ADVERTENCIA

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 29 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- El Evangelio de hoy es una advertencia con la que el Señor quiere que estemos atentos a cómo es nuestra vida.

          Sólo hay dos personajes, pero especialmente significativos.

++El hombre rico que vive encerrado en sí mismo, banqueteando cada día, disfrutando de sus riquezas, ciego a lo que ocurre fuera de su casa. Su vida es superficial, inútil e indiferente para todos. Es una vida inútil.

 Sus riquezas y su egoísmo han cerrado las puertas de su corazón a lo que ocurre fuera de su casa, al Amor de Dios y lo han ido distanciando de Él, hasta el punto de que, al llegar el final de su vida, la distancia es infinita y para siempre.

         

++El pobre Lázaro (el rico no tiene nombre). Tiene hambre, está sólo, enfermo, llagado, ignorado por todos. Sólo los perros se acercan a lamerle las llagas (quizá tenía lepra). Quizá él no lo sabe, pero para Dios su vida no es indiferente.

 

          2.- Quien tiene abiertas las puertas del corazón y se deja interpelar por todo el dolor y el sufrimiento que hay en su entorno, su vida no es inútil ni indiferente para todos.

          Es una vida dedicada al servicio de los demás, aliviando todo dolor y sufrimiento, contribuyendo al bienestar de su entorno.

          Quien tiene abiertas las puertas del corazón, también está dispuesto a acoger a Dios para poder Amar y comportarse como Él, y el final de su vida será un estar permanente inundado por el Amor Infinito de Dios.

 

          3.- Esta parábola, además de ser una advertencia es también una llamada a la conversión.

          El hombre rico, desde el sufrimiento de estar distanciado de Dios para siempre y no tener ninguna nueva oportunidad de cambiar, pide un milagro: Que Lázaro vaya a sus hermanos para advertirles de cuán grande es el sufrimiento porque si un muerto resucita le harán caso.

          La respuesta del Señor es también una advertencia: “Tienen a los profetas; que los escuchen”. Tenemos a tantas personas que nos advierten de la necesidad de cambiar, de mejorar nuestra vida, de no alejarnos de Dios. Hemos tenido y seguimos teniendo tantas oportunidades que no podemos desaprovecharlas. No podemos perder el tiempo ni consentir que nuestra vida sea inútil e indiferente.

 

          4.- Pensemos cómo es nuestra vida y no dejemos de aprovechar todas las oportunidades de cambiar, de no ser indiferentes al sufrimiento de quienes están en el umbral de nuestras vidas esperando un gesto de compasión y solidaridad y tener abierto el corazón al Amor de Dios.

ADMINISTRAR MAL

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 22 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Derrochar los bienes es la primera afirmación del Evangelio de hoy para calificar el comportamiento de un administrador irresponsable. Se ha considerado dueño de unos bienes que no son suyos, se ha aprovechado y beneficiado de ellos con un comportamiento egoísta y avaricioso.

          Cuando le piden cuentas de su gestión no duda de hacer trampas ni de falsificar la contabilidad. Sin escrúpulos traiciona la confianza que el dueño había depositado en él.

          2.- Quizá nosotros hacemos o hemos hecho lo mismo, aunque sea en pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana:

+Pagar salarios bajos, vender a un precio superior de lo que vale, gastar caprichosamente y de manera irresponsable, beneficiarnos de bienes que no son nuestros, hacer trampas en los pesos, las medidas, la calidad de los productos, en las facturas o llevar doble contabilidad, estafar y no pagar impuestos…

+Todo eso lo hacemos con la conciencia tranquila y sin reconocer que lo hacemos mal.

          3.- Ese comportamiento también lo tenemos en nuestra relación con Dios.

          El Señor ha puesto en nuestras manos todos sus bienes y con demasiada frecuencia los derrochamos y hacemos trampas.

+No aprovechamos todas las oportunidades que nos ofrece el Señor para hacer las cosas bien: Ser honrados y limpios de corazón, tratar a los demás con respeto, tender la mano para ayudar compartiendo nuestros bienes, regalando nuestro tiempo, ayudando sin pedir nada a cambio.

