ADMINISTRAR MAL

DOMINGO XXV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 22 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Derrochar los bienes es la primera afirmación del Evangelio de hoy para calificar el comportamiento de un administrador irresponsable. Se ha considerado dueño de unos bienes que no son suyos, se ha aprovechado y beneficiado de ellos con un comportamiento egoísta y avaricioso.

          Cuando le piden cuentas de su gestión no duda de hacer trampas ni de falsificar la contabilidad. Sin escrúpulos traiciona la confianza que el dueño había depositado en él.

          2.- Quizá nosotros hacemos o hemos hecho lo mismo, aunque sea en pequeñas cosas de nuestra vida cotidiana:

+Pagar salarios bajos, vender a un precio superior de lo que vale, gastar caprichosamente y de manera irresponsable, beneficiarnos de bienes que no son nuestros, hacer trampas en los pesos, las medidas, la calidad de los productos, en las facturas o llevar doble contabilidad, estafar y no pagar impuestos…

+Todo eso lo hacemos con la conciencia tranquila y sin reconocer que lo hacemos mal.

          3.- Ese comportamiento también lo tenemos en nuestra relación con Dios.

          El Señor ha puesto en nuestras manos todos sus bienes y con demasiada frecuencia los derrochamos y hacemos trampas.

+No aprovechamos todas las oportunidades que nos ofrece el Señor para hacer las cosas bien: Ser honrados y limpios de corazón, tratar a los demás con respeto, tender la mano para ayudar compartiendo nuestros bienes, regalando nuestro tiempo, ayudando sin pedir nada a cambio.

          No hemos puesto empeño en construir un mundo mejor, trabajando por el respeto y cuidado de la naturaleza, por la justicia, haciendo posible la paz en nuestro entorno…

+Hacemos trampas acudiendo al Señor cuando necesitamos su ayuda recordándole una lista de cosas buenas que hemos hecho, y haciendo trampas justificando lo que no hemos hecho bien: Cuando nos hemos olvidado de Él, no hemos rezado, ni participando en la Eucaristía, hemos dado más importancia al dinero y a los bienes materiales que a tenerle a Él como el centro de nuestra vida….

+No hemos sido responsables, ni agradecidos, ni hemos estado a la altura de la confianza que Dios ha depositado en nosotros y le hemos decepcionado.

+Hemos de pararnos un momento y darnos cuenta de que no podemos servir a dos señores. No podemos servir a la vez a Dios y al dinero, y pedir al Señor que nos ayude para que seamos fieles administradores de tantos bienes que ha depositado en nuestras manos.

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