ADVERTENCIA

DOMINGO XXVI DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 29 de Septiembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- El Evangelio de hoy es una advertencia con la que el Señor quiere que estemos atentos a cómo es nuestra vida.

          Sólo hay dos personajes, pero especialmente significativos.

++El hombre rico que vive encerrado en sí mismo, banqueteando cada día, disfrutando de sus riquezas, ciego a lo que ocurre fuera de su casa. Su vida es superficial, inútil e indiferente para todos. Es una vida inútil.

 Sus riquezas y su egoísmo han cerrado las puertas de su corazón a lo que ocurre fuera de su casa, al Amor de Dios y lo han ido distanciando de Él, hasta el punto de que, al llegar el final de su vida, la distancia es infinita y para siempre.

         

++El pobre Lázaro (el rico no tiene nombre). Tiene hambre, está sólo, enfermo, llagado, ignorado por todos. Sólo los perros se acercan a lamerle las llagas (quizá tenía lepra). Quizá él no lo sabe, pero para Dios su vida no es indiferente.

 

          2.- Quien tiene abiertas las puertas del corazón y se deja interpelar por todo el dolor y el sufrimiento que hay en su entorno, su vida no es inútil ni indiferente para todos.

          Es una vida dedicada al servicio de los demás, aliviando todo dolor y sufrimiento, contribuyendo al bienestar de su entorno.

          Quien tiene abiertas las puertas del corazón, también está dispuesto a acoger a Dios para poder Amar y comportarse como Él, y el final de su vida será un estar permanente inundado por el Amor Infinito de Dios.

 

          3.- Esta parábola, además de ser una advertencia es también una llamada a la conversión.

          El hombre rico, desde el sufrimiento de estar distanciado de Dios para siempre y no tener ninguna nueva oportunidad de cambiar, pide un milagro: Que Lázaro vaya a sus hermanos para advertirles de cuán grande es el sufrimiento porque si un muerto resucita le harán caso.

          La respuesta del Señor es también una advertencia: “Tienen a los profetas; que los escuchen”. Tenemos a tantas personas que nos advierten de la necesidad de cambiar, de mejorar nuestra vida, de no alejarnos de Dios. Hemos tenido y seguimos teniendo tantas oportunidades que no podemos desaprovecharlas. No podemos perder el tiempo ni consentir que nuestra vida sea inútil e indiferente.

 

          4.- Pensemos cómo es nuestra vida y no dejemos de aprovechar todas las oportunidades de cambiar, de no ser indiferentes al sufrimiento de quienes están en el umbral de nuestras vidas esperando un gesto de compasión y solidaridad y tener abierto el corazón al Amor de Dios.

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