          No hemos puesto empeño en construir un mundo mejor, trabajando por el respeto y cuidado de la naturaleza, por la justicia, haciendo posible la paz en nuestro entorno…

+Hacemos trampas acudiendo al Señor cuando necesitamos su ayuda recordándole una lista de cosas buenas que hemos hecho, y haciendo trampas justificando lo que no hemos hecho bien: Cuando nos hemos olvidado de Él, no hemos rezado, ni participando en la Eucaristía, hemos dado más importancia al dinero y a los bienes materiales que a tenerle a Él como el centro de nuestra vida….

+No hemos sido responsables, ni agradecidos, ni hemos estado a la altura de la confianza que Dios ha depositado en nosotros y le hemos decepcionado.

+Hemos de pararnos un momento y darnos cuenta de que no podemos servir a dos señores. No podemos servir a la vez a Dios y al dinero, y pedir al Señor que nos ayude para que seamos fieles administradores de tantos bienes que ha depositado en nuestras manos.

ALEGRÍA

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 15 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- En el pasaje del Éxodo que hemos escuchado en primer lugar, la Palabra de Dios nos presenta a un Dios enfadado con su pueblo porque se han alejado de Él; se han hecho un becerro de oro y se han apartado del buen camino, y por ello los quiere castigar.

          Es un pueblo de dura cerviz, un pueblo cabezota, que siempre comete los mismos errores.

          La oración suplicante de Moisés hace prevalecer el corazón misericordioso de Dios que por encima de todo ama a su pueblo.

          Esa imagen de Dios Bueno y Misericordioso en su relación con los hombres, es la que quiere subrayar Jesús y la que quiere que quede grabada en el corazón de todos los que le escuchan, especialmente los escribas y los fariseos que sólo quieren criticar y acusar. Y lo hace con las parábolas que hemos escuchado en el Evangelio.

          2.- Nosotros nos podemos reconocer en esa oveja que se aleja del pastor y del rebaño, que se pierde, que anda desorientada y rodeada de peligros, y en esa moneda valiosa que pierde la mujer y que para ella es un gran disgusto.

          En ocasiones nos apartamos del rebaño, de la comunidad parroquial, buscando otros caminos en los que encontrar el sentido de nuestra vida, o buscando otros dioses pensando que nos harán más felices, sin darnos cuenta de que estamos rodeados de peligros, de malas influencias, de malos ambientes, de malos amigos.

          Al final terminamos sintiéndonos vacíos, desorientados, sin saber qué hacer, por donde caminar, con fiestas y comportamientos que nos dejan un sabor amargo porque no es ahí donde nos sentimos a gusto con nosotros mismos.

          Y justificamos nuestro comportamiento con razones y escusas que nosotros sabemos muy bien que no valen porque son falsas y artificiales.

          2.- Dios, en cambio, es un padre Bueno. Para Él somos muy valiosos como la oveja para el pastor o la moneda para la mujer. Le apena que nos apartemos de Él y por eso no deja de buscarnos, de utilizar todos los medios a su alcance para recuperarnos: Con Su Palabra cuando la escuchamos con atención en cada celebración, con la voz de nuestra conciencia que nos recuerda constantemente lo que estamos haciendo mal, con los amigos que ven que estamos estropeando nuestra vida y constantemente nos hablan, nos cogen de la mano, se esfuerzan por atraernos hacia el camino que hemos abandonado y al encuentro con el Señor.

          3.- Dios no busca al pecador para castigarle. Dios no regaña, no pide explicaciones, no castiga, no juzga, no condena.

          Dios es el Pastor Bueno que sale a nuestro encuentro, que nos carga sobre sus hombros, que se alegra porque nos ha encontrado y quiere devolvernos nuestra dignidad de hijos suyos y la alegría de estar de nuevo en el rebaño con la compañía, la ayuda, el apoyo y el cariño de todos.

          Cuando nos detenemos un poco a reflexionar y pensar qué estamos haciendo con nuestra vida, estas parábolas nos recuerdan no sólo la pena y tristeza de Dios por habernos perdido, sino también la que sentimos cuando nos damos cuenta que estamos desaprovechando la vida. Y nos recuerdan también que tenemos la posibilidad de dejarnos encontrar por Dios y recuperar la alegría de volver al buen camino, la alegría de sentir el abrazo de Dios porque para Él somos valiosos e importantes y no quiere que nos vayamos de su lado.

         Pensemos un poco si queremos dejarnos encontrar por Dios y sentir su abrazo de Padre en el Sacramento de la Confesión.

