DADLES VOSOTROS DE COMER

DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO A

Domingo 2 de Agosto de 2020

REFLEXIÓN

          1.- Aunque este pasaje del Evangelio nos resulta conocido, conviene que nos fijemos en él detenidamente.

++La multitud buscaba a Jesús y, al bajar del monte, Jesús los contempla dejando que se conmueva su corazón ante el montón de necesidades de aquella gente. Se deja llevar por su compasión y actúa curando a los enfermos y aliviando sus sufrimientos.

++Los discípulos también contemplan aquella multitud necesitada y, cuando va cayendo el día, le piden a Jesús que les envíe a comprar comida porque ya se hace tarde.

++Jesús quiere implicar a sus discípulos en lo que Él está haciendo y les pide: “Dadles vosotros de comer”.

++Es tan grande lo que Jesús les pide que se sienten pequeños y manifiestan su incapacidad: “Sólo tenemos cinco panes y dos peces.”

++Pide que aporten lo que tienen y, aquello que es poco para alimentar a tanta gente, Jesús lo multiplica de manera mucho más abundante de lo que podían imaginar.

          2.- Jesús quiere que hagamos nosotros lo mismo.

++Hemos de tener los ojos abiertos y contemplar sin miedo a tanta gente que sufre y pasa necesidad. Que tiene hambre de pan, pero también tiene hambre de justicia, de que se les respete como personas y se les trate con dignidad, tiene hambre de Dios. Necesitan ayuda material, humana, espiritual.

++Quizá nosotros alguna vez le hemos dicho al Señor: ¡Haz algo! Y su respuesta es la misma de entonces: Dadles vosotros de comer, atended a sus necesidades, haced que sientan cercano vuestro amor que es también el Amor de Dios.

++Ante nuestra impotencia para aliviar tanta necesidad quizá ponemos escusas: Sólo tenemos unos pocos panes… ¡¡¡Es muy poco lo que podemos hacer para problemas tan grandes!!!

++Y Jesús nos pide de nuevo que pongamos en sus manos lo que tengamos y Él hará aquello a lo que nosotros no llegamos.

          3.- El Señor quiere que seamos compasivos, que nos dejemos interpelar por las necesidades y el sufrimiento de los demás y que seamos solidarios, que no pongamos escusas porque somos egoístas.

          Durante esta cuarentena, también en la parroquia hemos tenido ocasión de comprobar las necesidades urgentes de mucha gente que ha acudido a nosotros y que gracias a vuestra colaboración hemos podido atender.

          Gracias a todos una vez más por vuestra generosidad, y un ruego: No dejemos de escuchar la voz y las lágrimas de quienes esperan que les hagamos sentir cerca el amor y la misericordia del Señor.

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