DIOS NO TIENE VACACIONES

DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 11 de Agosto de 2019

REFLEXIÓN

          1.- “Donde está nuestro tesoro allí está nuestro corazón”. Para nosotros el mayor tesoro es creer que Jesús es nuestro Salvador, que nos ama, que está pendiente siempre de nosotros, que nos cuida y que podemos confiar en Él. Que es el que más nos quiere.

          Sin embargo, cuando llegan las vacaciones ,sobre todo largas, como son las del verano, parece que nos olvidamos de Él y que tenemos otros tesoros. O quizá pensamos que Dios también se toma vacaciones como nosotros, cuando es lo contrario: nosotros le damos vacaciones a Dios. Nos olvidamos de rezar, de la Misa de los domingos, tenemos comportamientos impropios de los cristianos… hasta el punto de que va disminuyendo o se va apagando las lámparas de nuestra fe.

 

          2.- El Señor también hoy nos recuerda que hemos de estar vigilantes para que no se apaguen nuestras lámparas. Que no caigamos en la trampa de tomarnos vacaciones como cristianos y nos dejemos llevar por el ambiente, por el descuido, por la pereza y la comodidad, las ganas de fiesta, y nos olvidemos de aquellos que necesitan que les prestemos atención:

++Que tengamos tiempo para nuestros hijos, disfrutemos de ellos y ellos disfruten de nosotros

++Para los ancianos de la familia porque los consideramos un engorro o una pesadez para el descanso o para nuestros planes, y no les hacemos caso o les dejamos aparcados en una residencia. 

++Que no nos olvidemos de quienes no pueden tener vacaciones, siguen necesitando nuestra ayuda y nuestro apoyo para poder comer, pagar algún recibo, o necesitan nuestra compañía y nuestro tiempo porque están enfermos…

 

          3.- En Vacaciones el Señor sigue esperando que estemos con Él porque tenemos un poco más de tiempo. Sale a nuestro encuentro en muchos momentos, muchas situaciones sin que con frecuencia nos demos cuenta, y confía en que sigamos haciendo las cosas bien: que cuidemos la naturaleza, que atendamos a los demás, que contribuyamos al bienestar de la familia, de los amigos… Que seamos portadores de paz, de gestos amables, de sonrisas, de servicios y ayudas desinteresadas…

          Jesús nos dice hoy: Si el dueño de la casa viene y encuentra al que ha confiado sus bienes haciendo lo que no debe, le dará la riña o el castigo que merece. No es una amenaza, sino una palabra que nos ayuda a tener los ojos abiertos y las lámparas encendidas para estar atentos por si viene un ladrón y, por descuido, nos robe lo que es, o debería ser nuestro tesoro.

          No olvidemos la última frase del Evangelio de hoy: “Al que mucho se le dio, mucho se le pedirá; al que mucho se le confió, mucho se le exigirá”.

          El Señor nos ha dado y nos ha confiado muchas cosas. ¿Qué cuentas nos va a pedir? ¿Qué le vamos a poder entregar?

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