AMOR INCONDICIONAL

DOMINGO XIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 28 de Junio de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Las exigencias que pone Jesús a quienes quieren seguirle nos parecen excesivas y casi imposibles de cumplir. Os propongo dos situaciones de nuestra vida que nos pueden ayudar a entenderlo.

++Todos hemos estado enamorados alguna vez, y en algún momento ese enamoramiento nos hace estar dispuestos a dejarlo todo y sacrificarlo todo con tal de no perder a la persona amada.

          Quizá nosotros mismos, pero seguro que conocemos a otras personas que han dejado familia, amigos, han cambiado de lugar de residencia, de país, de trabajo, dispuestas a cualquier sacrificio por defender su amor y compartir su vida con la persona amada porque esa es la razón de la felicidad.

++ Otra situación es cuando nos preguntan: ¿A quién quieres más a tu esposo/a o a tus hijos, a tus padres…? La respuesta es: A todos, porque son amores distintos. La persona de la que estoy enamorada ocupa el centro de mi vida, pero no por eso dejo a de amar a mis padres, hermanos, hijos… Son formas diferentes de amar. Todos caben en mi corazón.

 

          2.- Eso mismo es lo que nos pide Jesús. Él quiere ser el centro de nuestra vida, que estemos enamorados de Él, que nada ni nadie nos aparte de Él, que estemos dispuestos a renunciar a todo y a sacrificar todo lo que nos aparte de Él porque no queremos perderlo. Ese esfuerzo y ese sacrificio es a lo que Jesús se refiere cuando habla de cargar con nuestra cruz de cada día.

          No por eso dejaremos de amar a los demás, sino que lo haremos con un amor enriquecido porque estaremos llenos del Amor de Dios.

 

          3.- Así pues, preguntémonos:

+¿Qué lugar ocupa el Señor en nuestra vida?

+¿Qué personas, que cosas… nos apartan de Él porque están ocupando demasiado espacio en nuestro corazón?

          Para que el Señor sea nuestro amor primero, hemos de procurar tener un trato frecuente con Él mediante la oración, la meditación de la su Palabra, de la práctica de los Sacramentos.

+¿Qué voy a hacer, que estoy dispuesto a renunciar o sacrificar para que el Señor sea siempre mi amor primero y ocupe el centro de mi corazón?

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