ENAMORADOS

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 8 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Creo no equivocarme si afirmo que todos, alguna vez, hemos estado enamorados. Quizá no recordamos como fue, si fue un flechazo, si fue poco a poco, ni en qué momento me di cuenta… pero es una experiencia y un momento que recordamos con especial agrado. Sea como fuere, confluyeron diferentes factores que lo hicieron posible, pero de todos ellos hay dos especialmente importantes que son necesarios.

++CONOCER A LA PERSONA, saber cómo es, cuáles son sus cualidades y sus defectos, cuál es su carácter, sus gustos, sus aficiones, sus sentimientos, sus reacciones. Sus actitudes ante problemas y situaciones especialmente importantes…

++DEDICARLE TIEMPO para poder compartir momentos de intimidad, tener tiempo para hablar y escuchar, expresar sentimientos y afectos, ir conociendo su vida, su historia, sus circunstancias personales, ir descubriendo si es para mi una persona importante, si necesito su compañía, su apoyo, sus opiniones y consejos. Que poco a poco ese conocimiento se vaya convirtiendo en amistad profunda, en confianza absoluta, y así llegar a descubrir y estar seguro de que es la persona con la que quiero compartir mi vida.

          Con todo eso podré llegar a afirmar que esa persona es para mi imprescindible, que sin ella ni sé ni puedo vivir porque estoy absolutamente enamorado, hasta el punto de que estoy dispuesto a dejarlo todo: familia, amigos, trabajo, ciudad o país en el que vivo, aficiones, gustos… con tal de no perderla, porque es el centro de mi vida.

 

          2.- Justamente eso es lo que quiso decir Jesús cuando afirmó: “El que ama a su padre o a su madre más que a Mí, no es digno de Mí. El que ama a su hermano, a su amigo, a su mujer, a sus hijos, a sus propios proyectos… más que a Mí, no puede ser mi discípulo”.

          Cuando oímos esta afirmación de Jesús solemos pensar y decir que eso que pide Jesús es imposible. Pero si somos capaces de hacerlo por la persona de quien estamos enamorados, ¿por qué no podemos hacerlo por Jesús?

          La respuesta es bien sencilla: Porque no estamos enamorados de Él.

          No hemos llegado a enamorarnos de Jesús porque

++NO LE CONOCEMOS LO SUFICIENTE. Sólo conocemos algunos pasajes de los Evangelios, pero quizá no los hemos leído enteros con atención, con interés, sabiendo al detalle sus enseñanzas y todo lo que forma parte de su vida.

++NO TENEMOS TIEMPO para Él. Tenemos tantas cosas que hacer que sólo le dedicamos unos pocos minutos al final del día, cuando ya estamos cansados, y quizá lo hacemos por cumplir, porque es nuestra obligación. No tenemos tiempo para ir a Misa porque estamos ocupados, estamos de viaje… No es un tiempo que deseamos estar con Él como dos amigos que se quieren, se cuentan sus cosas, comparten sus intimidades, se apoyan mutuamente, se necesitan.

          Así no estaremos nunca enamorados de Él, no será nuestro Amor primero ni el centro de nuestra vida. No podremos ser de vedad discípulos suyos.

 

          3.- Ahora que estamos empezado el curso con nuevos proyectos y actividades, puede ser un buen momento para organizar nuestro tiempo y así poder conocer mas y mejor a Jesús y dedicarle el tiempo que a Él le gustaría y que nosotros necesitamos.

          Reflexionémoslo estos días y pidamos al Señor que nos ayude a hacerlo bien.

HUMILDAD

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 1 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Haciendo caso a las enseñanzas de S. Pablo, la caridad es la más grande de todas las virtudes. Sin embargo, a mí siempre me ha parecido que conviene añadir que la humildad es la más importante, la más necesaria.

Podemos reflexionar un poco sobre por qué es así.

++La humildad nos hace reconocer nuestras carencias: Somos incompletos, somos imperfectos, y a reconocer las cosas buenas y las cualidades de los demás que nos enriquecen y nos complementan.

++Nos ayuda a reconocer lo que hacemos mal, el daño que, queriendo o sin querer, hemos podido hacer a los demás, lo que no somos capaces de hacer porque no sabemos o no tenemos cualidades para ello.

++Así estamos mejor predispuestos a pedir ayuda y a pedir perdón.

