AÑO NUEVO

FIESTA DE SANTA MARÍA MADRE DE DIOS

1 de Enero de 2020

REFLEXIÓN

          1.- “María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.

          Comenzamos el año recordando esa actitud de María:

+Escucha con atención la Palabra que Dios le dirige.

+La guarda cuidadosamente en su corazón y la convierte en vida.

+Al convertirla en vida hace a Dios presente entre nosotros y para nosotros.

          Nos trae a Jesús como al Dios hecho Hombre que quiere estar entre nosotros para salvarnos, liberarnos de las ataduras del pecado, llenar nuestro corazón y nuestra vida de su Amor y su Paz. No una Paz cualquiera sino la Paz que es fruto del Amor.

 

          2.- Cuando oímos a María decirnos, como hizo en Caná, “Haced lo que Él os diga”, escuchamos la invitación a escuchar con atención la Palabra que Dios nos dirige continuamente a nosotros, meditarla en el corazón, como hizo María, y encontrar en la Palabra lo que Dios quiere de nosotros para convertirla en vida, de modo que le hagamos presente entre nosotros y a la vez seamos nosotros constructores de Paz.         

 

          2.- Por ese motivo también hoy celebra la Iglesia el “Día mundial de oración por la Paz

          La Paz es un Don de Dios cuando aceptamos el regalo de su Amor sin condiciones. Pero es también una tarea porque somos nosotros quienes la hemos de construir con nuestras obras.

          Una Paz que es respeto a la dignidad de todas las personas, es libertad, es verdad, es justicia, es diálogo, justicia, perdón, generosidad.

          Una tarea con frecuencia trabajosa, pero ineludible, comenzando por estar en paz con nosotros mismos y así construir la paz en nuestras familias, en nuestro trabajo, entre nuestros amigos, nuestros vecinos, en todo lo que forma parte de nuestro entorno.

 

4.- Comenzamos también hoy un Año Nuevo. Un largo tiempo lleno de oportunidades para poder hacer el bien, para construir una sociedad mejor, para ser portadores de paz.

Un año para llenarlo de nombres, de gestos de bondad, de manos extendidas, de abrazos, de caricias, de palabras de aliento y comprensión, de solidaridad, de generosidad.

Un año que podemos dejar escapar o que podemos aprovechar. Si lo aprovechamos nos llenará de alegría y esperanza y haremos felices a los demás.

 

5.- Oremos cada día por la paz que nuestro mundo tanto necesita. Que Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, nos guíe para hacer siempre lo que el Señor nos diga. Y que su Amparo nos ayude para poder terminar cada día con la conciencia tranquila porque hemos hecho lo que deberíamos hacer, y con motivos para bendecir y alabar al Señor.

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