promete.

+Unida al sufrimiento del Hijo, escucha dolorida y emocionada, al pie de la Cruz, como su Hijo la llama Madre y la encomienda al cuidado de Juan, el discípulo al que más ama, encargándole que Cuide como Madre a todos los hombres.

          3.- APRENDAMOS de María

+A guardar y meditar en nuestro corazón tantas situaciones de nuestra vida y tantos momentos en los que, de alguna manera que no sabemos explicar, hemos vivido la intensa experiencia de un encuentro personal con el Señor.

+Como Ella, estemos dispuestos a guardar silencio y a obedecer.

 

4.- Desde el silencio y la oración aprovechemos este día para pedir que aumente en nosotros el deseo de encontrarnos con Jesús Resucitado y celebrar con alegría que ya estamos participando de su Resurrección desde el Bautismo.

VIERNES SANTO

VIERNES SANTO CICLO A

Viernes 10 de Abril de 2020

REFLEXIÓN

          Os invito hoy a poner nuestros ojos en Jesús crucificado dejándonos atrapar por todo lo que Él pudo sentir y pensar en los últimos momentos de su vida, al mismo tiempo que hacemos el esfuerzo de ponernos en su lugar, mirarnos en Él como en un espejo contemplando nuestra vida, pensando cuáles son nuestros pensamientos y sentimientos y cuáles deberían ser.

          1.- EL SILENCIO DE JESÚS

+Silencio ante los malos tratos, humillaciones, desprecios, calumnias de los que fue objeto no sólo por las autoridades romanas sino también por su propio Pueblo.

+Silencio que nosotros no sabemos guardar porque gritamos, nos quejamos, nos rebelamos, reclamamos justicia y venganza, con el corazón lleno de amargura, de ira, de odio.

+Gritos de quejas, críticas, maledicencias, calumnias, descalificaciones, juicios y condenas hacia los demás, con las que queremos que el otro pague las ofensas que nos ha hecho.

          2.- PERDÓN

+Jesús perdona a todos incluso a quienes lo han condenado a muerte y lo han crucificado, disculpando sus acciones y su comportamiento, y lo hace estando clavado en la Cruz: “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen”.

+Perdónalos. Perdón misericordioso, suprema expresión del Amor infinito de Dios, que ofrece gratuitamente a quienes son sus enemigos y a quienes lo han ejecutado.

+Perdón y Misericordia que nosotros no sabemos o no queremos tener hacia los demás porque nos creemos con derecho a impartir justicia, condenar y castigar por las injurias, humillaciones, desprecios y malos tratos que hemos recibido.

+Sin embargo rezamos el Padre Nuestro olvidando que pedimos al Padre que perdone nuestras ofensas porque también nosotros hemos perdonado a quienes nos han ofendido.

          3.- PERSONALIZAR

+Nuestros pecados, ofensas, malos hábitos, mediocridades… forman parte de las ofensas y malos tratos recibidos por Jesús a quien crucificamos cada día.

+Porque cada vez que nos olvidamos de que somos sus discípulos y le volvemos la espalda, le estamos traicionando.

+Las ofensas, desprecios, insultos, humillaciones … que hacemos a los demás, también se las hacemos a Él ya que todos somos imagen y semejanza Suya y porque quiso identificarse con nosotros especialmente con los que más sufren: “…Lo que hacéis a uno de ellos, a Mí me lo hacéis”.

+Pidamos humildad y espíritu de sacrificio para no perder la paz y la serenidad cuando recibimos ofensas, y aprender a perdonar como el Señor nos perdona.

+Pidamos también no olvidar que el Señor siempre nos ama por muy malos que seamos, y seamos agradecidos por su Amor.

          4.- SUGERENCIA

          Leer despacio el relato de la Pasión del Señor en cualquiera de los Evangelios. O leerla en la lectura en el Evangelio de hoy que también es la Pasión.

JUEVES SANTO

JUEVES SANTO CICLO A

Jueves 9 de Abril de 2020

REFLEXIÓN

          El Jueves Santo la Iglesia celebra tres cosas especialmente importantes para nosotros: La Institución de la Eucaristía, el Mandamiento del Amor y la Institución del Sacerdocio.

 

          1.- Al Instituir la Eucaristía Jesús quiere hacernos el regalo de quedarse siempre con nosotros, presente en las sagradas especies reservadas en el Sagrario, para que en cualquier momento podamos estar con Él y acudir a Él, porque nos está esperando con los brazos abiertos para darnos el abrazo de Padre amoroso lleno de ternura, para escucharnos, consolarnos, dejar que nos desahoguemos poniendo en sus manos nuestros agobios, cansancios, sufrimientos.

          Para compartir nuestras alegrías, iluminar nuestros momentos de oscuridad, cogernos de la mano para acompañarnos y guiarnos por el camino que quizá hemos perdido.

          No se cansa nunca de esperarnos y cuando acudimos para estar con Él, nada nos reprocha, nunca se queja de que se nos olvide que está ahí, siempre se alegra de nuestra presencia y compañía.

 

          2.- Jesús se hace Pan para que nosotros lo comamos, para alimentar y fortalecer nuestra Fe, para ensanchar nuestro corazón con su Amor, para hacerse una misma cosa con nosotros, transformarnos y ser nosotros Él en el mundo a través de nuestras palabras y nuestras obras.