++El orgulloso y engreído, porque se considera perfecto, no necesita pedir perdón porque todo lo hace bien, no necesita ayuda porque todo lo sabe hacer, no necesita nada ni de nadie, ni siquiera de Dios.

++Sin humildad está bloqueada nuestra relación con Dios y con los demás. Porque el orgulloso se considera el mejor, cree que merece todos los premios, todas las distinciones, todos los privilegios… y cosecha el rechazo y el desprecio de los demás porque se sienten ninguneados, arrinconados, tratados como inútiles e ignorantes.

          Sin humildad no se es capaz de amar ni tampoco capaz de ser amado.

 

          2.- Jesús propone otra virtud importante que tal vez deberíamos hacer el esfuerzo de recuperar: la generosidad.

          La generosidad es un plus que podemos añadir al amor a los demás porque va más allá del amor.

++El generoso está dispuesto a desprenderse de algo propio no porque el otro lo necesite, sino porque yo no lo necesito y el otro se sentirá más feliz, o tendrá una nueva oportunidad.

++El generoso es espléndido cuando ofrece trabajo, cuando paga un sueldo, cuando da su tiempo sin poner límite, cuando hace un regalo como expresión de amistad o cariño.

++El generoso no impone obligaciones ni condiciones absurdas; valora y agradece el trabajo bien hecho sin detenerse en minucias que se podrían mejorar.

++El generoso es humilde porque sabe renunciar al primer puesto para que sea otro quien lo pueda disfrutar.

++El generoso da sin límite y sin pedir nadada a cambio. Es el que ama con algo más que amor. Eso es lo que hizo Jesús y de quien hemos intentar aprender.

 

          3.- Por todo eso hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.

PUERTA ESTRECHA

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 25 de Agosto de 2019

REFLEXIÓN

          1.- El pueblo de Israel estaba plenamente convencido de que era el Pueblo de Dios, heredero de las promesas de Dios y por lo tanto con pleno derecho a la salvación.

          Por eso, la pregunta que le plantean a Jesús, “¿serán muchos los que se salven?”, tiene la intención de arrancar de Jesús una respuesta que les confirme en la seguridad de sus derechos. En cambio, Jesús les sorprende con la respuesta: ESFORZAOS EN ENTRAR POR LA PUERTA ESTRECHA. Era una afirmación que invitaba a la reflexión.

          2.- Quienes le escuchaban entendieron muy bien la respuesta porque la puerta estrecha era una entrada lateral a la ciudad que había que utilizar una vez que se habían cerrado las puertas de la muralla. Había que descargar todo lo que transportaban los camellos, liberarse de fardos llevados a la espalda, entrar uno a uno los bultos que cabían o dejarlos fuera para poder pasar al interior de la ciudad.

          Entrar por la puerta estrecha era un símbolo que equivalía a liberarse de todo lo que impedía recorrer el camino de la salvación: Convertirse, esforzarse, sacrificarse, perdonar, ser justo, limpio de corazón. Superar las propias debilidades, corregir las equivocaciones. Poner empeño para hacer todo tal como le agrada al Señor.

          Para ello, cada uno dispone de todo el tiempo de su vida. Cuando se cierre la puerta del Banquete del Reino, quien no ha podido entrar se quedará fuera, gritará, pedirá ayuda, publicará todos sus méritos para poder entrar: “Hemos estado contigo, somos del Pueblo elegido, hemos escuchado tus enseñanzas, cumplido con los ayunos… Pero oirá como respuesta: Márchate, no te conozco”.

          3.- El Señor también nos invita a nosotros a la reflexión. Quizá nos consideramos buenos y con derecho a estar junto a Él porque estamos Bautizados, porque rezamos de vez en cuando o a diario, pero de corrido y de forma rutinaria, porque cumplimos con nuestro plan de vida o nuestras devociones particulares. Pero lo hacemos porque es nuestra obligación, y mientras tanto hemos olvidado que hemos de hacerlo con el corazón para que sea expresión de nuestro amor a Dios.

Nos olvidamos de las palabras sacrificio, esfuerzo, renuncia, generosidad, misericordia, justicia, paciencia, humildad. Nos olvidamos de que hemos de amar a los demás como Dios mismo nos ama.

