¿A QUIEN MANDARÉ?

DOMINGO V DELTIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 7 de Febrero de 2016
REFLEXIÓN        
         Quiero destacar dos aspectos de estos pasajes de la S.E. para nuestra reflexión:
         1.- El Evangelio nos cuenta que la gente se agolpaba junto a  Jesús para  escuchar su Palabra.
         Tenían hambre de la palabra de Dios que Jesús les exponía y les explicaba.
         Solo esa afirmación me hace pensar si nosotros tenemos hambre de la Palabra de Dios; si deseamos escucharla y entenderla; si dedicamos tiempo a leerla con atención y con interés. Y lo pienso porque la fe nace de la Palabra, de lo que Dios nos hace saber a través de ella y espera una respuesta por nuestra parte.
         Si no escuchamos, si no la conocemos, ¿cómo pude  afianzarse y madurar nuestra fe? ¿Cómo puede aumentar nuestro deseo y nuestra necesidad de conocer más al Señor y estar más cerca de Él?
         2. En la misión evangelizadora que el Señor nos encarga no podemos quedarnos en la orilla haciendo lo más cómodo y lo más fácil; lo que no tiene riesgo y no exige esfuerzo.
         Jesús nos pide que rememos mar adentro.  Que dejemos lo fácil y cómodo y rememos mar adentro, arriesgándonos, esforzándonos, trabajando duro, poniendo de nuestra parte todo el esfuerzo necesario para que el mensaje de Jesús sea conocido por cuanta más gente mejor y no conformarnos con lo fácil y cómodo que hacemos todos los días.
                   La pesca abundante no es fruto de nuestro esfuerzo y de nuestro trabajo, aunque necesita de él, (recordemos que aquellos pescadores habían estado bregando toda la noche sin pescar nada), sino que es obra del Señor.
         Echamos  las redes en el nombre del Señor porque nos fiamos de su Palabra y confiamos en El. Pero los frutos abundantes den nuestro trabajo es cosa Suya.
         No podemos presumir de lo bien que hacemos las cosas y lo mucho que nos esforzamos, sino más bien caer de rodillas a los pies del Señor y como Pedro reconocer que somos pecadores y que la eficacia de nuestro trabajo es gracias a Él.
         3.-Hacen falta trabajadores para  llevar a  cabo la  misión evangelizadora y participar en os duros trabajos del Evangelio, como dice S. Pablo. Y el Señor en voz alta pregunta, como preguntó a Isaías: ¿A quién mandaré? ¿Quién vendrá conmigo para ayudarme?
         Isaías respondió: “Aquí estoy. Mándame”
         En cualquiera de las situaciones en las que vivimos podemos ser evangelizadores. ¿Qué respondemos nosotros?

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