DESPIERTA

DOMINGO I DE ADVIENTO CICLO A

Domingo 1 de Diciembre de 2019

REFLEXIÓN

          1.- Con el tiempo de Adviento comenzamos el Año Litúrgico, ese período de 4 semanas a lo largo del cual los cristianos nos preparamos para celebrar el nacimiento de Jesús.

          Este año me ha molestado especialmente que a mitad de Noviembre, tanto los medios de comunicación como muchos comercios, especialmente las grandes superficies, se hayan empeñado en convencernos de que ya ha llegado la Navidad, que ya está entre nosotros el espíritu navideño, porque están instaladas las luces, los adornos, y están preparadas todas aquellas cosas que se empeñan en ofrecernos y vendernos, y digo vendernos, para que ese espíritu navideño entre en nuestra vida y seamos más felices. ¿Es eso ser felices?

          El enorme vicio consumista de nuestra sociedad nos empuja y nos arrastra a toda esta vorágine y nos hace olvidar cuál es el verdadero motivo de estas fiestas.

          Por eso, ayudados especialmente por la segunda lectura, pensemos cuál es el momento en que nos encontramos y cuál nuestra situación personal y nuestro estado de ánimo respecto a la Navidad. Os leo una advertencia de S. Pablo que acabamos de escuchar:

++ “Dejemos las obras de las tinieblas: comilonas, borracheras, lujuria, desenfreno, riñas, envidias…” O quizá también podemos añadir otros intereses y preocupaciones: Las compras, las cenas, los regalos, las felicitaciones, con quién nos vamos a reunir, a quien vamos a invitar, cuánto dinero nos podemos gastar, o también quizá nos dejamos arrastrar por la tristeza, el mal humor, el desánimo… “Y vistámonos con las armas de la Luz”

Hagamos un parón y preguntémonos: ¿Dónde estoy? ¿En qué situación me encuentro respecto a la Navidad?

 

          2.- ¿Qué debemos hacer para prepararnos bien? Escuchemos también a S. Pablo:

++ “Despertemos del sueño. Andemos como en pleno día, con dignidad, porque la salvación está cada día más cerca.” Alejémonos de todo lo material que nos envuelve y nos arrastra, dejemos que la Luz llene nuestra vida y nos indique el camino a seguir.

++ Volvámonos a preguntar: “Qué debo hacer, ¿qué me tengo que proponer para que eso sea así?”.

++ Quizá corregir lo que no hago bien, evitar todo lo que puede ser un mal ejemplo o lo que puede ofender y hacer daño a los demás.

++ Quizá dedicar un poco más de tiempo a la reflexión y a la oración, a la lectura de la palabra de Dios, o aprovechar mejor la celebración de cada Eucaristía, o proponerme hacer regalos más sencillos y preparar las comidas con menos gastos, o preparar las reuniones familiares con más cariño, con más cuidado, porque lo importante es la relación amorosa y respetuosa entre todos.

++ Y quizá también pensar en todos aquellos que quizá sólo puedan celebrar una Navidad solos y un poco triste: los ancianos, los enfermos, los excluidos. Tenderles la mano, dedicarles tiempo, compartir algo de lo que tengo de sobra, regalarles una sonrisa o una palabra amable un abrazo.

 

          3.- Hagamos caso a Jesús; sus palabras en el Evangelio de hoy terminaban diciéndonos: Despertad, estad preparados, para no dejarnos arrastrar y para acoger a Jesús en nuestro corazón porque una vez más quiere nacer en nosotros.

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