Si no hemos entrado por la puerta estrecha, cuando se cierre la puerta del Banquete nos quedaremos fuera. Llamaremos y pediremos a gritos entrar, pero también oiremos que se nos dice:” Marchaos. No os conozco”.

4.- Entonces entenderemos que hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos, porque aquellos a quienes hemos señalado porque no están bautizados, no son buenos cristianos, no hacen las cosas como nosotros entendemos que se deben hacer, estarán sentados a la mesa del Banquete del Reino porque, quizá sin saberlo o sin darse cuenta, se han esforzado en entrar por la puerta estrecha, han hecho las cosas como al Señor le gustan, han puesto el corazón en todas sus palabras en todas sus obras y han derrochado bondad a lo largo de toda su vida.

Pidamos al Señor que nos enseñe y nos ayude a esforzarnos en entrar por la puerta estrecha para poder estar sentados en la Mesa del Banquete del Reino.

 

DIVISION

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 18 de Agosto de 2019

REFLEXIÓN

          1.- En el Pueblo de Israel el fuego tenía la consideración religiosa de ser signo de purificación y de la presencia de Dios en medio del Pueblo.

++El fuego que quemaba las víctimas ofrecidas en sacrificio hacía subir hasta la presencia de Dios las llamas del amor y de las buenas intenciones con que los judíos hacían sus ofrendas. Quemaba y destruía lo que consagrado a Dios ya no pertenecía a los hombres.

++Es un elemento purificador porque quema todo lo malo y lo inútil que hay en el corazón de los hombres. El fuego del Amor purifica las intenciones, los deseos, los pensamientos y cuanto aparta al hombre del Corazón de Dios, y así pueda presentarse ante Él con las manos y el corazón limpios.

++Es signo de la Presencia de Dios en medio del Pueblo. Recordemos como una zarza ardiendo con un fuego que no se consumía fue el primer encuentro de Moisés con Dios; una columna de fuego guiaba a Israel cuando caminaba por el desierto por la noche; el fuego cubría  la cumbre del monte cuando Moisés se presentaba ante Dios.

++Las lenguas de fuego sobre los Apóstoles fue la manifestación del Espíritu Santo cuando descendió sobre ellos.

 

          2.- Jesús tiene un infinito deseo de que el mundo esté ardiendo en el fuego del Amor de Dios. Es el deseo de que el Espíritu renueve todas las cosas, que los corazones de piedra se transformen en corazones de carne, que abunde la misericordia, la bondad, la justicia, el diálogo, la paz.

          Aunque parezca contradictorio, Jesús afirma que no ha venido a traer paz, sino división, porque cuando somos fieles a su mensaje, cuando estamos comprometidos en la construcción del Reino de Dios y de un mundo mejor, nuestra forma de vivir, nuestros criterios, nuestra forma de actuar, sufre un duro rechazo, incluso con violencia, por quienes viven de espaldas a Dios y colaboran en la presencia del mal en el mundo.

          Ese rechazo puede ser, incluso, por quienes más nos conocen y nos quieren, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, porque cuestiona su modo de vivir y de actuar opuesto al Evangelio.

Por eso nuestro mundo y nuestra vida está en una constante tensión entre el bien y el mal, entre la paz de nuestro corazón que ilumina el camino de nuestra vida y nuestras obras, y la oscuridad propia de nuestras debilidades, de nuestros errores y las tentaciones que nos empujan hacia lo malo. Una tensión que hemos de aprender a soportar sin que nos arrastre hacia el mal.

 

          3.- Pidamos al Señor que nos haga arder en el fuego de su Amor para que podamos poco a poco incendiar el mundo.

          Pidamos también su fortaleza para luchar contra el mal y soportar los rechazos que podamos sufrir por ser fieles a nuestra fe.

DIOS NO TIENE VACACIONES

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 11 de Agosto de 2019

REFLEXIÓN

          1.- “Donde está nuestro tesoro allí está nuestro corazón”. Para nosotros el mayor tesoro es creer que Jesús es nuestro Salvador, que nos ama, que está pendiente siempre de nosotros, que nos cuida y que podemos confiar en Él. Que es el que más nos quiere.

          Sin embargo, cuando llegan las vacaciones ,sobre todo largas, como son las del verano, parece que nos olvidamos de Él y que tenemos otros tesoros. O quizá pensamos que Dios también se toma vacaciones como nosotros, cuando es lo contrario: nosotros le damos vacaciones a Dios. Nos olvidamos de rezar, de la Misa de los domingos, tenemos comportamientos impropios de los cristianos… hasta el punto de que va disminuyendo o se va apagando las lámparas de nuestra fe.

