BAUTISMO

FIESTA DEL BAUTISMO DE JESÚS CICLO A

Domingo 12 de Enero de 2020

REFLEXIÓN

          1.- El Bautismo de Jesús es el comienzo de su vida pública y nos ofrece la ocasión de reflexionar sobre nuestro propio Bautismo.

Nos dice el Evangelio que cuando Jesús fue bautizado por Juan se vio descender sobre Él el Espíritu Santo y se oyó una voz desde el cielo que decía: “Este es mi Hijo amado”.

          Jesús fue reconocido y proclamado como el Mesías, el Enviado de Dios, el Salvador esperado y a partir de ese momento toda su vida estuvo marcada por el compromiso de cumplir la Misión que había recibido del Padre.

 

2.- Lo mismo ocurrió cuando nosotros fuimos Bautizados: Descendió sobre nosotros el Espíritu Santo que nos llenó del Amor y de la Vida de Dios, y fuimos llamados Hijos amados y predilectos de Dios.

          *Haber recibido el regalo de la Vida de Dios nos compromete a cuidarla, protegerla, hacerla crecer. Cuidarla y protegerla de todo aquello que la puede destruir: las tentaciones que nos pueden apartar de Dios, el ambiente que nos puede arrastrar a tener comportamientos contrarios a las enseñanzas de Jesús; la pereza y el descuido que, al no cuidarla con la Oración, los Sacramentos y mejorando también nuestra formación, contribuye a que vaya disminuyendo y se vaya apagando.

          *A partir de ese momento toda nuestra vida debería estar orientada a vivir como Hijos de Dios, a parecernos cada vez más a Jesús, a pasar por la vida haciendo el bien, a preocuparnos de los demás como el Señor se preocupa de nosotros y de todos los hombres.

          *A contribuir en la medida de lo posible a construir una sociedad mejor en la que todos, especialmente los que más sufren, sean tratados con la justicia, el respeto y la dignidad que merecen.

 

          3.- Todos los Bautizados formamos parte de la Gran Familia de los Hijos de Dios que es la Iglesia; una Iglesia que se concreta en cada comunidad parroquial. Por eso es necesario que reflexionemos y revisemos varios aspectos:

+ En qué medida amamos a la Iglesia, rezamos por ella, nos fijamos y valoramos todo lo bueno que hace no sólo para seguir anunciando el Mensaje de Jesús sino también haciendo presente el Amor de Dios con sus obras de misericordia en favor de todos los necesitados.

+En qué medida nos unimos a las críticas, las descalificaciones, aireando lo que no hace bien o los comportamientos que son motivo de escándalo, olvidando que la Iglesia somos todos y todos somos responsables, por nuestro comportamiento, de la fea imagen que ofrecemos como Gran Familia de los Hijos de Dios.

+En qué medida nos sentimos implicados en la vida parroquial, nos preocupamos los unos de los otros, aportamos nuestra colaboración y nuestros esfuerzos para hacer presente en nuestro barrio el Rostro de Jesús, el Amor de Dios y la Alegría de ser hermanos.

 

          4.- Procuremos reflexionar sobre todas estas cosas. No olvidemos que el Espíritu Santo nos acompaña siempre para superar las dificultades en que nos encontramos y vivir cada día como Hijos Amados y Predilectos de Dios.

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