Lo entendió y lo expresaba muy bien un niño de Primera Comunión que decía muy contento: “Así, cuando reciba a Jesús comiendo su Pan, mis besitos y mis abrazos serán abrazos y besitos de Jesús.”

 

3.- Porque al recibirle en la Comunión Jesús se hace una misma cosa con nosotros, celebrar la Eucaristía nos compromete:

+Nuestras palabras y nuestras obras son palabras y obras suyas, llenas de bondad y de misericordia.

+Nuestra vida ha de ser de entrega y servicio a los demás como fue la Suya, hasta perder la vida si es necesario, con generosidad y con alegría, siempre con una sonrisa.

+Nuestra entrega ha de ser también humilde y el servicio desinteresado, sin buscar protagonismo ni agradecimiento, como nos lo enseñó Él a lo largo de su vida, especialmente y de forma muy explícita al lavar los pies a sus discípulos, tarea que estaba reservada a los esclavos.

 

          4.- Al instituir el Sacerdocio quiso garantizar que su mandato de “Hacer lo mismo en su memoria” se cumpliera a lo largo de los siglos, llevando a cabo así su deseo y su promesa de estar siempre con nosotros, distribuir y hacer llegar la gracia de la Salvación a todos los rincones de la tierra.

          El Sacerdote, al cumplir con la misión que se le encarga, es la garantía de que se sigue proclamando y explicando la Palabra de Dios, se siguen celebrando y administrando los Sacramentos como cauces a través de los cuales se reparte la gracia de la Salvación a todos los hombres, y al recibir el encargo de Pastorear tiene la responsabilidad de mantener unida en el amor la comunidad de cristianos que se le ha encomendado garantizando que el Amor de Jesús llega a todos, especialmente a los que más sufren, a los más olvidados y excluidos, a los que por cualquier razón más necesitan ser amados.

 

          5.- Como apoyo para vuestra oración en estos días os sugiero leer el final del Evangelio de S. Juan a partir del cap.13

          Aprovechemos esta Semana Santa atípica para estar más tiempo con el Señor desde el silencio, la soledad (porque echamos de menos a la comunidad parroquial) y el sacrificio que a todos nos supone el aislamiento.

DOMINGO DE RAMOS

DOMINGO DE RAMOS CICLO A

Domingo 5 de Abril de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Con la Celebración de este Domingo comenzamos la Semana Santa a lo largo de la cual iremos celebrando, recordando y reviviendo los acontecimientos más importantes de la Vida de Jesús en los que tuvo su culmen el cumplimiento de la Promesa de Salvación que Dios hizo a los hombres después del primer pecado.

          Hoy recordamos, revivimos y celebramos la escena gozosa de la entrada solemne de Jesús en Jerusalén, aclamado por sus discípulos y el gentío como el Hijo de David, el Rey de Israel, el que llega en el Nombre del Señor; un gentío que bendice y alaba a Dios porque ha visitado a su Pueblo.

          Hemos de fijarnos también cómo ese pueblo que lo aclama y lo vitorea será el mismo que, días después, manipulado y presionado por las autoridades religiosas judías, pedirá a gritos su muerte acusándolo de traidor a Roma porque se proclama a sí mismo Rey y de blasfemo porque dice de sí mismo que es Hijo de Dios y por lo tanto merece la muerte.

          2.- La tradición cristiana considera, y no sin motivos, que el Pueblo Judío es el culpable de la Muerte de Jesús porque le ha traicionado ya que lo proclamaba Rey y Mesías y al poco lo llama revolucionario y blasfemo.

          Israel es un Pueblo de corazón duro que no ha querido escuchar ni hacer caso a las Palabras de Jesús y acoger su Mensaje de Amor y Salvación, y ha rechazado la presencia amorosa de Dios en la persona de Jesús de Nazaret.

          3.- Al leer el Evangelio hemos de mirarnos en la Palabra de Dios como en un espejo para reconocernos formando parte de ese pueblo que tiene una doble cara.

Acudimos a Jesús pidiéndole ayuda porque necesitamos de Él para superar momentos difíciles que superan nuestras fuerzas, para que cure nuestras enfermedades, nos ilumine cuando nos rodea la oscuridad y no sabemos qué hacer ni hacia donde caminar, cuando tenemos el corazón herido por tantas decepciones y fracasos. Y a la vez le volvemos la espalda cuando con soberbia y egoísmo nos consideramos autosuficientes, creemos que nos bastamos a nosotros mismos y no necesitamos de nadie ni siquiera de Él, cuando justificamos nuestros comportamientos a sabiendas que son contrarios al mensaje de Jesús, que son consecuencia de un corazón sucio y mal intencionado.

Cuando somos capaces de despreciar, humillar, hundir y destrozar la vida de los que nos rodean se lo estamos haciendo directamente a Jesús porque todos somos imagen suya, y Él mismo afirmó que cuanto hacíamos a cualquiera de los demás se lo estábamos haciendo a Él mismo.

4.- Hagamos examen de conciencia. Si tenemos un poco de tiempo leamos despacio la Pasión que narra el Evangelio de S. Mateo a partir del cap.26 y preparémonos a celebrar este año la Semana Santa, aunque sea de manera diferente que de costumbre.