 

          2.- El Señor también hoy nos recuerda que hemos de estar vigilantes para que no se apaguen nuestras lámparas. Que no caigamos en la trampa de tomarnos vacaciones como cristianos y nos dejemos llevar por el ambiente, por el descuido, por la pereza y la comodidad, las ganas de fiesta, y nos olvidemos de aquellos que necesitan que les prestemos atención:

++Que tengamos tiempo para nuestros hijos, disfrutemos de ellos y ellos disfruten de nosotros

++Para los ancianos de la familia porque los consideramos un engorro o una pesadez para el descanso o para nuestros planes, y no les hacemos caso o les dejamos aparcados en una residencia. 

++Que no nos olvidemos de quienes no pueden tener vacaciones, siguen necesitando nuestra ayuda y nuestro apoyo para poder comer, pagar algún recibo, o necesitan nuestra compañía y nuestro tiempo porque están enfermos…

 

          3.- En Vacaciones el Señor sigue esperando que estemos con Él porque tenemos un poco más de tiempo. Sale a nuestro encuentro en muchos momentos, muchas situaciones sin que con frecuencia nos demos cuenta, y confía en que sigamos haciendo las cosas bien: que cuidemos la naturaleza, que atendamos a los demás, que contribuyamos al bienestar de la familia, de los amigos… Que seamos portadores de paz, de gestos amables, de sonrisas, de servicios y ayudas desinteresadas…

          Jesús nos dice hoy: Si el dueño de la casa viene y encuentra al que ha confiado sus bienes haciendo lo que no debe, le dará la riña o el castigo que merece. No es una amenaza, sino una palabra que nos ayuda a tener los ojos abiertos y las lámparas encendidas para estar atentos por si viene un ladrón y, por descuido, nos robe lo que es, o debería ser nuestro tesoro.

          No olvidemos la última frase del Evangelio de hoy: “Al que mucho se le dio, mucho se le pedirá; al que mucho se le confió, mucho se le exigirá”.

          El Señor nos ha dado y nos ha confiado muchas cosas. ¿Qué cuentas nos va a pedir? ¿Qué le vamos a poder entregar?

CODICIA

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 4 de Agosto de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Todo el mensaje de las lecturas de hoy puede resumirse en dos afirmaciones. La primera es de Jesús: “Guardaos de toda clase de codicia”.

          La codicia es una palabra fea. Si pensamos en nosotros quizá digamos rápidamente: Creo que no soy codicioso. Pero si nos detenemos un poco descubriremos muchas cosas.

++Tenemos la preocupación de ganar dinero y de ahorrar por si acaso lo necesito en un futuro, porque nadie sabe lo que puede pasar. Pero a veces esa preocupación se convierte en obsesión

+Cuanto más gane más cosas podré tener, mejor vida podré llevar, más caprichos me podré permitir, podré tener una casa mejor, un chalet para el verano, vestiré mejor…

+Para tener más tengo que trabajar más. Y cuantas más horas dedico al trabajo, menos cuido mi salud, me canso más y descuido otras cosas de mi vida que no son trabajar…

++Esa obsesión por trabajar para tener más me quita tiempo para dedicarlo a mi familia: No veo a mis hijos, porque cuando llego a casa ya duermen, no tengo tiempo para estar con ellos, para hablar con ellos, conocerles mejor, saber cuáles son sus preocupaciones, sus gustos, lo que les interesa…. Al final no conozco a mis hijos.

          No tengo tiempo para hablar con mi mujer (o mi marido) porque sólo quiero descansar, que no me agobie con más problemas, estar sólo… y como resultado mi matrimonio, mi vida familiar, se va estropeando, rompiendo y puede llegar a un punto que no se pueda arreglar.

++Lo que estoy haciendo para vivir mejor y ser más feliz está sirviendo para todo lo contrario: Tengo miedo a que un día pueda perder lo que tengo, se venga abajo el negocio, tenga un gran fracaso… Vivo con angustia, con preocupación.

