EVANGELIZAR

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C

Domingo 7 de Julio de 2019

REFLEXIÓN

          1.- “Poneos en camino”. Jesús envía a sus discípulos a evangelizar, a anunciar ese proyecto del Reino de Dios del que Él hablaba tanto. Un Reino de Amor y de Paz.

          Ese anuncio hay que hacerlo con serenidad, con paz, con valentía, incluso en medio de persecuciones y desprecios porque ese proyecto sería siempre rechazado por quienes sólo piensan en sí mismos con una actitud llena de egoísmo y de codicia, y rechazado cometiendo injusticias y con violencia. Por eso les advirtió que les enviaba como a ovejas en medio de lobos.

          El atractivo del proyecto de Jesús, no se debe a los medios materiales y humanos que se puedan utilizar, sino a la fuerza de la Palabra que se hace realidad en quienes la acogen con el corazón abierto, en quienes viven y trabajan con austeridad, en quienes están dispuestos a poner la vida al servicio de la libertad, de la justicia, del respeto y la dignidad de todas las personas. Por eso también les pide que no lleven dinero, ni alforjas, ni sandalias. Que sean austeros. Sólo han de confiar en la fuerza y el atractivo de su anuncio.

          El Reino se va construyendo a través de quienes hacen las cosas por Amor y con Amor.

 

          2.- No son muchos los que se atreven a comprometerse en esa tarea valiente y arriesgada no sólo de anunciar, sino también de construir y hacer realidad el Reino. Por eso Jesús les dice:” La mies es abundante y los obreros pocos; orad pues al Dueño de la mies que mande obreros a su mies”.

          No es posible anunciar el Mensaje de Jesús ni ponerlo en práctica si no está apoyado en la oración. La oración como la roca en que debe apoyarse la fe de cada uno de los discípulos para que nada ni nadie se tambalee ante las dificultades y persecuciones.

          La Roca sobre la que ha de apoyarse la necesaria colaboración y ayuda de todos, porque el anuncio del Evangelio no es una tarea que se lleva a cabo en solitario (Jesús envía a los discípulos de dos en dos), sino con la ayuda, el apoyo y la colaboración de todos.

 

          3.- Jesús envía a hacer el anuncio de una forma nueva de vivir y de construir el mundo. Una propuesta y un anuncio no se impone. Se ofrece como algo que se puede aceptar y rechazar, por eso el discípulo que acepta colaborar en la tarea de evangelizar ha de estar dispuesto a ser rechazado, a no ser aceptado, incluso a ser expulsado con malos modos de allí donde anuncia.

          Pero también, al ser rechazado, ha de ser capaz de responder con paz: “Pero, a pesar de todo, sabed que ha llegado a vosotros el Reino de Dios”.

 

4.- Pensemos cada uno que Jesús hoy nos está enviando a evangelizar. Pensemos si lo estamos haciendo según Él mismo nos dice, o si estamos regateando esfuerzos por hacer presente y por construir el Reino de Dios.

Pensemos si estamos convencidos de que el proyecto de Jesús vale la pena.

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