CREER

DOMINGO II DE PASCUA CICLO A

Domingo 23 de Abril de 2017

REFLEXION

 

         1.- Al escuchar este pasaje del Evangelio podemos pensar: ¡Cuantas veces somos como el apóstol Tomás! ¡Cuánto nos cuesta creer!

         A todos los discípulos les costaba reconocer a Jesús cuando después de resucitar se presentaba ante ellos. Las mujeres que fueron al sepulcro pensaron que era el hortelano, los discípulos, encerrados en una casa, pensaron que era un  fantasma, los que iban camino de Emaús no le reconocieron… Y Tomas no creyó al grupo de discípulos cuando le dijeron que habían visto al Señor: ¡Si no lo veo, no lo creo!

 

         2.- También a nosotros nos cuesta creer. Queremos que todo pase por la razón, todo se tiene que demostrar, todo se tiene que poder tocar y palpar… Y aún nos cuesta más cuando la presencia del mal en el mundo y las situaciones difíciles y dolorosas en nuestra vida son tantas que nos llevan a preguntarnos: ¿Dónde está Dios que es un Padre Bueno?

         Solo va aumentando, madurando y fortaleciéndose  nuestra fe cuando nuestro encuentro personal con Jesús se va repitiendo y vamos dándonos cuenta –como les pasó a los discípulos- que el Señor está con nosotros, nos ayuda a superar nuestros miedos y oscuridades, llena nuestro corazón de su luz  y de alegría desbordante…. Y aunque no lo vemos, sentimos su presencia y nos sentimos atrapados por su amor que siempre nos perdona, nos escucha y nos ayuda.

 

         3.- Jesús pensaba en nosotros cuando le dijo a Tomás: “”Dichosos los que crean sin haber visto”

         Tomás no creyó en el testimonio de los discípulos que le contaron su experiencia y quería comprobarlo por él mismo.

         Sin embargo, desde  entonces hasta hoy, hemos sido y vamos siendo conducidos al encuentro con el Señor por la experiencia de otros, al igual que nosotros podemos conducir a los demás, a pesar de que también nos gustaría poder ver y tocar a Jesús para creer con mayor seguridad.

Nuestra fe es débil y nuestros miedos grandes cuando hemos de vivir con coherencia,  y nos preocupa lo que pueden decir o pensar de nosotros los demás. Y a pesar de eso el Señor confía en nosotros para que anunciemos la  Buena Noticia.

         Pidámosle hoy que aumente nuestra fe y que nuestras obras, cargadas de amor y de alegría, sean la manera más elocuente de anunciar a Jesús Resucitado sin preocuparnos de lo que digan o piensen los demás.

Marcar el enlace permanente.