++Estoy haciendo daño a los demás. Quizá no pago un salario justo y exijo mucho a quienes trabajan para mí. Se provocan envidias, humillaciones, rencores, enfrentamientos…

++Por tanta codicia se rompen las relaciones familiares a causa de la herencia, el reparto de bienes, no querer compartir y ayudar al que tiene menos o tiene una situación económica más débil…

          Por todo eso dice el Señor: GUARDAOS DE TODA CODICIA.

          2.- La segunda afirmación la hemos escuchado a S. Pablo: “Buscad los bienes de arriba, no los de la tierra”. Y así recuerda y reafirma lo que dice Jesús: “Cuando te mueras, todo eso no te lo vas a llevar. ¿Quién se lo va a quedar? ¿Cómo lo van a usar? ¿Ha valido de algo tanto trabajo, tanto esfuerzo, tantos miedos…? ¿Ha valido la pena romper la familia, las relaciones familiares, las envidias, los enfrentamientos…? ¿Has sido más feliz?

          El Señor es el dueño de la vida, Él nos la ha regalado para ser felices, para hacer el bien y hacer felices a los demás. Cuando el Señor nos llame a su presencia y nos pida cuentas de lo que hemos hecho, a lo mejor le presentamos nuestras manos vacías.

          Busquemos los bienes de arriba, esos que nacen del Amor que el Señor ha sembrado en nuestro corazón, que nosotros hemos de cuidar y procurar que de fruto abundante. Esos bienes que nadie nos podrá quitar

ORAR

 

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 28 de Julio de 2019

REFLEXIÓN

               1.- La mayoría de nosotros tenemos el hábito o la costumbre de rezar, pero quizá podemos pedirle a Jesús, como los discípulos, que nos enseñe a orar.

          Para rezar bien hemos de tener en cuenta varias cosas que nos indican las lecturas que acabamos de escuchar.

          2.- En primer lugar: Según el diccionario, “orar es hablar con Dios”. Y para hablar no podemos decir mecánicamente y sin pensar una serie de oraciones que ya sabemos, sino hablar pensando bien lo que le decimos al Señor, porque podemos hacerle partícipe de todo lo que ocurre en nuestra vida, nuestras alegrías y nuestras penas, nuestros éxitos y nuestros fracasos, nuestras preocupaciones, nuestras necesidades… y compartir con Él todo lo que forma parte de nuestra vida.

          Cuando dos personas hablan también es imprescindible escuchar. El Señor tiene muchas cosas que decirnos cuando nos habla al corazón, cuando escuchamos nuestra conciencia, cuando leemos o escuchamos con atención su Palabra. Hemos de poner atención y hacerle caso.

          3.- Hemos de rezar en plural, pensando o pidiendo para los demás.

++Abraham pide a Dios que tenga misericordia y perdone a Sodoma el castigo que merece por ser un pueblo pecador.

++El personaje de la parábola pide ayuda para atender a sus amigos que han llegado de viaje.

++El Padre Nuestro lo rezamos en plural, y cuando rezamos en plural estamos rezando también por los demás.

++Y hemos de pedir, como explica Jesús en la parábola, aquellos bienes que sólo nos puede dar Dios: La bondad, la alegría, la esperanza, la misericordia, el corazón generoso, la paciencia… Todo aquello que son dones del Espíritu.

          4.- Hemos de rezar con confianza.

          Si no confiamos en el Señor es porque dudamos de que Es el que más nos quiere, el que siempre está pendiente de nosotros y que nos da lo que necesitamos en cada momento de nuestra vida. Hemos de pensar también que muchas veces no sabemos pedir porque reclamamos al Señor cosas que dependen de nosotros.

          5.- Hemos de rezar con insistencia, con constancia, como lo hizo Abraham y el señor de la parábola, y como nos aconseja Jesús: “Pedid y recibiréis, llamad y se os abrirá… porque el que pide recibe y al que llama se le abre.” No para recordarle al Señor que se acuerde de nosotros y agobiarle con nuestra insistencia, sino para recordarnos a nosotros mismos que hemos de confiar en el Señor y dejarnos cuidar por Él.

          6.- Puede ser que alguna vez tengamos la mente en blanco o el corazón un poco seco y no sepamos que decirle al Señor. Entonces hagamos lo que nos ha dicho hoy: Recemos despacio el Padre Nuestro, pensando lo que decimos y procurando que cada palabra nos salga del corazón. Seguro que así rezaremos bien porque es la oración que Jesús nos enseñó.