ANTES DE LA CREACIÓN

DOMINGO II DE NAVIDAD CICLO A

Domingo 5 de Enero de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Este domingo quiero compartir con vosotros la reflexión que me ha sugerido la segunda lectura que comienza diciendo: “Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo…” y concreta a continuación:

++Dios nos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales. Al detenernos en esta afirmación podemos pensar:

+ Que prestamos mucha atención y nos interesan mucho los bienes materiales: El dinero, la salud, el trabajo, el bienestar, nuestra familia, nuestros amigos, nuestro buen nombre, el reconocimiento de nuestro trabajo, encontrar medios y posibilidades de desarrollar nuestras cualidades…

+ Pero nos deberíamos preguntar ¿cuánto o qué valor tienen para nosotros los bienes espirituales?: El Amor, la paciencia, la generosidad, la humildad, el perdón, la misericordia… que son bienes de Dios. ¿Somos agradecidos y bendecimos al Señor por ellos?

          ++Nos eligió por amor antes de la creación del mundo para que seamos santos e irreprochables.

+ Desde siempre, desde toda la eternidad, desde antes de la creación, Dios ya pensaba en nosotros. ¡Que importantes somos para Dios! ¿Cómo podemos pensar que a veces se olvida de nosotros?

+ Nos creó para que fuésemos como Él: Santos, irreprochables.

+ Nos quiso semejantes a Él en todo, especialmente en la bondad que es la manera más bonita en que se manifiesta el Amor de Dios.

+ Nos quiso Santos e irreprochables. Quiso que intentemos hacer las cosas con rectitud de intención, con amor. Que nos apartemos de todo mal, que nos esforcemos en vencer las tentaciones. Que vayamos avanzando hacia la perfección. Que no nos alejemos de Él.

+ Esa no es una tarea fácil porque somos imperfectos y débiles, supone el esfuerzo y el sacrificio de superar nuestras debilidades, purificar nuestro corazón, pulir poco a poco todas las imperfecciones que nos impiden reflejar con nitidez el rostro de Dios. En esta tarea no nos deja solos.

          ++Nos ha destinado a ser sus hijos.

+Porque Él nos trata como un Padre Bueno y Misericordioso.

+ Para comportarnos como hijos es necesario que mantengamos con el Señor una relación frecuente y constante de modo que crezca nuestra confianza, que nos pongamos en sus manos, que descubramos qué quiere de nosotros y cómo quiere que hagamos todas las cosas.

+ Que nos preguntemos constantemente cómo actuaría Jesús, Su Hijo amado y predilecto, para que aprendamos a hacer las cosas bien.

+ Que tratemos a los demás como hermanos ya que todos somos amados por Él como hijos.

+ Que todos los días nos acordemos de todos los que no son respetados en su dignidad, ni se les reconocen sus derechos, no tienen los medios necesarios para llevar una vida digna, y trabajemos por la justicia, la libertad, el diálogo, y la paz, porque son sus hijos y nuestros hermanos.

          2.- Os sugiero seguir reflexionando vosotros en casa sobre este pasaje de la carta de S. Pablo. Y hora, en la Eucaristía, bendigamos al Señor porque nos bendecido con tantos dones.

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