PROFETAS

DOMINGO IV DEL TIEMPO ORDINARIO CICLO C
Domingo 31 de Enero de 2016
REFLEXIÓN
         1.- En la historia del pueblo de Israel los profetas  tienen un papel importante.  Son personas elegidas por Dios para hablar en su nombre. Por tanto sus palabras son Palabras de Dios.
         Reciben de Dios una doble misión:
*Anunciar el Amor misericordioso de  Dios que quiere ofrecer a todos los hombres el perdón y la salvación, invitando a todos a tener una actitud de conversión, de volver los ojos a Dios reconociendo su pecado e implorando el perdón con el compromiso de cambiar de vida, dejando atrás los comportamientos que desagradan a Dios.
* Su misión también es denunciar todas las situaciones de pecado que hay en el mundo; todos los comportamientos que son contrarios al querer de Dios. El rechazo de todo lo que Dios quiere que hagamos para ser felices y para que el mundo sea el Reino de Dios.
         2.- Desde el momento de nuestro Bautismo Dios nos hizo profetas.
* Nos regaló su vida y nos llenó d su presencia.
*Nos encargó hablar en su nombre de modo que nuestras palabras son Palabras de Dios.
* Nos pide que seamos evangelizadores, que  anunciemos la Buena Noticia del Amor salvador y misericordioso de Dios que se hizo visible en Jesús,  de modo que todo el que acoja ese regalo de Dios acepta que su vida, sus obras, sus palabras y comportamiento… sea un anuncio silencioso pero potente de lo que Dios es capaz de hacer en  quien lo escucha y lo  acoge.
* Pero también nuestras palabras y nuestras obras son una denuncia que pone al descubierto a quien obra el mal, a quien quiere vivir al margen de Dios, a quien no respeta la dignidad de cada persona viviendo en el egoísmo y la mentira.
         3.- Cuando las palabras de Jesús se convierten en denuncia, es rechazado, expulsado de la sinagoga, acusado de blasfemo y va aumentando el número de sus enemigos.  Si nosotros seguimos a Jesús también nos puede ocurrir lo mismo, por eso podemos entender como dirigidas a nosotros las palabras  de Dios a Jeremías que hemos escuchado en la primera lectura: “No tengas  miedo. Yo estaré siempre contigo”
         Pensemos hoy qué hacemos y qué deberíamos hacer para cumplir  en nuestra situación y nuestras circunstancias  la misión de profetas.
         Abramos nuestro corazón a Dios para que Él nos empape de su presencia; y confiemos en que Él está siempre con nosotros para que hagamos lo que  espera de nosotros.
         Y no olvidemos que cumpliendo nuestra misión de profetas estamos colaborando en la construcción del Reino de Dios.

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