TENTACIONES

DOMINGO I DE CUARESMA CICLO C
Domingo 14 de Febrero de 2016
REFLEXIÓN
1.- Jesús es llevado al desierto por el Espíritu y durante el tiempo que allí permanece es tentado por el Diablo.
Las tentaciones que relata el pasaje del Evangelio que hemos escuchado son como un resumen de las tentaciones que nosotros sufrimos a lo largo de nuestra vida.
• La excesiva preocupación por los bienes materiales que a veces manifestamos de forma desproporcionada.
• El poder. El deseo de mandar más y sobre más gente; o ser el que más manda cuando formo parte de un colectivo, y sentirme superior a todos aunque me aleje de Dios, de obedecerle, de hacer lo que Él quiere.
• Provocar a Dios como el demonio: Si eres Dios puedo hacer cualquier cosa, aunque sea un disparate y Tú me ayudarás.
Todas estas tentaciones pueden resumirse en una palabra YO.
Yo el que salga siempre ganando, el más beneficiado en todo aunque los demás se sientan humillados, arrinconados, olvidados, despreciados, maltratados… Siempre YO.
Es algo así como lo que decía el personaje principal de una novela de Herman Hesse: “No necesito a nadie. Yo soy mi dios y mi todo”.
2.- Nos fijamos en las tentaciones y olvidamos que es el Espíritu Santo quien conduce a Jesús y lo acompaña en el desierto dándole la fortaleza y la sabiduría para hacer frente a las tentaciones.
Jesús no entra nunca en diálogo con el Diablo y siempre responde apoyándose en la Palabra de Dios.
A pesar de las tentaciones que podamos sufrir, también nosotros contamos con la sabiduría y al fortaleza del Espíritu.
No podemos poner la excusa de que somos demasiado débiles y no podemos vencer las tentaciones; es más bien que no nos tomamos en serio apoyarnos en la ayuda que constantemente nos ofrece el Señor.
El tiempo de Cuaresma es un tiempo de purificación y de resurrección. Hoy, día de la Campaña Contra el Hambre promovida por Manos Unidas, es una ocasión para comenzar a liberarnos de las cosas que nos atan y nos sobran para aliviar el sufrimiento de los que tienen menos o no tienen nada aunque estén en otros países. Puede ser un primer paso para vencer la tentación de nuestra excesiva preocupación por los bienes materiales y vivir con un poco más de austeridad. Seamos generosos.
Que el Señor nos ayude a que este tiempo de Cuaresma no sea un tiempo en que la gracia del Señor caiga en saco roto; sino al contrario: que sea un tiempo de alegría y de renovación interior.

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